Una vez más, la ciencia argentina se posiciona por mérito propio entre los lugares más prestigiosos. En esta ocasión lo hace aportando datos argentinos que contribuyen a darle aún más validez a la vacuna contra la bronquiolitis del bebé.

Investigadores argentinos demuestran la eficacia de la vacuna contra la bronquiolitis del bebé, administrada a la embarazada, y advierten que la mala evolución de esta enfermedad se relaciona con el nivel de atención que estos bebés reciben.

Una vez más, la ciencia argentina se posiciona por mérito propio entre los lugares más prestigiosos. En esta ocasión lo hace aportando datos argentinos que contribuyen a darle aún más validez a la vacuna contra la bronquiolitis del bebé.
La bronquiolitis del bebé es una enfermedad peligrosa que de entrada no parece gran cosa porque suele comenzar como un resfrío, con mocos transparentes en la nariz, pero luego la respiración se altera, y mucho, incluso con insuficiencia respiratoria, y todo se complica. La vacuna a la que me refiero es la que se le administra a la embarazada para proteger al bebé durante los primeros meses.

Esta vacuna se administra en Argentina desde marzo de 2024. Es gratis. El calendario argentino de vacunas recomienda que la reciban todas las embarazadas, en todos sus embarazos, entre las semanas 32 y 36 de gestación. Además, la embarazada debe recibir la vacuna triple bacteriana acelular, que también es de la máxima importancia, a partir de la semana 20.
La llamada vacuna contra la bronquiolitis es la vacuna contra el virus conocido en castellano como virus sincicial respiratorio o respiratorio sincicial (VSR o VRS), que es el que ocasiona la bronquiolitis.
Esta enfermedad se contagia fácil y rápido, y afecta a muchos bebés. No son pocos los que deben acudir a la guardia de pediatría, incluso varias veces, y algunos quedan internados, incluso en terapia intensiva.
El objetivo de la vacuna no es tanto impedir la enfermedad evitando el contagio, sino sobre todo impedir que la enfermedad se agrave y requiera tener que internar al bebé. La vacuna, administrada a la embarazada, en Argentina, consigue este objetivo, y por tanto es muy recomendable.
Un grupo de investigadores de Buenos Aires, con el apoyo de numerosos colaboradores, siguieron la evolución de un grupo de más de 300 bebés menores de 6 meses de edad cuyas madres habían recibido la vacuna contra la bronquiolitis durante el embarazo. Esta evolución se comparó con la de un grupo similar de bebés cuyas madres no se habían podido vacunar porque la vacuna aún no estaba disponible.
Investigadores y colaboradores proceden de varios hospitales y de varias universidades argentinas, y del Conicet, todos del sistema público. El análisis minucioso de la evolución de los bebés permitió saber que la vacuna evitó la enfermedad grave en 8 de cada 10 casos. La efectividad de la vacuna, por tanto, fue alta.

La vacuna fue tanto más efectiva cuanto menor fue la edad del bebé. Este último punto es relevante porque la enfermedad suele evolucionar peor en los más pequeños.
Antes de hacerse públicos estos resultados, y de hecho toda la investigación, fueron sometidos a un control estricto, a una revisión crítica durante cuatro meses por parte de varios expertos independientes, que al fin consideran que la investigación reúne los requisitos que la ciencia exige para considerarla válida.
Recién después la investigación se publicó, en este pasado diciembre, en una de las revistas del prestigioso grupo Lancet (*). Está disponible, gratis, para quien quiera consultar todos los detalles y contactar con los autores.
Conviene remarcar que esta importante aportación al conocimiento de la vacuna contra la bronquiolitis se pudo hacer, y hacerla bien, pese a los embates del Gobierno contra las universidades públicas y contra el Conicet. A falta de financiación propia, en vistas de su importancia, fue financiada por dos prestigiosas fundaciones filantrópicas, una de las cuales es la de Bill Gates.
Los responsables de la investigación nos recuerdan que, solo en Argentina, la bronquiolitis ocasiona unas 250.000 consultas médicas al año y unas 30.000 internaciones, y unos 450 bebés y chicos de hasta 5 años pierden la vida por esta enfermedad. El problema, entonces, es de gran magnitud.
Aunque en principio la bronquiolitis se perfila con peor evolución en bebés prematuros, los investigadores comentan que tanto los casos de insuficiencia respiratoria por bronquiolitis, como las muertes que ocurren en bebés internados, también por bronquiolitis, predominan en bebés de término, es decir, que no son prematuros.
Esto puede deberse a que los bebés prematuros suelen recibir controles y asistencia en centros sanitarios de más complejidad, y al hecho de que hay otra vacuna contra la bronquiolitis pensada sólo para ellos. De hecho, los bebés que nacen prematuros son en general más delicados que los nacidos a término.
(*) Impact and effectiveness of RSV maternal immunization on infant hospitalizations in Buenos Aires: a hospital-based, multicentre, retrospective surveillance cohort study. The Lancet Regional Health - Americas, diciembre de 2025.
Atentos a la realidad y al futuro
El problema de la bronquiolitis adquiere todavía más relevancia cuando se considera la relación que se establece entre esta enfermedad y los recursos sanitarios disponibles. En efecto, y siempre refiriéndose a la Argentina, los investigadores escriben lo siguiente:
“La insuficiencia respiratoria y las muertes hospitalarias por VRS afectan principalmente a los bebés nacidos a término, y los malos resultados a menudo están relacionados con una atención médica de baja calidad”.
Y luego afirman que “la gran mayoría de las muertes relacionadas con el VRS se producen en el hogar o en centros de salud ambulatorios, a menudo después de que las familias hayan buscado asistencia médica previa. Muchas de estas muertes en el hogar se diagnostican erróneamente como muerte súbita de la infancia, subestimando así el devastador impacto del VRS para los niños”.
Estos dos últimos párrafos, traducidos sin ninguna modificación, son de la máxima importancia porque indican que la mala evolución e incluso la muerte del paciente con bronquiolitis se relacionan, al menos en parte, con recursos sanitarios insuficientes, de mala calidad o poco accesibles.
Mejorar estos recursos sanitarios, humanos y materiales, es algo sin duda necesario, pero la realidad nos indica que este objetivo no se podría conseguir de inmediato. Siendo así, la importancia de la vacuna administrada durante el embarazo es una buena opción, es la mejor opción para ofrecerles a nuestros bebés unas mejores perspectivas.
Pero hay que estar atentos, porque Argentina mira a Estados Unidos con espíritu de sumisión y pleitesía, y acepta como propias unas ideas que no son propias de los argentinos. Estados Unidos retiró, el mes pasado, cuatro vacunas infantiles de su calendario oficial de vacunas, que así dejaron de ser gratuitas.
Se trata de las vacunas contra el meningococo (meningitis, sepsis), contra el rotavirus (diarrea del bebé), contra la hepatitis A y contra la gripe. Robert Kennedy, secretario de Salud de Estados Unidos (cargo equivalente al de ministro) es un conocido activista anti-vacunas, y nunca lo ocultó, y aquí están los resultados.
Estuvo en Buenos Aires y se reunió con nuestro presidente y con el ministro de Salud, en mayo de 2025, y hablaron de políticas sanitarias y de un nuevo enfoque en materia de prevención en salud, todo en un contexto de crítica, sin argumentos ni justificación, siguiendo el modelo del presidente norteamericano, contra la Organización Mundial de la Salud. Entonces, hay que estar atentos.