La Liga Santafesina de Fútbol fue y es cuna de grandes valores. A lo largo de su rica historia, la Casa Madre formó jugadores que llegaron al profesionalismo y otros que estuvieron muy cerca de lograrlo.

Pasó por Unión, Gimnasia de Ciudadela y Ciclón Racing. Jugó, marcó goles y disfrutó cada instante dentro de la cancha. Muy joven dejó la práctica activa, se reinventó como preparador físico, como técnico, fundó Cosmos FC y hoy conduce la Liga Santafesina de Fútbol. Una historia de vocación, compromiso y amor por el deporte.

La Liga Santafesina de Fútbol fue y es cuna de grandes valores. A lo largo de su rica historia, la Casa Madre formó jugadores que llegaron al profesionalismo y otros que estuvieron muy cerca de lograrlo.
En “Historias que no son mías” repasamos trayectorias de vida atravesadas por la pelota, por sueños que se cumplieron y otros que encontraron nuevos caminos.
Hoy el protagonista es Leandro Gabriel Birollo, 48 años. Futbolista en su juventud, dirigente en su madurez, su vida siempre estuvo ligada al fútbol. Porque más allá de las camisetas que vistió y los cargos que ocupa, hay algo que no cambió nunca: la pasión.
Como tantos chicos de barrio, Birollo soñó con ser profesional. Defendió los colores de Unión de Santa Fe, también pasó por Gimnasia y Esgrima de Ciudadela y por Ciclón Racing.
En cada institución dejó lo suyo: entrega, compromiso y amor por el juego. Hizo lo que siempre quiso hacer: jugar al fútbol, divertirse, marcar goles y disfrutar de cada entrenamiento y cada partido.
No todos los caminos son lineales. A veces el destino propone otras rutas. Siendo muy joven, Leandro decidió abandonar la práctica activa. Las razones fueron diversas, como ocurre en tantas historias del fútbol regional. Pero lejos de alejarse de las canchas, eligió permanecer cerca desde otro rol.

Se formó como preparador físico y comenzó una nueva etapa. Entendió que el deporte también se construye desde el acompañamiento, desde la preparación y el cuidado del jugador.
Esa transición fue clave para moldear su mirada integral sobre el fútbol: no sólo como competencia, sino como formación, contención y crecimiento humano.
Con el tiempo, esa inquietud por hacer y por construir se transformó en un proyecto propio. Así nació Cosmos FC, una institución que comenzó como un sueño y que, con trabajo y perseverancia, se convirtió en una realidad sólida dentro del mapa deportivo regional.
Cosmos FC no tardó en posicionarse. En pocos años, la institución tricolor logró consolidarse como una referencia en la región y en la provincia. El crecimiento no fue casualidad. Hubo planificación, inversión de tiempo y una idea clara de desarrollo.
Birollo supo trasladar al rol dirigencial los valores que aprendió como jugador y preparador físico: disciplina, constancia y trabajo en equipo. La construcción institucional fue su nuevo desafío y lo asumió con la misma pasión con la que alguna vez encaró un partido decisivo.
Ese recorrido lo llevó inevitablemente a dar un paso más. Desde hace dos años es presidente de la Liga Santafesina de Fútbol, una de las más importantes de la provincia de Santa Fe.
Conducir la Casa Madre no es tarea sencilla. Implica coordinar decenas de clubes, miles de familias y un universo deportivo que no se detiene.
Desde su llegada, la Liga creció de manera considerable. La gestión apostó al fortalecimiento institucional y a la ampliación de su infraestructura.
Uno de los datos más importantes fue la compra del predio Nery Alberto Pumpido, un espacio estratégico para el desarrollo de las actividades. Aunque los pagos se realizan de manera anual, el objetivo fue claro: asegurar un patrimonio que proyecte a la Liga hacia el futuro.
Hoy, con 24 mil chicos y chicas participando en todas las categorías, la Liga Santafesina continúa su camino rumbo a los 100 años. La cifra no es sólo un número.
Representa el impacto social del fútbol en la región, la cantidad de historias que se tejen cada fin de semana y el compromiso de dirigentes que trabajan para sostener y ampliar esa estructura.
Birollo, padre de dos hijos varones, abraza ese desafío con convicción. No renuncia a la búsqueda constante ni a la idea de crecimiento permanente. Sabe que el fútbol formativo es una herramienta de inclusión y que cada decisión dirigencial tiene repercusión directa en miles de familias.
Pero más allá de los cargos y las responsabilidades, hay una dimensión personal que completa la historia. Leandro disfruta de sus dos hijos varones, que, como su padre, también viven el deporte con intensidad.
En cada entrenamiento y en cada partido encuentra reflejos de su propia infancia, de aquel chico que soñaba con ser futbolista.
Tal vez no llegó al profesionalismo como jugador. Tal vez su nombre no figure en las estadísticas de primera división. Pero su recorrido demuestra que el fútbol ofrece múltiples maneras de trascender. Como formador, como DT, como fundador de un club y como presidente de la Liga, Birollo dejó y deja su huella.
En tiempos donde muchas veces se mira sólo el resultado, su historia recuerda que el verdadero triunfo está en sostener la pasión, en reinventarse cuando hace falta y en construir para los demás.