Un video grabado por otros visitantes mostró a un turista cruzando la baranda de seguridad de una pasarela en las Cataratas del Iguazú para recuperar un sombrero que se le había caído. La maniobra ocurrió en el área de Garganta del Diablo, uno de los sectores más impactantes —y también más riesgosos— del parque.
Las imágenes se difundieron en TikTok y se viralizaron en cuestión de horas, con un impacto inmediato: miles de reproducciones, comentarios y reacciones que apuntaron al peligro de la escena y a la decisión de ignorar las indicaciones básicas del circuito.
En redes, el episodio cosechó un fuerte repudio. La crítica principal fue que el hombre no solo se expuso a una caída potencialmente mortal, sino que además generó una situación de riesgo indirecto para el resto de los visitantes que estaban en el lugar.
También circularon advertencias sobre el “efecto contagio” de este tipo de conductas: cuando alguien traspasa una zona prohibida y lo muestra como una hazaña, puede estimular imitaciones, obligar a intervenciones y tensionar la seguridad en un entorno natural extremo.
Tras el episodio, las autoridades recordaron que las barandas y pasarelas no están “de adorno”: fueron diseñadas para cuidar a los turistas y proteger un área donde un error no da segundas oportunidades. En ese marco, insistieron en que el recorrido debe hacerse sin abandonar los senderos habilitados.
La administración del parque, además, remarcó que las normas no son optativas y que incumplirlas puede derivar en sanciones. Por eso, el video reabrió el debate sobre cómo frenar las imprudencias en espacios naturales protegidos, donde el riesgo es real y las consecuencias pueden ser irreversibles.