Buenos Aires, 10 de diciembre de 2023. ¡Finalmente ocurrió! Veinte años de un mismo gobierno con diferentes nombres, por fin quedaron atrás. ¡Ojalá! Y todo lo ocurrido nos ofreció a los televidentes un sin fin de elucubraciones, desde tratar de desencriptar diferentes gestos, distintas miradas y ponernos a pensar si los colores de los vestidos que usaron las damas, encerraban cada uno un mensaje subliminal. La "Jefe" Karina, Victoria Villarruel y Fátima Florez escogieron el blanco roto o semejantes (pido disculpas, brotó la fémina que esto escribe). Pero aún quedaba "una" para dar que hablar.
¿Por qué? Porque el color rojo escogido por la vicepresidente Cristina Fernández (de ella se trata) nos puede mantener un rato ocupados en la cháchara. Y es que el color rojo siempre encerró potentes mensajes. Por ejemplo, según puede leerse en el Diccionario Bíblico: "El rojo tiene una amplia gama de significados simbólicos, que incluyen vida, salud, vitalidad, guerra, coraje, ira, amor y fervor religioso. Al principio, el uso del rojo indicaba una señal del mal, el pecado, el diablo o el infierno. Aun así, también se considera un símbolo del sacrificio de Jesús y en particular, las asociaciones más fuertes del rojo son con el fuego y con la sangre. En otras palabras, también se anexa con el calor, el sol, la guerra y la violencia".
Tratándose de quien así vestía, difícil resulta pensar que lo llevaba simbolizando el amor o el sacrificio. No, había un claro mensaje: ¡Cuidado, peligro! Además, bien clarito lo dijo al despedirse del Senado: "¡Estaré cerca, sólo a dos cuadras!" Pero el rojo furioso le jugó en contra. Imposible no ver que, queriendo cambiar de lugar, se hamacaba sobre los pies, con las manos en los bolsillos.
Y esto último nos hace recordar a Alfonso X, el Sabio. Ya nos había enseñado buenos modales para convivir en sociedad, por ejemplo al estar en la mesa, poner ambas manos a la vista y no dejarse olvidada en el regazo la que no se usaba. Y tampoco poner las manos debajo de la ropa. ¡Las manos a la vista! para no tener sorpresas desagradables. El domingo, Alfonso seguramente hubiese pensado "vade retro bolsillos". Pero no sólo de eso se preocupó Alfonso el Sabio. En el "escritorio alfonsí" organizó el "Fuero Real", un corpus jurídico que le costó varios quebraderos de cabeza a este rey de Castilla y lo obligó a enfrentarse varias veces con la "casta" de su época, pues eliminó privilegios que según su entender afectaban el buen gobierno. ¡Qué maestro olvidado por "la casta"!
Pero regresemos al tema de que los colores "hablan". Bruno Bettelheim, el psicólogo maestro de maestros, que nos enseñó a leer los cuentos de hadas y a desentrañar el significado oculto de los cuentos maravillosos, nos ayudó a vislumbrar el cuento que hay detrás del cuento. Y entonces nos enteramos que la capa con capuchón que llevaba Caperucita Roja nos estaba indicando la edad aproximada de la misma, pues es el color simbólico de la menstruación. Así entonces, Caperucita era una prepúber, una adolescente de entre 12 y 15 años.
El rojo es el color del peligro, de la sangre. También es el color de Ares, el dios griego de la guerra. Ares simboliza y es la guerra en sí y en todo lo que esta representa: muerte, dolor, destrucción. Es uno de los dioses más temidos y odiados del Olimpo griego. Y el gesto de fuck you de la saliente señora, nos da lugar a pensar que en ella se cumplen varios de esos significados. Pero enhorabuena que el rojo sea el color de la menstruación para la República Argentina: ya es señorita y con el esfuerzo de todos, existe la esperanza renovada de que se haga mayor, adulta y dueña de un venturoso futuro.
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