10 de febrero de 1926: llega el Plus Ultra a la Argentina
Con un hidroavión modificado y una tripulación experimentada, el Plus Ultra surcó el Atlántico en una misión que combinó innovación y espíritu aventurero.
De izquierda a derecha, los protagonistas de la hazaña del Plus Ultra: Juan Manuel Durán (oficial operador de radio), Ramón Franco (comandante) y Julio Ruiz de Alda (copiloto). Solo falta el soldado mecánico Pablo Rada.
I - El miércoles 10 de febrero de 1926 los porteños recibieron la noticia que llegaría un avión a la ciudad y gran cantidad de gente se acercó a las costas del río de la Plata para ver como un aparato de gran porte amerizaba sobre el mediodía. Era el primer vuelo que unía España con Argentina haciendo escalas.
Todo un desafío para la aviación. Se cumplen cien años de una gesta de 10.270 kilómetros en 59 horas y 39 minutos, con varias dificultades, pero también llena de anécdotas. Además de la importancia técnica y política, el vuelo tuvo también un valor simbólico, ya que retomaba el espíritu de la exploración atlántica de navegantes como Fernando de Magallanes, Juan Sebastián Elcano o Cristóbal Colón.
Acuatizaje del Plus Ultra en el río de la Plata, frente a Buenos Aires, 10 de febrero de 1926.
II - España, en el reinado de Alfonso XIII, bisabuelo de Felipe VI, bajo el gobierno dictatorial de Miguel Primo de Rivera (1923-1930), que había suspendido la Constitución, quería dar lustre a cierta gloriola y por lo tanto pergeñó algunas gestas que la pongan en los titulares de los medios y sea observada por otros países.
Una de las operaciones estaba a cargo de la Aviación con tres misiones: la "Patrulla Atlántida" que llegaría a Filipinas, la "Patrulla Elcano" que volaría a la colonia de Guinea Ecuatorial, y el vuelo del "Plus Ultra" a la América del Sur.
El Plus Ultra ("Más allá"). Hidroavión matrícula M-MWAL, Dornier Do J, conocido como Wal (ballena en alemán).
III - Para la empresa americana se tomaron todos los recaudos. El aparato era un hidroavión matrícula M-MWAL, Dornier Do J, conocido como Wal -ballena en alemán-, una verdadera hidrocanoa bimotor de la compañía germana Dormier Flugzeugwerkw.
Por el valor estratégico, al frente del grupo y como comandante del aparato estaba Ramón Franco, hermano de Francisco. Lo acompañaban, como tripulación, el capitán de artillería Julio Ruiz de Alda como copiloto, el teniente de navío Juan Manuel Durán como operador de radio y el soldado mecánico Pablo Rada.
A las 6 de la mañana del 22 de enero de 1926, fecha en que iniciaron el raid, escucharon misa en la Iglesia de San Jorge, en Palos de la Frontera, el mismo templo en que oraron Cristóbal Colón, los hermanos Pinzón y los restantes tripulantes de las carabelas que zarparon ese 3 de agosto de 1492.
El hidroavión despegó siendo las 7:55 horas para realizar un viaje que duró veinte días, ocho más de los proyectados inicialmente.
IV - Esta hazaña, planeada con una doble finalidad, estudiar las posibilidades de establecer vuelos regulares y estrechar los vínculos de amistad por parte de España con las repúblicas sudamericanas, tuvo una significativa importancia en el desarrollo de la aviación mundial. También se pensaba en abrir una línea de correo veloz a través del Atlántico.
V - La idea de un vuelo transoceánico comenzó a gestarse en los años veinte. Al avión se le asignó un nombre cargado de simbolismo, Plus Ultra, "Más allá" en latín, lema adoptado por el rey Carlos I de España (1500-1558) para significar que la tierra conocida por los europeos no terminaba en las columnas de Hércules -el estrecho de Gibraltar-, como se pensaba antiguamente.
El aparato tenía una autonomía de 4.500 kilómetros aproximadamente y fue modificado para este vuelo dotándolo de depósitos adicionales de combustible.
En distancias donde no había más referencia que el agua y solo se conocía el sexante, similar al utilizado por los romanos, veinte siglos antes, para navegar en el Mediterráneo, por ello se le incorporó el radiogoniómetro, que pesaba 80 kilos pero que determinaba la dirección de las señales de radio y su antena captaba las emisoras de los lugares por donde se pasaba o de los barcos que navegaban.
