Paul Mescal, uno de los actores más prometedores de su generación, reveló el arduo proceso físico que atravesó para su más reciente película, La historia del sonido.

El actor irlandés debió bajar de peso drásticamente para interpretar a un soldado en La historia del sonido, su nueva película tras la secuela de Gladiador. Cómo fue el intenso proceso físico y qué aprendió de esta experiencia.

Paul Mescal, uno de los actores más prometedores de su generación, reveló el arduo proceso físico que atravesó para su más reciente película, La historia del sonido.
Después de filmar la esperada secuela de Gladiador, donde alcanzó los 90 kilos de peso para interpretar a un guerrero romano, el actor irlandés tuvo que perder 12 kilos en apenas ocho semanas para adaptarse a un personaje completamente opuesto: un soldado estadounidense retraído y sensible que viaja por el país grabando voces durante la Primera Guerra Mundial.
“Pasé de 90 kilos a 78. Fue una miseria terrible”, confesó en una entrevista con The Guardian, y agregó que lo más duro no fue solo perder peso, sino también reducir la masa muscular ganada durante meses de entrenamiento para la película épica de Ridley Scott.

Para alcanzar ese objetivo en tiempo récord, Mescal se sometió a una dieta estricta y controlada que eliminó por completo los carbohidratos simples, redujo las porciones al mínimo necesario y limitó incluso la ingesta de frutas por su contenido de azúcar. La alimentación se basaba en proteínas magras como pollo, pescado y huevos, vegetales verdes, y grasas saludables en cantidades muy medidas.
Todo ello acompañado de ayunos intermitentes y supervisión profesional para evitar desequilibrios extremos. Según relató el propio actor, el nivel de restricción fue tan alto que incluso socializar o salir a comer con amigos se volvió inviable durante ese período.

La historia del sonido, dirigida por Oliver Hermanus y basada en un cuento de Ben Shattuck, marca un regreso al cine más introspectivo para Mescal, quien comparte protagónico con Josh O’Connor (The Crown). La película explora el vínculo emocional entre dos hombres en un contexto de guerra, donde lo que prima no es la acción, sino la sensibilidad, la escucha y el afecto.
“Me sentí genuinamente conectado con esta película. Quiero hacer más proyectos como este y menos de esos a gran escala”, reflexionó el actor de 27 años.
Durante el rodaje, Mescal y O’Connor experimentaron escenas emocionalmente intensas, muchas de ellas centradas en momentos musicales. Ambos actores destacaron que las canciones sirvieron como vehículo emocional para construir el vínculo entre sus personajes, más allá del diálogo.

El actor también aprovechó la entrevista para hablar sobre los impactos de este tipo de procesos en la salud mental. Después de años de trabajo ininterrumpido —con proyectos como Normal People, Aftersun, Gladiador 2 y ahora Hamnet—, Mescal reconoció que necesita un descanso.
“No tengo energía para otra película de inmediato. Quiero desconectarme. Quizá desaparezca hasta 2028”, dijo entre risas, aunque con un dejo de verdad.
Tras el estreno de Hamnet, basada en la novela de Maggie O’Farrell, donde interpretará a William Shakespeare, Mescal planea alejarse momentáneamente de las cámaras. Su próxima gran apuesta será encarnar a uno de los Beatles en una futura biopic que prepara el director Sam Mendes.
El compromiso físico y emocional de Paul Mescal para sus personajes lo consolida como uno de los actores más versátiles de la actualidad. Pero su experiencia también pone en evidencia los límites del cuerpo y la mente en una industria que muchas veces exige más de lo saludable.
Consciente de ello, el actor opta por el equilibrio: historias que lo movilicen y un tiempo para reconectarse consigo mismo.