"Contar lo propio" (Mapp Contenidos. Enero 2026), es el título realista, pero a la vez sugestivo del último libro publicado por el escritor y periodista rafaelino Edgardo Peretti, y en ese "contar" lo vivido en su experiencia como periodista, reúne el origen y la evolución de los medios de comunicación de nuestra ciudad.
A través de un arduo trabajo realiza una profunda recopilación de fechas y nombres, lo que termina siendo un manual de historia sobre la comunicación, libro de consulta obligada para quienes desean reconstruir una época de gloria y el paso del tiempo invadido por las nuevas tecnologías.
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La recuperación de documentos y la memoria del autor juegan un rol fundamental para escribir este libro con un lenguaje sencillo y ameno que nos invita a recorrer las páginas y adentrarnos en un mundo desconocido para la gran mayoría.
Las figuras emblemáticas, las voces y las palabras se hacen presentes en rostros olvidados que al recordarlos vuelven al presente, para agradecerles su dedicación y esmero a un trabajo que en los primeros tiempos parecía utópico.
La larga enumeración de nombres de hombres y mujeres que transitaron los medios de comunicación sólo puede formar parte de una memoria implacable. Ese don que poseen pocos. Edgardo lo tiene.
Volver en el tiempo, ingresar en la historia considerando los ámbitos socio-culturales como ejes de una narrativa que ve nacer los primeros diarios locales, es situarse en un espacio y tiempo lejanos. Transmitir noticias, contar la verdad y la realidad es y fue siempre una aventura gigantesca, cuando los corresponsales de distintas localidades colaboraban para acercar información a los lectores y oyentes. Participar de la organización de un diario y poder ubicar imaginariamente a los que allí trabajaban con precarias herramientas generando noticias que lleguen a todos los hogares es un hecho trascendente.
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A propósito de “Reescrituras”, de Julio Luis GómezEn su relato minucioso participamos de la construcción de un diario cuando las noticias locales, provinciales y nacionales llegaban cuando la edición estaba por ser impresa para salir a la calle. Eso es comprender un trabajo a contra reloj. Ni pensar en lo que implicaba recibir noticias internacionales, reclamadas por lectores ávidos de ingresar a un espacio desconocido pero que obligaba entender el compromiso y la situación que atravesaba nuestro país.
El lugar preponderante ocupados por diarios, radios y con los años la televisión por cable, marcan un antes y un después de la historia construida por el periodismo escrito, oral y visual en una ciudad que nunca se detuvo en crecimiento y conocimiento para estar cerca de la comunidad.
La larga experiencia del autor transitando distintos medios le permite reconstruir en un libro necesario lo vivido, lo sufrido y padecido cuando los vientos no soplaban a favor. Su dedicación y el respeto manifestado por custodiar la memoria son valores que marcan su trayectoria.
(*) Profesora en Letras UNL.