El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) renovó para este miércoles 7 de enero una alerta naranja por calor extremo que abarca principalmente áreas de la Patagonia argentina. Las zonas más afectadas son:

El Servicio Meteorológico Nacional emitió una advertencia por calor extremo que afecta a varias provincias del sur argentino. Las altas temperaturas representan un riesgo para la salud, especialmente en grupos vulnerables.

El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) renovó para este miércoles 7 de enero una alerta naranja por calor extremo que abarca principalmente áreas de la Patagonia argentina. Las zonas más afectadas son:
Según el organismo, las temperaturas en estas regiones alcanzarán valores muy elevados para esta época del año, con sensaciones térmicas que podrían superar los 40 °C en algunos puntos.

La alerta naranja implica un efecto moderado a alto en la salud, lo que representa un riesgo especialmente para niños, personas mayores, embarazadas y quienes padecen enfermedades crónicas.
En estas condiciones, el calor puede afectar incluso a personas saludables si no se toman las precauciones adecuadas.

Además de las zonas bajo alerta naranja, el SMN también emitió alertas amarillas por calor extremo en:
En estos casos, el impacto sobre la salud es leve a moderado, pero se recomienda igual precaución, sobre todo en poblaciones de riesgo.

Las autoridades sanitarias y el SMN brindaron una serie de consejos clave para prevenir complicaciones de salud ante las altas temperaturas:
En caso de síntomas como mareos, piel enrojecida y caliente, dolor de cabeza o confusión, se debe acudir al centro de salud más cercano.

Las temperaturas elevadas se mantendrán durante los próximos días, en el marco de un verano con fenómenos climáticos extremos que vienen afectando a distintas regiones del país.
El SMN actualiza diariamente el mapa de alertas en su sitio web oficial y recomienda seguir de cerca los avisos meteorológicos para evitar situaciones de riesgo.
Especialistas en meteorología y cambio climático advierten que este tipo de fenómenos extremos, como las olas de calor prolongadas en zonas tradicionalmente más templadas del país, podrían volverse cada vez más frecuentes. Estos eventos se enmarcan dentro de un patrón global de calentamiento, que impacta de forma directa sobre la salud pública, la producción agropecuaria y el consumo energético.