Hay una edad en la que una pelota puede convertirse en el mundo entero. No hace falta demasiado: una camiseta, un par de botines, los amigos al lado y una cancha donde correr detrás de ese sueño que, aunque dure apenas unos minutos, parece interminable.
El Barisone los hace felices y, por cuatro días, también se sienten grandes
Atrevidos, inocentes, soñadores y hasta un poquito agrandaditos. Así viven los chicos de Santa Fe y la región una nueva edición del tradicional Torneo Diego Barisone. Durante cuatro jornadas, el predio CIFFU de Unión se transforma en el escenario donde el fútbol infantil se disfruta con intensidad, compañerismo y mucha ilusión. El domingo llegará la gran fiesta, con las finales en el estadio 15 de Abril.

Eso es el Diego Barisone. Un torneo que, con el paso de los años, se transformó en una de las grandes fiestas del fútbol infantil de la Región Litoral Sur y que vuelve a reunir a cientos de chicos con una misma ilusión: jugar, divertirse y disfrutar.

En el predio CIFFU de Unión, la escena se repite durante estos días. Canchas ocupadas, pelotas que van y vienen, entrenadores dando indicaciones, familias acompañando y chicos que entran a cada partido con una energía difícil de explicar.
Algunos llegan tímidos. Otros parecen haber jugado toda la vida en estadios llenos. Están los que miran todo con asombro y los que se sienten dueños de la cancha apenas pisan el césped.
Los hay atrevidos, inocentes, pícaros y también aquellos que, después de meter un gol, caminan como si acabaran de ganar una final mundial. Y está bien que sea así.
Porque el Barisone no solamente propone fútbol. También ofrece una experiencia. Durante cuatro días, esos pequeños futbolistas tienen la posibilidad de sentirse protagonistas, compartir con chicos de otros clubes, conocer nuevas camisetas, hacer amigos y llevarse recuerdos que seguramente quedarán mucho más allá del resultado de un partido.
El fútbol infantil tiene esa magia. Los grandes muchas veces observan estadísticas, resultados, posiciones y goles. Los chicos, en cambio, tienen otras prioridades: correr, festejar, abrazarse, pedir la pelota, hacer una gambeta, atajar una imposible o simplemente estar junto a sus compañeros.

Cada partido tiene su propia historia. Un padre que grita desde afuera, una mamá que filma cada movimiento, un entrenador que intenta ordenar las emociones y un grupo de chicos que vive el encuentro como si fuera el acontecimiento más importante de sus vidas. Y quizás, durante esos minutos, realmente lo sea.
El domingo, la gran fiesta en el 15 de Abril
El torneo tiene, además, un atractivo especial reservado para el cierre. Los equipos que logren superar las distintas instancias tendrán el privilegio de disputar las finales en un escenario que para cualquier futbolista santafesino tiene un significado especial: el estadio 15 de Abril.
Para muchos de estos chicos será la primera vez que pisen un campo de juego de semejante magnitud. Mirarán las tribunas, recorrerán el césped y sentirán que, por un rato, aquello que imaginan tantas veces cuando juegan en el barrio se vuelve realidad. Será la frutilla del postre de cuatro días a pleno fútbol.
Pero antes habrá que jugar. Y mucho. Habrá partidos, festejos, lágrimas, abrazos, goles y seguramente alguna que otra sorpresa. Porque en estas edades todo puede cambiar en un instante y cada equipo tiene derecho a soñar con llegar hasta el último día.
El Diego Barisone vuelve a mostrar, una vez más, que el fútbol infantil tiene una fuerza enorme. No solamente por la cantidad de equipos y jugadores que participan, sino por todo lo que genera alrededor: familias que se movilizan, clubes que trabajan, entrenadores que acompañan procesos y chicos que encuentran en el deporte un espacio para crecer.

Puertas abiertas
Unión abrió las puertas de su predio CIFFU para que la pelota sea protagonista y para que el recuerdo de Diego Barisone siga asociado a valores que exceden cualquier resultado: compañerismo, respeto, amistad y pasión por el fútbol.
Durante estos días, Santa Fe y la región tienen una cita ineludible con el futuro. Porque quizás entre tantos chicos que corren detrás de una pelota haya quienes algún día lleguen a jugar en grandes escenarios. Pero hoy no importa hasta dónde llegarán. Hoy importa que sean felices.
Que disfruten cada minuto. Que se animen a intentar esa gambeta. Que festejen ese gol con sus amigos. Que aprendan de una derrota y que entiendan que el rival de hoy puede ser el compañero de mañana.
El Barisone los hace felices y, de paso, los hace sentir grandes por cuatro días.
Pasión Liga de El Litoral está presente para mostrar todo el color de esta verdadera fiesta del fútbol infantil. Las imágenes, los protagonistas, las historias, los festejos y esa alegría que solamente los chicos pueden transmitir cuando tienen una pelota cerca. Jugar, divertirse y pasarla bien. Esa es la consigna. Que así sea.









