En el libro "ASOEM Soberana", subtitulado "Un recorrido por la construcción histórica de la organización sindical" y publicado en noviembre de 2025, la Asociación Sindical de Obreros y Empleados de la Municipalidad de Santa Fe ofrece a la comunidad santafesina el relato reflexivo de su propia historia.
Memoria colectiva con identidad propia
El relato de "ASOEM Soberana" refleja la evolución de esta entidad, marcada por su heterogeneidad y su resistencia ante desafíos históricos y sociales.

"Soberano, soberana", según el Diccionario de la Real Academia, tiene como primera acepción "que ejerce o posee la autoridad suprema e independiente". Más que un tecnicismo, en este caso el adjetivo expresa un estado de ánimo exultante, en sintonía con la conmemoración del octogésimo aniversario de la fundación de la entidad.
El contenido redactado por Luciana Claudia Medina contó con la coordinación editorial de Diego Schmidt y Marina Trevisan, el diseño y la diagramación de Fernando García, la fotografía para la portada de Emiliano Rafañelo a partir de un mural de Iván Zárate -con guiños al neoplasticismo de Piet Mondrian- y las correcciones a cargo de Stefanía Klein e Isabel Ruiz.

Un trabajo mancomunado en pos de la construcción de una memoria colectiva puesta en circulación por la propia Editorial ASOEM con encomiable calidad de papel e impresión.
A lo largo de siete capítulos, asistimos a la reconstrucción histórica, política, cultural y social, con profusa y profunda investigación documental, de una entidad pionera del sindicalismo local, que tiene su antecedente más remoto en 1920, con la Sociedad de Obreros Municipales Unidos (SOMU) perteneciente a la Federación Obrera de la República Argentina (FORA), autodisuelta en 1922.
A esta experiencia, le sucederían en la década siguiente el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM) -adherido a la por entonces flamante Confederación General del Trabajo (CGT)- y la Asociación de Empleados y Obreros Municipales (AEOM).
El 24 de mayo de 1946 ambas entidades se fusionaron dando lugar a la actual Asociación Sindical de Obreros y Empleados de la Municipalidad de Santa Fe (ASOEM), en cuyo estatuto, firmado en octubre del mismo año, se fija como fines principales propiciar el mejoramiento integral de sus asociados en el orden cultural, económico, social, etc. (...)
Además: fomentar y practicar la mutualidad y el seguro entre asociados; proveer a la creación de cooperativas de empleados y obreros municipales, bibliotecas, escuela para obreros y empleados municipales, etc.; la creación de la casa del obrero y empleado municipal; auspiciar conferencias y la habilitación de salones para bibliotecas, salas de lectura, etc.; (...)
Y velar por el estricto cumplimiento de la ordenanza de estabilidad y escalafón y propiciar sus reformas; gestionar de los poderes públicos la sanción de las leyes, decretos y ordenanzas que se estimen necesarias para organizar la reciprocidad de beneficios entre la Caja de Jubilaciones y Pensiones.
Algo que hace a ASOEM única en su especie es la diversidad de sus bases. A diferencia de otros sindicatos, aglomera un heterogéneo universo de trabajadores pertenecientes a las áreas operativas, administrativas, profesionales y docentes, con las particularidades propias de sus funciones específicas.
A lo cual hay que agregar su multiplicidad zonal, abarcando las comunas de Arroyo Aguiar, Arroyo Leyes, Candioti y los municipios de Santa Fe, Monte Vera, Recreo, San José del Rincón y recientemente Sauce Viejo.
Como es de suponerse, desde 1946 a la actualidad, esta entidad sindical de primer grado -por ser una organización de base constituida directamente por los trabajadores- ha sufrido innumerables avatares.
La Revolución Libertadora de 1955, la Triple A, el Proceso de Reorganización Nacional, el neoliberalismo de la década del noventa, la crisis de 2001, e incluso la inundación de 2003, por nombrar solo algunos capítulos nefastos de nuestra historia reciente, impactaron en su organismo socavando su representatividad e incluso su institucionalidad, con el agravante de algunos casos de corrupción interna.
Sin embargo, el 19 de agosto de 2003 el hall del Palacio Municipal fue escenario de un acontecimiento que marcó un giro hacia un nuevo paradigma. Ese día, en asamblea gremial, se conforma un cuerpo de trabajadores autoconvocados encargado de gestionar ante la intendencia importantes demandas desatendidas hasta ese momento.
Desde entonces, comenzaría un proceso de reconstrucción y fortalecimiento sindical y mutualista, impulsado por los representantes nucleados en la "Lista Amarilla-Agrupación 19 de Agosto" bajo los ideales de autonomía, solidaridad y autarquía.
Los mismos ideales con los que en 1946 un puñado de obreros municipales había sentado las bases de este promisorio futuro, que, sensible a las transformaciones sociales contemporáneas, se remoza en pleno siglo XXI en clave no solo de derechos laborales y salariales, sino también de géneros y diversidad.
Con la constante puesta en valor -además- del protagonismo de las mujeres en diversos ámbitos y un amplio espectro de actividades culturales, deportivas y recreativas desarrolladas tanto en su sede de Urquiza 1954 como en el Campo Recreativo de Colastiné Norte.








