Las lluvias frecuentes pueden perjudicar las plantas del jardín, el balcón y la huerta. Aunque el agua es esencial para su crecimiento, su acumulación en el suelo puede reducir el oxígeno disponible para las raíces, favorecer enfermedades y provocar que las hojas se amarilleen. Para evitar daños, es importante controlar la humedad y garantizar un drenaje adecuado durante los períodos de precipitaciones intensas.
Siete trucos para cuidar las plantas ante el exceso de lluvias
Las precipitaciones intensas pueden afectar las raíces y favorecer la aparición de hongos. Qué medidas tomar para evitar el encharcamiento y mantener saludables las especies del jardín, el balcón y la huerta.


Cuando el agua permanece demasiado tiempo en la tierra, las raíces pueden debilitarse y pudrirse. Por eso, durante los días lluviosos, conviene revisar el estado del sustrato y suspender el riego si todavía está húmedo.
Siete trucos
En las macetas, es necesario comprobar que los orificios inferiores estén despejados y permitan evacuar el agua. También hay que vaciar los platos que se encuentran debajo de los recipientes para evitar que las raíces permanezcan sumergidas.

En el jardín, los sectores donde se forman charcos requieren atención. Mejorar el escurrimiento y evitar que el agua quede estancada ayuda a conservar las condiciones adecuadas para el desarrollo de las plantas.
• Suspender el riego: comprobar la humedad de la tierra antes de agregar agua.
• Revisar las macetas: asegurarse de que los orificios de drenaje estén libres.
• Vaciar los platos: retirar el agua acumulada debajo de los recipientes.
• Proteger las especies sensibles: trasladar las macetas a un espacio cubierto y luminoso.
• Elevar los recipientes: utilizar soportes que permitan escurrir el agua.
• Controlar las hojas: observar si aparecen manchas, amarillamiento o zonas blandas.
• Limpiar los desagües: retirar hojas y residuos que impidan la circulación del agua.
Estas acciones ayudan a reducir los riesgos sin necesidad de realizar cambios drásticos en el jardín.

Cómo recuperar las plantas
Las hojas amarillas, la caída del follaje, el crecimiento detenido y los tallos blandos pueden ser señales de exceso de humedad. Sin embargo, estos síntomas también pueden responder a otras causas, por lo que es importante revisar el sustrato antes de tomar medidas.
Si la tierra permanece empapada, hay que interrumpir el riego y verificar que el agua pueda salir correctamente. Cuando una planta presenta signos de deterioro avanzado, puede ser necesario revisar sus raíces y reemplazar el sustrato si está dañado.
Después de las lluvias, no conviene retomar automáticamente el riego habitual. La tierra puede conservar humedad durante varios días, especialmente en espacios con poca ventilación o escasa exposición al sol.
La clave está en adaptar los cuidados a cada especie, evitar el agua estancada y controlar regularmente la humedad para mantener las plantas saludables.










