Cuando pensamos en las diferencias que tenemos con otras generaciones, como la de nuestros abuelos, abuelas o padres y madres, podemos identificar múltiples aspectos: cambios en la comunicación, en la movilidad, en el consumo, en la conformación de la familia, hasta del entretenimiento. Sin embargo, hay un sueño que nos atraviesa, que tuvieron ellos y que tenemos nosotros como generación de adultos, un sueño que compartimos: el de acceder a una vivienda. El deseo de poder decir -y sentir- que “llegamos a casa”.
El sueño de la vivienda propia en Santa Fe: construir el “sí, se puede”
El déficit habitacional en Argentina se agudiza, con 3,5 millones de hogares faltantes. Las soluciones estatales y privadas deben integrarse para enfrentar el reto.

Lamentablemente nuestro país acumula años de déficit habitacional (tanto cuantitativo como cualitativo) y planes de viviendas que oscilaron entre la corrupción, la discrecionalidad, y la ineficacia. En la actualidad, nos faltan 3,5 millones de hogares. La demanda social por acceder a una vivienda es creciente pero las oportunidades se dan más fácilmente para un grupo muy acotado de la población con altos ingresos.
Podríamos resumir las principales vías para acceder a la vivienda en recurrir al “banco familiar” o heredar, acceder por programa del Estado (planes de vivienda FONAVI, Federal, etc) o sacar un crédito hipotecario para la compra. Si nos concentramos en la opción del acceso a la vivienda por programa del Estado, aunque la historia nos demuestra que hemos tenido buenas etapas de planes de viviendas, sería iluso asignarle únicamente al actor estatal la construcción de la totalidad de las viviendas que se necesitan.
En cuanto a la opción de acceder a un crédito hipotecario, más allá del repunte en los años 2024 y 2025 en la cantidad de créditos otorgados en relación a 2023 (cuando la asignación fue prácticamente nula), somos uno de los países de la región que menos financiación de este tipo ofrece, solo por encima de Venezuela. Esta es la opción que debemos seguir desarrollando y promoviendo, para que en Argentina no sigamos cayendo en la absurda realidad de comprar zapatillas en cuotas y propiedades al contado.

En sintonía con ello, la ciudad de Santa Fe vive un proceso de creciente "inquilinización". Si comparamos los números de los Censos 2010 y 2022, el porcentaje de inquilinos no sólo creció, sino que aumentaron las edades de quienes alquilan. Incluso, 3 de cada 10 jóvenes santafesinos no logran mudarse de la casa de sus padres porque “no les alcanza”. Para muchos alquilar es un anhelo y, para muchos más, es (y podría seguir siendo) la única forma de vivir.
La pregunta es ¿qué es lo que falta para que el sueño de la vivienda propia se cumpla? No se trata de una ley o de incluirlo en la Constitución, algo que ya está. Lo que tenemos que dejar de lado son discusiones sin datos, estériles y situaciones injustas que se repiten a medida que transcurren los gobiernos nacionales.
Ordenar la macroeconomía y controlar la inflación por parte de la gestión nacional actual es un acierto, pero no lo son las decisiones de desarticular y abandonar la obra pública y los programas destinados al hábitat y la vivienda, a lo que se suman los casos de funcionarios nacionales que acceden de forma dudosa a créditos hipotecarios del Banco Nación.
A contramano, el gobernador Maximiliano Pullaro tomó la fuerte decisión de avanzar con una inversión histórica en obra pública en Santa Fe y, especialmente, con una política integral de hábitat y vivienda que brinda herramientas para responder también a realidades distintas, que posibiliten acceder a la llave para los hogares.
El crédito hipotecario "Nido" con sorteo público y transparente, con la tasa más baja del país y el programa “Llave” que busca hacer más fácil alquilar como una política de vivienda en sí misma, junto con intervenciones en infraestructura barrial, son ejemplos de ello.
En nuestra ciudad capital, el gobierno de la provincia de Santa Fe avanza en la construcción y finalización de 54 viviendas en Villa Setúbal, la construcción y finalización de 346 unidades habitacionales en La Esmeralda Este, las cuales podrán ser adjudicadas luego de albergar a deportistas de los Juegos Suramericanos 2026.
Asimismo, están en obra las 74 viviendas del plan de reconversión de barrio Acería, se avanza en producción social del hábitat a través de la construcción por cooperativas de vivienda y en las intervenciones barriales en San Lorenzo y Barranquitas, entre otros.

Más allá de los debates a dar, hoy contamos en Santa Fe con un gobierno provincial que apuesta al acceso a la vivienda para los santafesinos, con una mirada integral y fuerte inversión de miles de millones de pesos en construcción, terminación y reactivación de obras.
Uno de los desafíos que tiene mi generación es no resignarse, no bajar los brazos y convencerse de que los sueños sí pueden cumplirse. Tenemos que trabajar para que los planes de vivienda sean sostenibles tanto en lo económico como en lo temporal, porque nadie quiere créditos regalados ni regalos de créditos.
Ambas cosas con el tiempo se pagan muy caro por la cantidad de personas que no pueden acceder. Y tenemos que poder hacer lo que a cada uno le toca para que los créditos hipotecarios crezcan y se puedan tomar en nuestra ciudad en articulación con el sector privado. Es un momento clave para tomar decisiones que potencien los esfuerzos diarios de los vecinos y vecinas y finalmente le digamos sí a la casa propia en la ciudad de Santa Fe.









