Caputo celebró el pacto Mercosur-UE y habló de aranceles: “Más comercio y empleo”
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró este viernes el aval europeo para avanzar con el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. El entendimiento, negociado por más de 25 años, abre un tramo de ratificación política y parlamentaria en Europa y en los países del bloque sudamericano.
Caputo celebró el aval europeo y calificó el acuerdo Mercosur-UE como “histórico”.
El anuncio llegó con tono de festejo y un mensaje en primera persona. “Histórico”, escribió Luis Caputo al difundir que la Argentina firmaría el 17 de enero en Paraguay el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, una negociación que se estiró por décadas y que volvió a moverse con rapidez en las últimas horas.
La confirmación de la fecha también fue replicada por la Cancillería. Hace algunas horas, el canciller Pablo Quirno ya había presentado el avance como una señal de apertura económica y de inserción internacional, con la firma prevista en Asunción como el siguiente hito del calendario regional.
Como confirmaron fuentes gubernamentales, el Mercosur firmará el acuerdo con la Unión Europea dentro un poco más de una semana en Paraguay, más específicamente el 17 de enero de 2026, luego de que una amplia mayoría de Estados miembros de la UE habilitara el paso formal para concretar el pacto. La instancia es clave porque busca dejar sellada la parte comercial.
En la lectura del Gobierno argentino, se trata del “acuerdo más ambicioso” entre ambos bloques tras más de 25 años de conversaciones. Quirno sostuvo que el tratado apunta a motorizar “más comercio, más inversión y más empleo”, una consigna que volvió a repetirse en las comunicaciones oficiales.
Caputo celebró el aval europeo y calificó el acuerdo Mercosur-UE como “histórico”.
Números clave
Caputo destacó el tamaño del mercado al que apunta el acuerdo. En su publicación habló de más de 700 millones de personas y de una porción significativa del PBI mundial. Otras mediciones internacionales ubican el área en torno a los 780 millones de habitantes si se suman UE y Mercosur ampliado.
En cuanto a aranceles, el canciller Quirno planteó que el 92% de las exportaciones argentinas quedarían libres de gravámenes y otro 7,5% ingresaría con condiciones preferenciales. La cifra se convirtió en el dato más citado para explicar el potencial exportador, sobre todo en alimentos y agroindustria.
La discusión técnica, sin embargo, pone el foco en los tiempos. En el análisis publicado por El Litoral, el internacionalista Esteban Actis remarcó que el impacto inmediato es más político y geopolítico que comercial, y que la desgravación para productos europeos tendrá plazos de 10 a 15 años en rubros sensibles como automóviles.
Actis también señaló que el Mercosur entraría a un esquema con cuotas y salvaguardas para el acceso al mercado europeo, un mecanismo que permite aplicar frenos si un sector queda bajo presión. En ese marco, el acuerdo aparece como una “foto simbólica” y, a la vez, como un cambio de reglas que se sentirá con el correr de los años.
Europa dividida
La aprobación política en Europa no estuvo exenta de tensiones. Medios internacionales informaron que Italia terminó inclinando la balanza a favor, mientras persistieron objeciones de países que miran el impacto sobre el agro, los estándares y el ambiente. El Parlamento Europeo será una estación decisiva en la hoja de ruta.
El propio artículo de El Litoral advirtió que ya hay eurodiputados dispuestos a cuestionar el acuerdo y que, más allá del aval del Consejo, la ratificación puede abrir un nuevo capítulo de disputas internas. Por eso, la firma en Asunción no agota el proceso, pero sí lo acelera.
El pacto aún debe pasar por el Parlamento Europeo, donde enfrenta resistencias políticas.
Clave santafesina
Para Santa Fe, el acuerdo vuelve a instalar una pregunta clásica: cuánto puede ganar el entramado exportador y qué exigencias deberá cumplir. El análisis de Actis plantea que el Mercosur tendrá que mejorar marcos regulatorios y estándares de calidad para competir con reglas europeas, un punto que puede empujar inversiones, pero también elevar costos de adaptación.
En la provincia, la discusión toca fibras concretas: complejos agroindustriales, cadenas de valor y empresas que ya operan con mercados exigentes. La expectativa oficial se apoya en la apertura y en la previsibilidad de reglas, mientras el debate productivo mira la letra chica de cuotas, plazos y certificaciones.
Próximo tramo
La firma prevista para el 17 de enero aparece como una señal política en un mundo más proteccionista. Actis subrayó que Europa busca reposicionarse en un tablero donde China y Estados Unidos disputan influencia, y que el Mercosur suma un anclaje que lo obliga a modernizar normas y competir con otra vara.
Con el anuncio de Caputo, el Gobierno apuesta a capitalizar el impacto comunicacional. El impacto real dependerá de los pasos que vengan: ratificaciones, anexos y cronogramas definitivos. En esa transición, la promesa de “más exportaciones” empezará a medirse en sectores, números y resultados.