Elvio Sergio Lomello nació en la ciudad de San Lorenzo, provincia de Santa Fe, el 11 de marzo de 1945. Tiene 81 años, sigue viviendo en dicha localidad -de la que, dicho sea de paso, es un orgulloso ciudadano ilustre- y se podría decir que hasta allí llegan sus datos relativamente normales.
Elvio Lomello, el señor de las mil aventuras
Desde cruzar la cordillera de los Andes a caballo hasta unir San Lorenzo con Ottawa en auto, nuestro protagonista ha convertido su vida en una epopeya sin fin.

¿Por qué? Porque Elvio, a quien podríamos definir como "El señor de las mil aventuras" (como reza el título de la presente semblanza), es todo un personaje de esta época y porque su vida no ha sido para nada normal, seguramente.
La vida de Elvio fue, es y descontamos que seguirá siendo una gran travesía, una serie interminable e impredecible de andanzas, hazañas y desafíos, retos personales y logros colectivos, con sabor a hitos históricos y epopeyas de estos tiempos.
Elvio enfrentó ríos y montañas, cruzó la cordillera de Los Andes a lomo de caballo, transitó imperturbable por el Altiplano y atravesó miles de kilómetros para unir el Hemisferio Sur con el Hemisferio Norte.
Entre sus logros y hazañas están sus "Cabalgatas Históricas" (tres en total), una serie de recorridos que componen su propia Gesta Sanmartiniana. Estas hazañas, que concretó junto a otros aventureros amigos suyos a los que iremos nombrando oportunamente, están prolija y fielmente encarpetadas y documentadas.
La primera fue en 1995 y tocó Buenos Aires, San Lorenzo y Yapeyú, en la provincia de Corrientes. La segunda la realizaron en 1997, con un periplo que abarcó desde San Lorenzo hasta Santiago de Chile, vía Mendoza, para emular los pasos del general Don José de San Martín y brindarle los honores correspondientes al Libertador de América.
La tercera tuvo lugar en el año 2000 y sirvió para unir Lima (Perú), La Paz (Bolivia) y Buenos Aires (Argentina), para poder transitar de ese modo la ruta libertadora. Ya sea en un auto o en una moto, simplemente a nado, o en compañía del fiel animal, nuestro protagonista lleva décadas construyendo su merecida y poco convencional leyenda.
Justamente, por estos días se está cumpliendo el quincuagésimo aniversario de uno de sus grandes retos geográficos: el Raid San Lorenzo-Ottawa. Concretado con un Opel K 180 (modelo 1975), lo inició de este lado del planisferio el 17 de julio de 1976 y lo concluyó casi un año y medio más tarde con el regreso a la Argentina, tras haber llegado en julio de 1977 al referido destino canadiense.

Ordenanza que lo distingue
Con fecha 9 de agosto de 2018, el Concejo Municipal de San Lorenzo sancionó la ordenanza Nº 3779 -promulgada por decreto Nº 775 del Poder Ejecutivo local ese mismo año-, por medio de la cual se declara "Ciudadano Destacado de la Histórica Ciudad de San Lorenzo" a Elvio Sergio Lomello.
De esta forma, su "Patria Chica" (como le gustaba decir a don Amílcar Brusa cuando se refería a Santa Fe desde cualquier parte del mundo en la que le tocaba estar), halaga, reconoce y valora la trayectoria tanto como los logros de Elvio en los ámbitos deportivo y cultural, otorgándole a partir de allí el trato que le corresponde por dicha distinción.
En los considerandos que avalan este reconocimiento, se menciona que Elvio participó dese muy joven en el Club YPF como nadador en competencias locales y provinciales, cruzando el río Paraná en reiteradas oportunidades.
A la vez, se pondera debidamente el rally automovilístico entre San Lorenzo y Ottawa, teniendo en cuenta ante todo la calidad de verdaderos "embajadores sin cartera" que él y sus compañeros de travesía cumplieron.
Aunque parezca increíble, durante el tiempo que duró la travesía sobrevivieron mediante la creación y la venta de bijouterie: engarzaban cuentas compradas en Cuzco con dibujos originarios. Vendieron en Ecuador toda la producción y en un solo día. Después, compraron túnicas bordadas y las revendieron. Así iban logrando los dólares suficientes como para seguir viaje.
Su viaje no pasó para nada desapercibido, ya que fueron recibidos por distintas personalidades cada país que iban visitando y contaban -además- con la loable cobertura de numerosos medios periodísticos importantes como Le Droit (fundado en 1913), The Citizen, Washington Post o Miami Herald, entre otros, hacían de su inusual emprendimiento.
Obviamente, también se hace una referencia al homenaje que la Agrupación Cabalgata Histórica le hizo en 1995 al Padre de la Patria, general Don José de San Martín, en el que estuvo acompañado por los sanlorencinos Ademio Leonangelis, Alfonso Santianes, Jesús Díaz y el apoyo logístico de Antonio Mastrizzo.
En forma puntual se destaca el recorrido a caballo desde la Catedral de Buenos Aires, pasando por San Lorenzo, hasta llegar a Yapeyú, portando un retoño del pino histórico que fue plantado en la casa natal de nuestro libertador y cofres con tierra del Campo de la Gloria.
Después se resaltan aspectos de la segunda cabalgata, denominada "Un abrazo de hermandad argentino-chileno", de la que ya hemos brindado algún detalle.
En este cruce de la cordillera igualmente estuvo acompañado por varios paisanos sanlorencinos, como Alfonso Santianes, Ademio Leonangelis, Ariel Lainati, Fabián Brussa, Norberto Marsili, Carlos de Rossi, Santiago Lemarie, Maximiliano Santianes, Oscar Momlad, Edgardo Pitilini, Jesús Díaz y Carlos Costa, además del entonces intendente Armando Traferri y su hijo Mario, de apenas 15 años.
Elvio fue, entre otras cosas, el fundador del Foto Club San Lorenzo y en 1998 lo encontramos como artífice del emplazamiento del Monumento al Gaucho, que conmemora al cantor Jorge Cafrune en la intersección de los bulevares Urquiza y Sargento Cabral de San Lorenzo.
En 1998, a los 58 años, unió a nado las ciudades de San Lorenzo y Victoria, en Entre Ríos, cruce de 90 kilómetros que le llevó doce horas realizar. Al año siguiente, Elvio fue por más y unió Timbúes con Rosario, nadando en solitario 40 kilómetros.
Y a los 78 años -no hace mucho en realidad- cruzó el Paraná desde San Lorenzo hasta la isla La Rosita (tres kilómetros). Estas son solo algunas de sus "peripecias" en el agua. Claro, aventurero como pocos, sabe que la suya no es la historia de un hombre común ni mucho menos.
Continuará.










