Opinión

El músculo que nadie quiere entrenar: la tolerancia a la frustración

En un mundo de respuestas inmediatas, esperar, insistir o aceptar un “no” se volvió una habilidad escasa. Entrenarla es una de las mejores inversiones emocionales que puede hacer una persona, un equipo o una organización.

Aprender a tolerar la frustración es clave para el desarrollo personal y profesional.Aprender a tolerar la frustración es clave para el desarrollo personal y profesional.

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En el trabajo, aceptar errores y demoras permite afrontar desafíos sin actuar impulsivamente.En el trabajo, aceptar errores y demoras permite afrontar desafíos sin actuar impulsivamente.
La tolerancia a la frustración se puede entrenar con pequeñas prácticas cotidianas.La tolerancia a la frustración se puede entrenar con pequeñas prácticas cotidianas.

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