El municipio de nuestra ciudad, habilitó una instancia participativa para acercar propuestas en los cinco ejes temáticos en los que divide la futura carta orgánica de la ciudad a través de una página, denominada Autonomía SF. Como Foro de Debate Metropolitano, hemos intentado promover la mayor participación posible inscribiendo, de ser necesario, a algunas organizaciones, como por ejemplo los Qom.
Carta orgánica y Revolución de los Siete Jefes
El Foro de Debate Metropolitano es una iniciativa mediante la cual se busca abrir un espacio de diálogo y participación ciudadana en la elaboración de la nueva carta orgánica de la ciudad de Santa Fe. La idea es rescatar voces históricamente silenciadas.

Creemos que es fundamental motorizar una experiencia en la cual aparezcan la mayor cantidad de voces: la falta de gestión en aguas provinciales demuestra la insensibilidad de los organismos de control por nombrar solo un ejemplo, la ausencia de transporte público que ingrese a Las Lomas o Santo Domingo (barrios de los qom) es otro.
La Revolución de los Siete Jefes, que el historiador conservador Ricardo Levene definió como "uno de los antecedentes de la democracia en Argentina", fue el reclamo por participar en la distribución de parcelas, en la ubicación de las mismas y en el gobierno de la ciudad.
Pensemos que nuestra ciudad en 1580 era un caserío y deberían haber tenido la voluntad de diálogo con aquellos que habían recorrido miles de kilómetros y ayudado a la fundación de la vieja Santa Fe. No solo no hubo diálogo, sino que se asesinó a los siete que tuvieron el tupé de sublevarse, persiguiéndolos de ser necesario.
La idea era, como siempre, domesticar la rebeldía, que aprendieran que no podían reclamar por sus derechos. La revolución ha sido intencionalmente poco reivindicada, tal cual lo hicieron con la primera revolución latinoamericana de Haití de 1804, porque no era aceptable que "los negros esclavos se hubieran rebelado" y que lograran de esa forma la primera independencia de América Latina.
Tampoco era aceptable en su momento que un grupo de mancebos de la tierra, que no habían accedido a la educación, comprendieran la importancia de la participación y el diálogo. Hoy lo mismo dicen algunos: "los siete jefes que organizaron una revuelta, eran morochos incapaces de rebelarse, eso no fue una revolución".
En el caso de quienes ocultaron la revolución haitiana, son los mismos que en 1789 hablaron de "Libertad, Igualdad y Fraternidad", pero lo hicieron para los franceses blancos, hombres, heterosexuales mirando para otro lado cuando de hablar de la esclavitud en Haití.
"El caso Saint-Domingue (Haití) además, era una muestra del cinismo europeo, que revela las limitaciones del ideario expresado por la Revolución francesa" (1).
Imaginen que el Código Negro (Code Noir), que recién fue derogado por Francia en mayo de este año, establecía que, si el esclavo se escapaba, el "propietario" podía arrancarle una oreja, en el segundo intento, cortarle los isquiotibiales y en el tercero podía matarlo (2).
Hoy, quinientos cuarenta y seis años después de la Revolución de los Siete Jefes, volvemos a reclamar un diálogo, pero esta vez, vinculante. ¿Qué significa esto? Que las resoluciones que se tomen por consenso, sean respondidas y generen un compromiso en el cumplimiento por parte de los poderes democráticos.
El proyecto del Foro apunta a una asamblea santafesina "Todas las voces todas" que se reúna una vez por año. Todos aquellos colectivos (ya sea vecinales, clubes, cátedras, ONG y grupos constituidos lo más amplio posible) que quieran presentar un proyecto puedan hacerlo, con determinadas características y que el Ejecutivo las distribuya a los participantes.
Luego tendrán cinco minutos para exponerla ante todos los participantes y las aprobadas por unanimidad, condicionarán al Ejecutivo para que en un año explique lo realizado en función de lo aprobado. "Hay que liberar la capacidad creadora y realizadora de nuestro pueblo".
Lo mejor que tiene nuestra ciudad son los santafesinos y santafesinas que día a día le ponen el hombro a nuestra vida cotidiana. Fue liberando esta capacidad que José de San Martín logró movilizar a todo Mendoza para lograr una de las proezas más importantes de América Latina: el cruce de los Andes y la derrota de los realistas.
Roberto Gargarella en su libro "La sala de máquinas de la Constitución" sostiene la necesidad de transformar el esquema de pesos y contrapesos ya que de lo contrario "se preserva inalterada una estructura de poder diseñada en un 'momento elitista' del constitucionalismo regional, marcado por una profunda desconfianza democrática" (3).
Cuando expusimos en la Convención Constituyente, no solo mostramos el libro, sino que fundamentamos la necesidad de modificar la "sala de máquinas". Cuesta lograr transmitir la necesidad de transformar la "democracia representativa" en participativa.
Gargarella sostiene que es necesario realizar "cambios de orientación social, dirigidos a terminar con la concentración del poder político, legal y económico". Es más, el puertorriqueño Ramón Grosfoguel sostiene que nuestras universidades se basan en bibliografías de cinco países: Inglaterra, Francia, Estados Unidos, España y algo de Italia.
Estos cinco países suman el 12% de la población mundial, si a esto le restamos las mujeres (el patriarcado ha favorecido y favorece a los hombres) estamos hablando de que nos indican cómo tenemos que conducirnos aquellos que gobiernan el 6% de la población mundial.
Grosfoguel es uno de los referentes de la descolonización, sostiene que nuestra independencia ha dejado intactas las estructuras que favorecen a las potencias que antes nos colonizaron y que aún sostienen que para civilizarnos debemos imitarlos.
Nuestra propuesta apunta a la transformación de la democracia representativa hacia una democracia participativa. Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que suscita su funcionamiento es una civilización decadente.
Una civilización que escoge cerrar los ojos ante sus problemas más cruciales es una civilización herida. Una civilización que le hace trampas a sus principios es una civilización moribunda (4).
El autor es el coordinador del Foro de Debate Metropolitano.
Aclaraciones y bibliografía
(1) "Jean Louis Vastey. El filósofo político de la Revolución Haitiana", de Juan Francisco Martínez Peria. Ediciones CICCUS (página 469).
(2) El Código Negro fue un decreto histórico firmado en marzo de 1685 por el rey Luis XIV, por medio del cual se reguló legalmente la esclavitud, el comercio de personas y la vida de los negros libres en las colonias del imperio francés. Si bien Francia abolió la esclavitud en 1848, este texto permaneció en los registros jurídicos del país como un "resquicio legal", hasta que la Asamblea Nacional lo derogó formalmente por unanimidad el 28 de mayo de 2026.
(3) "La sala de máquinas de la Constitución. Dos siglos de constitucionalismo en América Latina", de Roberto Gargarella. Siglo XXI Editores (página XI).
(4) "Discurso sobre el colonialismo", de Aimé Césaire. Akal ediciones (página 10). Publicado por primera vez en 1950.










