"Los niños, niñas y adolescentes pueden ser tanto víctimas como victimarios de la violencia". Esta afirmación procede de la página 8 del informe "Violencia contra niños, niñas y adolescentes en Latinoamérica: nuevos datos y soluciones", que Unicef y la Organización Panamericana de la Salud presentaron en enero de este año.
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Enfermeras por médicosVíctima de la violencia es quien recibe los efectos, directos o indirectos, de una o más de las cinco formas de violencia que afectan hoy a los chicos. Victimario es quien aplica alguna forma de violencia a otra persona y la convierte así en su víctima. Y chicos son en esta nota todos los niños, niñas y adolescentes.
En otras palabras y por extensión, quien hoy es víctima de la violencia, mañana puede ser autor de la violencia, y así entran los dos, víctima y victimario, en el círculo vicioso infinito de la violencia. Esto es lo que está pasando. Ante la violencia, más violencia, y así sucesivamente, y no se termina nunca.
Formas de la violencia
Las cinco formas de violencia, según el citado informe, son la violencia armada, la disciplina violenta, el abuso sexual, el acoso escolar y la violencia digital. Aunque afectan de manera desigual según de quién se trate y de dónde esté, estas violencias son hoy un verdadero flagelo que comprometen tanto el presente como el futuro inmediato de la persona y de su comunidad.
A estas cinco formas de violencia, en nuestro medio se les debería agregar la violencia ejercida por perros contra niños. Se trata de perros que ya se sabe que son agresivos, capaces de provocar lesiones graves, mutilaciones e incluso la muerte de la víctima. No son perros callejeros, sino que están a cargo de un adulto. No sería difícil erradicar esta forma de violencia contra la infancia.
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El sí pero noEsta forma de violencia ocasionada por un perro permite ver quién es en realidad el responsable, aunque indirecto, de la violencia. En efecto, un hecho violento cualquiera puede ser, y de hecho suele ser, la consecuencia de una violencia anterior, o de un entorno violento.
Si no miramos también hacia esta otra violencia anterior, la consecuencia violenta volverá a repetirse una y otra vez, con los mismos o con otros autores.
Los alcances del informe
Volvamos al informe. Este documento parte del derecho que tienen todos los chicos de "crecer libres de miedo, negligencia y violencia" y continúa con la exposición de la realidad, tanto en texto como en gráficos, de las cinco formas de violencia por separado. Argentina está presente en este informe, y lo está en posiciones variables que no son ni las mejores ni las peores de América Latina.
Es decir, sin ser el mejor ni el peor, el país está inmerso en una realidad de violencias inexcusables a las cuales hay que ponerles remedio. El remedio no es más violencia. El informe propone soluciones pacíficas para cada una de las cinco formas de violencia, y por último hace un llamamiento a la acción, en el cual también propone qué se puede hacer.
En este contexto de buscar soluciones, la escuela tiene un papel decisivo mediante la capacitación de los docentes, y luego la formación de los alumnos. Debe haber lugar para el diálogo, y el diálogo debe ser abierto, y en cada barrio según su realidad. Y no como una sesión única o una serie de clases o reuniones ocasionales, sino incorporando el tema de la violencia en el currículum escolar.
El informe continúa y propone actividades de barrio, promovidas por el propio barrio, para comprometer al conjunto de la comunidad. Este compromiso cuenta con que los vecinos saben, o sospechan, qué pasa acá y allá, y entonces entre todos pueden ver qué hacer puesto que saben quién es quién, y qué hace.
El dibujo que ilustra esta nota, que procede del informe que comento, resulta elocuente, habla por sí mismo. Denuncia la forma de actuar de quienes originan la violencia sin comprometerse en hechos violentos de manera directa, y lo hacen con argumentos que son tentadores para los chicos.
El dibujo dice que uno puede cometer el delito, sí, pero hay otro que es todavía más culpable. Ese otro puede ser alguien, una persona, o puede ser todo un entorno, todo un barrio sin más alternativas que la violencia, o sin más cultura, tradición y costumbres que pensar y actuar con violencia. Entonces, hay que ofrecer otras alternativas.
No caer en la trampa
Este dibujo también está diciendo que un chico es más vulnerable al mensaje trampa, y que por tanto caerá más fácil e ingenuo en esa trampa. Este argumento refuerza la importancia de la escuela y de los clubes y asociaciones de barrio cuando se trata de ofrecer formación para no caer en la trampa, que es un pozo del cual es difícil salir.
Pero para poder ofrecerles alternativas a los chicos que no las tienen, hay que prescindir de la violencia institucional. La autoridad que hoy nos gobierna sale corriendo para abrazar al más violento y acepta sus postulados violentos, pero esos postulados violentos no son propios de los argentinos. Y nos hacen mucho daño.
No me vengan a ofrecer la alternativa de un arma, es decir, de la violencia, con el argumento de que así seremos más fuertes. Menos aún si, en la institución más importante del país, la que nos representa a todos, afirma con histriónica violencia que "me encanta hacerlos llorar".
Así no vale. Nadie quiere que el país se ponga a los pies del más violento ni que le digan que "la justicia social es un robo".
Hay que prescindir de esta violencia oficial y entender que el país necesita una cultura de paz y de concordia entre todos, sin excepción, para frenar la espiral en la que nos han metido. Las distintas formas de violencia que reciben los chicos son lo que alimenta la violencia que ejercen más tarde, o al mismo tiempo. Víctima y victimario pueden ser así las dos caras de una misma moneda.
A poco de comenzar el conflicto actual de Oriente Medio, las fuerzas amigas de nuestro presidente bombardearon una escuela y mataron a maestros y a decenas de chicos. Esto no trajo paz, sino más conflicto. El diario Teheran Times publicó, en portada, la lista con foto de todos los chicos que murieron en este ataque. "Trump, miralos a los ojos", dice el titular.
Varios medios internacionales, incluyendo la NCC y The New York Times, investigaron el origen del misil, y ya lo saben, y lo dicen en voz alta, pero Estados Unidos lo niega todo. En los siguientes bombardeos, los muertes infantiles y adolescentes ya se contaban por centenares.
El presidente argentino apoya y aplaude la guerra, y de ella espera obtener beneficios económicos, y tal vez políticos y personales. Nosotros no.
La violencia, incluso verborrágica, lleva a más violencia, y yo no quiero un país con las manos manchadas de sangre ni parado sobre los restos de su población. Quiero un país donde todos los chicos puedan ver delante de sus ojos un futuro interesante, sano y seguro.
Y hay que ver bien qué te ofrecen con la promesa de un mundo mejor porque puede ser que sea una trampa.