"El caso Lerouge" de Émile Gaboriau inaugura una narrativa donde la inteligencia se basa en la meticulosa observación, marcando un hito en la literatura detectivesca.
Émile Gaboriau (1832-1873). Escritor y periodista francés, también conocido por el seudónimo de Auguste Voiseaux. Precursor de la novela policíaca y la novela negra en su país. Su obra conjuga aspectos fantásticos con las influencias de Honoré de Balzac y Edgar Allan Poe. Murió a consecuencia de una apoplejía pulmonar.
"El caso Lerouge" (1866) ocupa un lugar decisivo en la historia del policial: no solo como antecedente, sino como fundación narrativa de una forma de contar el crimen que todavía hoy reconocemos. Con esta novela, Émile Gaboriau fija por primera vez un método, una arquitectura de la investigación y un ritmo de revelaciones que luego se volverán canónicos.
No es un texto arqueológico ni una curiosidad para especialistas: es un libro que todavía respira, precisamente porque piensa el crimen antes de embellecerlo. La historia comienza con el asesinato de la viuda Lerouge, hallada muerta en una casa aislada a las afueras de París. Todo parece indicar un robo violento, pero pronto se advierte que el crimen es más complejo.
A partir de allí, Gaboriau despliega una intriga basada menos en el impacto que en la paciencia analítica, apoyándose en la figura del Père Tabaret, un detective aficionado cuya inteligencia no reside en el golpe de genialidad sino en la observación persistente y la memoria minuciosa.
Esta elección es clave. A diferencia del detective excéntrico que dominará el género después, Tabaret representa una transición: no es un genio aislado, sino alguien que reconstruye el pasado paso a paso, como quien recompone una escena olvidada a partir de huellas dispersas. Ese trabajo de reconstrucción es el verdadero corazón de la novela.
El suspense no surge del peligro inmediato, sino del avance lento de la verdad, de la certeza de que cada detalle -por insignificante que parezca- ocupa un lugar preciso. Dentro de la obra general de Gaboriau, "El caso Lerouge" marca el punto de partida de una poética detectivesca que se afianzará con la aparición de Monsieur Lecoq en novelas posteriores.
Portada artística del libro "El caso Lerouge", nombre original L'affaire Lerouge, de Émile Gaboriau.
Lecoq, ya más cercano a la policía profesional, encarna el método llevado a su máxima expresión: vigilancia, deducción basada en hechos verificables. En esta línea se funda una tradición específicamente francesa del policial que, décadas más tarde, permitirá tanto el rigor analítico como su reverso oscuro.
No es casual que de este mismo tronco emerja, ya en el siglo XX, el universo de Fantômas de Pierre Souvestre y Marcel Allain: allí donde Gaboriau ordena el crimen mediante la razón, Fantômas lo desborda, lo vuelve excesivo, casi mítico. La comparación con Edgar Allan Poe es inevitable.
El Auguste Dupin de Poe funda la deducción como espectáculo intelectual, como destello de lucidez casi teatral. Gaboriau, en cambio, desacraliza la inteligencia: la convierte en procedimiento. Frente a Sherlock Holmes -quien heredará y perfeccionará muchos de estos mecanismos-, Gaboriau aparece como el eslabón esencial que transforma la intuición brillante en sistema narrativo.
Incluso cuando Arthur Conan Doyle ironiza sobre Lecoq, lo hace desde una deuda evidente. En cuanto al estilo, Gaboriau escribe con una prosa sobria, directa, sin adornos innecesarios. Esa limpieza no es pobreza expresiva, sino coherencia: el lenguaje acompaña la investigación, no la distrae.
Leído hoy, "El caso Lerouge" conserva su vigencia porque propone algo cada vez más raro: un suspense construido desde la lógica, la memoria y el tiempo. Es, por eso, una novela imprescindible para lectores que aman el policial no como fórmula, sino como acto de pensamiento narrativo, y que saben reconocer en sus orígenes la semilla tanto del rigor como de la pesadilla.
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Otras obras de Émile Gaboriau: "Expediente Nº 113" (1867), "El crimen de Orcival" (1868), "Señor Lecoq" (1869), "Los esclavos de París" (1869), "La vida infernal" (1870), "La camarilla dorada" (1871), "La caída" (1872), "La cuerda al cuello" y (1873). También caben ser mencionadas, como parte de sus trabajos de publicación póstuma, "Capitán Coutanceau" (1878) y "Los amores de un envenenador" (1881).
+ INFO
"El caso Lerouge", obra de Émile Gaboriau publicada por Editorial Salvat. España, año 2022 (296 páginas).