Desde Paraná, Entre Ríos, Francisco y Mariana recorrieron más de cuatro décadas juntos y formaron un hogar atravesado por distintas generaciones. Cuatro hijos adultos y dos nietas dan forma hoy a una historia familiar construida entre afecto, constancia y compañía.
Francisco y Mariana celebran más de cuatro décadas de amor compartido.
En el Día de los Enamorados, la historia de Francisco y Mariana se presenta como un testimonio real de un amor que resistió el paso del tiempo. Él tiene 62 años, ella 59, y están juntos desde 1980. Viven en Paraná, Entre Ríos, y a lo largo de más de cuatro décadas eligieron sostener un vínculo que se fue transformando, pero nunca debilitando. En ese recorrido formaron una familia numerosa y atravesaron distintas etapas de la vida sin dejar de creer en el amor como motor principal.
Lejos de los relatos idealizados, su historia se construyó en la cotidianeidad, en la conversación constante y en la decisión compartida de avanzar incluso en los momentos más complejos.
Un encuentromarcado por la música
El primer cruce entre Francisco y Mariana ocurrió en una fiesta, a fines de los años setenta. Él trabajaba como DJ y ella asistía invitada por una compañera del colegio, poco tiempo después de haberse mudado con su familia a Paraná. Ese encuentro casual se transformó en un recuerdo imborrable para ambos.
San Valentín celebrado desde la simpleza de lo cotidiano.
“Me asombró de ella un mix de pureza, ternura, sencillez y simpatía. Vino a pedirme el tema My Sharona, de The Knack, y me fascinó su belleza y su modo de hablar tan dulce. Obviamente que My Sharona sonó toda la noche”, recordó Francisco.
Mariana revivió ese momento desde su propia mirada: “Yo tenía 13 años y recién habíamos venido a vivir a Paraná con mi familia desde Concepción del Uruguay. Una compañera me invitó a una fiesta y cuando lo vi me encantó. Le pedí la canción y seguí bailando”. Días después, ese vínculo incipiente se profundizó: “Fue a mi casa a llevarme un casette grabado con canciones divinas de la época y My Sharona sería nuestra canción para siempre”.
El noviazgo comenzó el 6 de marzo de 1980. Aunque atravesaron algunas interrupciones, el 9 de agosto de 1986 marcaron un punto definitivo. Desde entonces, aseguran, el camino fue siempre compartido.
Francisco y Mariana, más de cuatro décadas caminando juntos desde Paraná.
Los primeros años y la felicidad simple
Los recuerdos de los comienzos están atravesados por la sencillez y el disfrute de lo cotidiano. Francisco combinaba distintos trabajos y siempre encontraba la manera de pasar tiempo con Mariana. “Siempre tenía unos pesitos para ir a tomar algo, compartir un licuado, una gaseosa o un sándwich. Me encantaba salir con ella de la mano. Como me pasa hoy a diario”, contó.
Para Mariana, la clave nunca estuvo en los planes, sino en la presencia mutua. “Tengo muchos recuerdos favoritos, lo más lindo era cuando estábamos juntos. Nos encantaba salir a tomar algo, caminar o ir a bailar, cuando me dejaban. Siempre hablamos mucho, de todo, hasta ahora, después de casi 46 años”.
La complicidad intacta, aun después de 46 años de historia en común.
Esa costumbre de hablarlo todo se transformó en uno de los pilares más firmes de la relación.
Familia,desafíos y complicidad
Con el paso del tiempo, el vínculo se amplió con la llegada de los hijos. Francisco y Mariana formaron una familia con cuatro hijos, que hoy tienen 38, 37, 26 y 24 años. Cada uno creció en contextos distintos, acompañando las transformaciones laborales, emocionales y económicas de la pareja. Para ambos, verlos convertirse en adultos fue una de las experiencias más significativas del camino compartido.
Dos nietas que sumaron risas y una nueva etapa al hogar.
Esa familia continúa creciendo con la llegada de dos nietas, que sumaron una nueva etapa llena de ternura y diversión. “Hoy nos divertimos mucho con las salidas graciosas de nuestras nietas”, expresó Mariana, mientras Francisco destacó que el crecimiento de sus hijos dejó “innumerables anécdotas” que todavía los hacen reír.
El humor y la complicidad siempre estuvieron presentes. “Éramos y somos muy chusmos de lo que vemos a nuestro alrededor. Observábamos a la gente y siempre salía algún comentario chistoso”, contó Francisco, quien aseguró que esa dinámica continúa intacta.
Un amor que se sostuvo en la charla diaria y la elección compartida.
El amorque permanece
La vida en común también implicó enfrentar situaciones difíciles. Francisco recordó uno de los mayores desafíos: “Madurar de golpe al casarnos embarazados, yo con 22 y ella con 20 años. Lo mejor que he podido ser en la vida se lo debo a Mariana, porque me ayudó mucho a crecer”. A eso se sumaron obstáculos económicos y el cuidado de sus padres, experiencias que fortalecieron el vínculo.
Mariana coincidió y amplió: “Hemos superado múltiples desafíos, rechazos familiares, el cuidado de mis suegros y otros momentos difíciles a lo largo de 46 años. Pero siempre juntos, de la mano, respetando el dolor y los silencios del otro”.
Cuatro hijos adultos, el reflejo de una vida construida en equipo.
Cuando se les pregunta qué sigue enamorándolos hoy, las respuestas reflejan admiración mutua. “Sigo viendo en su mirada esa pureza que descubrí aquel día. Es una esposa, madre y abuela excepcional”, dijo Francisco. Ella respondió: “Me sigue enamorando su fuerza, su bondad y el amor con el que me mira. Somos muy distintos, pero el amor se siente”.
Si tuvieran que describir su relación en una palabra, Francisco eligió “Juntos” y explicó su elección citando a Antoine de Saint-Exupéry: “El amor no consiste en mirar al otro, sino en mirar juntos en la misma dirección”. Mariana, en cambio, sostuvo que no alcanzaba una sola palabra y definió su vínculo como “AMORVERDADEROINCONDICIONAL”.
En este 14 de febrero, la historia de Francisco y Mariana recuerda que el amor también se construye con tiempo, paciencia y la decisión diaria de seguir mirando enla misma dirección.