La nave medía 16,25 metros de longitud y 1,75 metros de altura, con dos motores en W Napier Lion de 450 caballos montados en configuración tándem -uno tractor y otro propulsor-, capaces de desarrollar una velocidad de crucero de 180 kilómetros por hora, cargado de 3.900 litros de combustible, un peso total de 6.800 kilos y con una autonomía de vuelo de diez horas.
Las etapas del raid fueron: Palos-Las Palmas (1.300 kilómetros); Las Palmas-Porto Praia, Cabo Verde (1745 kilómetros); Porto Praia-Noronha, Brasil (2.305 kilómetros); Noronha-Pernambuco (540 kilómetros); Pernambuco-Río de Janeiro (2.100 kilómetros); Río de Janeiro-Montevideo (2.000 kilómetros); Montevideo-Buenos Aires (220 kilómetros).
VI - Tan extenso recorrido fue motivo de algunas circunstancias casi en tono de anécdota. La primera es el polizón.
Estos viajes acaparaban la atención y el periodista Emilio Herrero vio la oportunidad de tomar parte del viaje y en la madrugada del 21 llego hasta la bahía de la Mar Chica de Melilla donde estaba la nave, abrió la escotilla de popa, se coló dentro y se escondió acurrucado entre las lonas de las hélices.
Los miembros de la tripulación descubrieron un sobrepeso extraño y, cuando el avión amerizó sobre el río Odiel en Palos, lugar desde donde debía partir al día siguiente, advirtieron su presencia.
Otra de las circunstancias fue que Juan Manuel Durán debió bajarse en Cabo Verde para aligerar carga. En un tramo del trayecto, se presentó un problema de una de las hélices y se detuvo ese motor y el mecánico Pablo Rada debió trepar para reparar el desperfecto en pleno vuelo.
Otro de los hechos poco conocido es que, si bien el raid contaba con el apoyo oficial, que fue muy bien aprovechado políticamente, el dinero para adquirir el avión corrió por cuenta de Ramón Franco que debió desembolsar 300.000 pesetas, una auténtica fortuna.
VII - Luego de la gran guerra varios países europeos decidieron dar un golpe de efecto y una de las expresiones fueron las expediciones que convocaban atención de la gente.
Inglaterra cubrió la ruta Londres-Rangún (en la ex Birmania)-Londres; pilotos de Holanda volaban de Amsterdam hasta Yakarta (entonces Batavia); aeronaves lusitanas cubrían Lisboa-Macao. Y en 1924 aviadores norteamericanos emprendieron la vuelta al mundo en patrulla.
Antes de eso, en 1923, España se había lanzado a una gran aventura: cubrir un vuelo entre el enclave marroquí de Larache hasta Las Palmas con una patrulla aérea Breguet XIV A-2 escoltada por un hidroavión Dornier Wal, al mando de Ramón Franco. Ese experimento, que cubrió 817 kilómetros, entusiasmó para otra hazaña.
VIII - Acuatizando en las aguas del río de La Plata, a las 12.27 del 10 de febrero de 1926, Franco escribe: "En Buenos Aires el recibimiento que nos tributó el pueblo argentino pasaba de todo límite y era indescriptible. Aquello fue una verdadera locura".
En España, el entusiasmo llevó a que Franco, Ruiz de Alda, Durán y Rada sean elevados al parnaso de los héroes. Tal fue la repercusión del vuelo en Argentina, que hasta el famoso Carlos Gardel compuso un tango en su honor, titulado "La gloria del águila". Decía así:
"Desde Palos, el águila vuela/ y a Colón, con su gran carabela,/ nos recuerda con tal emoción/ la hazaña que agita el corazón// Y cantarán con todas las naciones/ entrelazando los corazones/ y en el clamor surge un tango argentino/ que dice a España, madre patria de amor// Dos países en un noble lazo/ con el alma se dan un abrazo// Es la madre que va a visitar a los hijos/ que viven en otro hogar (…)"
VII - La nave fue donada a la Argentina y el 20 de diciembre de 1936 se dispuso la transferencia del Plus Ultra al Museo Colonial e Histórico con sede en Luján.