La décima edición del tradicional torneo infantil puso primera en el predio CIFFU. Equipos de Santa Fe y la región, familias y mucha ilusión le dieron color a una jornada que disfrutó de un clima primaveral. Este viernes se disputará la segunda fecha, el sábado será el turno de la tercera y el domingo llegarán las grandes finales en el estadio 15 de Abril.
La fiesta de los chicos ya se vive a pleno
Con el sol como aliado, familias y equipos de toda la región disfrutan de un torneo que es mucho más que fútbol: es una fiesta de sueños y emociones.

La pelota comenzó a rodar y con ella también volvió a encenderse una de las grandes fiestas del fútbol infantil santafesino. El Torneo Diego Barisone puso en marcha su décima edición en el predio CIFFU, que durante toda la jornada se vistió de fútbol, encuentros, emociones y sueños.

Desde temprano, los distintos campos de juego recibieron a equipos provenientes de clubes de Santa Fe y de diferentes puntos de la región. Las canchas lucieron en óptimas condiciones y fueron el escenario ideal para que los protagonistas absolutos de la jornada pudieran disfrutar de aquello que más los apasiona: jugar al fútbol.
El sol acompañó durante buena parte de la jornada y regaló una tarde casi primaveral. El público, aunque todavía en una cantidad moderada, se acercó para acompañar a los pequeños futbolistas. Padres, familiares y allegados siguieron cada partido desde los costados de las canchas, celebrando los goles y alentando en cada jugada.

Porque en el Diego Barisone cada gol tiene un valor especial. Cada festejo representa mucho más que una conquista dentro de un partido. Para los chicos significa cumplir un pequeño sueño, compartir con sus compañeros, representar a sus clubes y sumar una experiencia que seguramente quedará guardada para siempre.
Una fiesta que crece
La primera jornada dejó sensaciones positivas. El movimiento constante de jugadores, entrenadores y familias permitió observar desde el comienzo la magnitud que adquirió este certamen, que con el paso de los años se transformó en una cita tradicional para el fútbol formativo de la región.

“Estamos viviendo la fiesta de los chicos en el torneo más importante de la región”, expresó Ezequiel Tobaldo, uno de los integrantes de la organización, sintetizando el espíritu que rodea a esta competencia.
Y justamente los chicos son quienes le dan sentido a todo. Corren detrás de la pelota, se abrazan después de un gol, festejan un triunfo como si fuera una final y rápidamente dejan atrás una derrota para volver a pensar en el próximo partido. Esa pasión, genuina y contagiosa, vuelve a ser el principal atractivo del Diego Barisone.

La décima edición ya es una realidad y el certamen volvió a instalarse con fuerza en el calendario deportivo santafesino. Más de una generación pasó por sus canchas y muchas historias comenzaron allí, en un torneo que tiene al fútbol infantil como protagonista y que también representa un espacio de encuentro entre clubes y familias.
Camino a las finales
La competencia tendrá continuidad este viernes, cuando se dispute durante toda la jornada la segunda fecha. Los equipos volverán a salir a la cancha con el objetivo de seguir avanzando en el certamen y acercarse a las instancias decisivas.

El sábado será el turno de la tercera jornada, también durante todo el día. Allí comenzarán a definirse los protagonistas que tendrán el privilegio de jugar las finales.
El gran cierre llegará el domingo por la tarde, nada menos que en el estadio 15 de Abril. El escenario que tantas veces recibió grandes partidos del fútbol profesional volverá a abrir sus puertas para que los más chicos puedan vivir una experiencia inolvidable.

Así transcurrió el primer día del Diego Barisone. Con fútbol, sol, camisetas de todos los colores, goles, abrazos y una enorme ilusión. La décima edición ya está en marcha y promete varios capítulos más de una fiesta que, por encima de cualquier resultado, celebra aquello que verdaderamente importa: que los chicos jueguen, disfruten y sean felices detrás de una pelota.








