Se cumple el aniversario de dos siglos y medio de la obra que catapultó a Adam Smith en la reflexión epistemológica de la teoría económica, me refiero al libro de marras del filósofo Adam Smith (esforzado estudioso), quien logró en base a su análisis y observaciones del inicio del sistema capitalista, desentrañar la causa de la riqueza, siendo inspiración de grandes economistas por venir como Thomas Malthus, David Ricardo, J. S. Mill y Karl Marx, entre otros. Según J.M Ferguson, "Smith vió los fenómenos económicos en forma más comprensiva que cualquier otro antes que él y con encanto literario, claridad y fluidez con que, en su mayor parte, expresa las opiniones y entremezcla los hechos con el razonamiento, no hay razón alguna para negarle el atributo de genio" (Historia de la economía, pág 62).
Adam Smith.
Es destacable en Smith a un notable moralista, quien en su obra "La teoría de los sentimientos morales" (1759) desarrolló su teoría identificándose con los preceptos de la escuela filosófica estoica, donde es preciso vivir de acuerdo con la naturaleza, en acuerdo con la voluntad de la providencia y la razón, entendiendo a la Providencia como aquella simpatía universal que une a los seres a través de la cual nos sirve de guía en nuestro actuar siguiendo el orden natural y armónico.
En el decir hegeliano, "Adam Smith (1723-1790) es hijo de su tiempo", es por ello que desarrolló su teoría inmerso en las ideas del iluminismo portador de la revolución francesa y de la primera revolución industrial, donde se evidencia un traspaso en el tiempo de una economía organizada bajo un sistema de producción feudal (agrícola; noble-siervo) a una economía industrial urbana y manufacturera (burguesía-proletariado). La pregunta que se va a plantear Smith es cómo conducir el caos que se presentaba en la transición al capitalismo.
Adam Smith.
Smith identificará en el instinto natural del hombre, aquello que lo lleva a comerciar, a intercambiar, a establecer leyes que regirán su vida en sociedad, guiadas por el egoísmo, expresado en su celebrísima frase "No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés". De allí deviene la tan afamada mano invisible, donde en un capitalismo de libre competencia, es el mercado el que asigna eficientemente recursos y servicios. Haciendo honra del título del libro, Smith identifica el origen y causa de la riqueza de las naciones en el trabajo, como fundamento último del valor, es la denominada teoría del valor objetivo, siendo la mercancía el envoltorio material de dicho trabajo. Distinguió entre valor de cambio y de uso, y finalmente reconociendo la existencia de los factores de producción como componentes del precio. Determinó en su análisis la división social y técnica del trabajo, la cual, junto con la acumulación de capital y la ampliación de mercados, sirve de base para aumentar la productividad y riqueza de la sociedad. No obstante el aporte a la economía política, A. Smith le asignó un valor supremo al conocimiento filosófico en relación a lo económico. Es importante recordar y releer sus vigentes aportes a la ciencia económica con una visión no solo desde el aspecto económico sino también filosófico y sociológico.
(*) Especialista en Historia del Pensamiento Económico