Situada en el corazón de la Quebrada de Humahuaca, Huacalera es una de esas joyas de la provincia de Jujuy, donde el tiempo parece haberse detenido entre cerros de colores y legados coloniales.

Desde el Trópico de Capricornio a 2.641 metros sobre el nivel del mar, hasta los restos de Lavalle y un hotel mágico.

Situada en el corazón de la Quebrada de Humahuaca, Huacalera es una de esas joyas de la provincia de Jujuy, donde el tiempo parece haberse detenido entre cerros de colores y legados coloniales.

El poblado con poco menos de mil habitantes se encuentra a unos 2.641 metros sobre el nivel del mar, lo que le otorga un clima árido de altura, con días soleados y noches frescas.
Posee una ubicación estratégica a la vera de la Ruta Nacional 9, aproximadamente a 100 km de San Salvador de Jujuy y 15 minutos de Tilcara.
Esta línea imaginaria es uno de sus mayores hitos geográficos. Un monolito marca el punto exacto donde cada 21 de diciembre se celebra el solsticio de verano con rituales ancestrales.
El entorno está dominado por el lecho del río Grande y la presencia de "terrazas de cultivo", una técnica agrícola prehispánica que se sigue utilizando para la siembra de hortalizas y frutales.
Su jefe comunal, Enzo Paz, de tan sólo 33 años y ya en su segundo mandato, habló con El Litoral y remarcó la necesidad de continuar haciendo ver la localidad y de la importancia del turismo para la región.

A su vez, celebró la inclusión de eventos de referencia nacional como la selección de Huacalera como sede del lanzamiento de La Llama que Llama de Personal en su miniserie disponible en Flow.
Originalmente fue un asentamiento de la etnia de los omaguacas. Durante la colonia, se estableció como una importante encomienda. Su iglesia, la Iglesia de la Inmaculada Concepción (construida en el siglo XVII), es un tesoro arquitectónico que alberga pinturas de la Escuela Cuzqueña, como el famoso "Casamiento de la Virgen".
Huacalera ocupa un lugar sombrío y épico en la historia argentina. En 1841, tras la muerte del General Juan Galo Lavalle en Jujuy, sus soldados huían hacia Bolivia para evitar que el cuerpo fuera profanado por las tropas federales.

Al llegar a Huacalera, y ante el estado de descomposición del cadáver, decidieron descarnar el cuerpo a orillas del Arroyo Huacalera. El corazón fue preservado en aguardiente y sus restos óseos fueron llevados a Potosí. Una placa en el lugar conmemora este crudo episodio de las guerras civiles.
Actualmente, es un destino que combina el turismo rural con la hotelería de alta gama, manteniendo su esencia agrícola con Huacalera Hotel. Es el lugar ideal para quienes buscan tranquilidad, historia y una conexión directa con la cultura andina sin las aglomeraciones de otros pueblos vecinos.