Pasó días atrás en el Santuario Nuestra Señora de los Milagros. En la misa dominical, estaba allí participando el intendente Juan Pablo Poletti y toda su familia. Pues bien, una señora mayor, habitual concurrente, no desaprovechó la oportunidad y en plena misa, en el saludo de la paz, se acercó al intendente y le reclamó por el estado de las veredas.
Escenas de la política cotidiana
Reclamo en misa
En plena misa dominical, una vecina aprovechó el saludo de la paz para reclamarle al intendente por las veredas.

El intendente devolvió el saludo, escuchó estoicamente y, aunque el mantenimiento de las veredas es responsabilidad de cada frentista, se comprometió a estudiar la cuestión.
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