El jefe de Gabinete, Diego Santilli, sostuvo que los gobernadores deberían estar preocupados ante la posibilidad de que el kirchnerismo vuelva al poder y vinculó ese escenario con eventuales cambios en las políticas económicas y de seguridad.
Santilli advirtió a los gobernadores por un eventual regreso del kirchnerismo
El jefe de Gabinete cuestionó al espacio opositor por sus posiciones sobre el RIGI, la coparticipación y la seguridad. Sus declaraciones se produjeron en medio de las negociaciones del Gobierno nacional con las provincias para avanzar con la reforma electoral y eliminar las PASO.

En sus declaraciones, mencionó al gobernador bonaerense Axel Kicillof y planteó interrogantes sobre las consecuencias que tendría un cambio de orientación política para las provincias.
El funcionario nacional formuló sus cuestionamientos en un contexto de negociaciones entre la Casa Rosada y los mandatarios provinciales por la reforma política impulsada por la administración de Javier Milei.
Uno de los puntos centrales de esa iniciativa es la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una propuesta que genera diferencias entre el oficialismo, sectores de la oposición y algunos gobernadores que mantienen diálogo con el Gobierno.
Santilli utilizó como argumento posibles efectos sobre las inversiones, la actividad agropecuaria y la lucha contra el narcotráfico. Sus expresiones se inscriben en la disputa política entre el oficialismo y el kirchnerismo de cara al próximo escenario electoral.

Las críticas de Santilli a Kicillof y el impacto en las provincias
Al referirse a la posibilidad de que Kicillof llegue a la Presidencia, Santilli planteó un escenario en el que podrían regresar los cortes de calles y rutas, las tomas de tierras y las disputas por los recursos coparticipables.
También cuestionó las posiciones del kirchnerismo respecto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta promovida por el Gobierno nacional para atraer capitales a sectores estratégicos.
“Los que tendrían que estar preocupados son los gobernadores”, afirmó el jefe de Gabinete, al describir las consecuencias que, según su perspectiva, podría tener un eventual retorno de ese espacio político.
En ese sentido, puso el foco en las provincias patagónicas de Neuquén y Río Negro, cuyos proyectos productivos están vinculados con el desarrollo energético. Santilli preguntó qué ocurriría con esas jurisdicciones si una futura administración decidiera revisar el régimen de promoción de inversiones.
El funcionario también mencionó a Córdoba, al recordar el conflicto generado por la resolución 125 de 2008, que establecía un sistema de retenciones móviles para las exportaciones agropecuarias y provocó una fuerte disputa entre el Gobierno nacional de entonces y las entidades rurales.
En relación con Santa Fe, Santilli hizo referencia a la lucha contra el narcotráfico y cuestionó la posibilidad de que un eventual cambio de gobierno dejara a la provincia sin el acompañamiento nacional que, según su planteo, necesita para enfrentar ese problema.
Las declaraciones colocaron a las economías regionales y a la relación entre la Nación y las provincias en el centro de la discusión. Sin embargo, las consecuencias mencionadas por el jefe de Gabinete forman parte de su evaluación política sobre un eventual cambio de signo en el Gobierno nacional y no constituyen medidas anunciadas por una futura administración.

La eliminación de las PASO
Las declaraciones de Santilli se produjeron mientras el Gobierno busca reunir apoyos para avanzar con su reforma electoral. La eliminación de las PASO es uno de los puntos que más diferencias genera en las conversaciones con los gobernadores y con distintos sectores políticos que, en otras iniciativas, acompañaron al oficialismo.
Las primarias fueron creadas para que los partidos y las alianzas definan sus candidaturas mediante una instancia electoral abierta a la ciudadanía. La propuesta del Gobierno apunta a suprimir ese mecanismo, con el argumento de reducir los costos de organización y evitar que los votantes deban concurrir a las urnas en distintas oportunidades.
No obstante, la iniciativa encuentra resistencias dentro de sectores de la Unión Cívica Radical, del PRO y entre algunos mandatarios provinciales que suelen mantener acuerdos legislativos con la Casa Rosada. Para esos espacios, la discusión no se limita al costo económico de las elecciones, sino que también involucra las reglas para definir candidaturas y organizar la competencia entre fuerzas políticas.

La negociación con los gobernadores resulta relevante para el oficialismo porque el respaldo de las provincias puede incidir en la construcción de mayorías parlamentarias. En ese marco, Santilli vinculó la discusión electoral con el rumbo económico y político del país y buscó persuadir a los mandatarios de que evalúen las consecuencias de un eventual regreso del kirchnerismo.
Por ahora, la reforma continúa atravesada por diferencias sobre el alcance de los cambios y por la búsqueda de consensos en el Congreso. La posición de los gobernadores será uno de los factores a seguir en las próximas semanas, tanto por su peso institucional como por su capacidad de influir en el debate legislativo.
El planteo de Santilli deja en evidencia que la discusión por las PASO excede el calendario electoral: también funciona como un escenario de disputa entre el Gobierno de Milei y los sectores opositores sobre el modelo económico, las inversiones y la relación entre la Nación y las provincias.








