La distancia entre la Casa Rosada y el Senado ya no se mide en las pocas cuadras que separan a ambos edificios por la Avenida de Mayo, sino en un abismo político que acaba de romper con una larga tradición institucional. En vísperas de un nuevo aniversario patrio, se confirmó que la vicepresidenta Victoria Villarruel no participará del Tedeum del 25 de Mayo tras haber sido excluida de la lista de invitados por el propio Poder Ejecutivo.
El Gobierno excluyó a Victoria Villarruel del Tedeum por el 25 de mayo
La vicepresidenta de la Nación no recibió la invitación formal por parte de la Secretaría General de la Presidencia, que conduce Karina Milei.


La decisión de no convocar a la titular de la Cámara Alta partió directamente del área de ceremonial de la Secretaría General de la Presidencia, conducida por Karina Milei, quien tiene a su cargo la organización protocolar y logística de la ceremonia religiosa.

Una postal incómoda que el oficialismo prefirió evitar
La tradicional caminata que el Presidente y su gabinete realizan atravesando la Plaza de Mayo desde la Casa Rosada hasta la Catedral Metropolitana de Buenos Aires no contará, de esta manera, con la segunda autoridad del país. Con esta maniobra, el núcleo duro de La Libertad Avanza busca evitar una nueva foto de alta tensión o especulaciones sobre un frío saludo entre Javier Milei y su compañera de fórmula, repitiendo o agravando los desaires que ya se habían evidenciado en celebraciones litúrgicas pasadas.

En los despachos de Balcarce 50 intentaron justificar la omisión deslizando que la Iglesia también poseía facultades para cursar invitaciones. No obstante, desde el ámbito eclesiástico aclararon rápidamente que la Catedral funciona únicamente como sede del rito y que la responsabilidad exclusiva de convocar a los funcionarios civiles y delinear el protocolo corre por cuenta de la Presidencia de la Nación.
A diferencia de Villarruel, la convocatoria oficial sí llegó a ministros, secretarios, diputados y senadores del oficialismo y de bloques aliados como el PRO. Incluso recibió su tarjeta el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, lo que expone que el vacío fue direccionado quirúrgicamente hacia la figura de la vicepresidenta.

El trasfondo de un distanciamiento crónico
Los cortocircuitos entre los integrantes del binomio presidencial no son nuevos, pero se han agudizado con el correr de los meses a raíz de las estrategias de autonomía política que Villarruel despliega en el Senado, donde teje acuerdos propios con sectores dialoguistas para garantizar el pulso legislativo.
El clima de desconfianza mutua sumó un capítulo reciente a principios de mayo, luego de que la vicepresidenta utilizara sus redes sociales para publicar un mensaje irónico con la frase "cascada de éxitos", interpretada en los pasillos de la política como una solapada alusión a las controversias que rodearon al vocero presidencial y jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Asimismo, semanas atrás, Villarruel prefirió ausentarse de una misa oficial en Luján para evitar compartir la escena con el funcionario nacional.








