En los cuerpos legislativos la premisa es que todo o casi todo tiene un carácter público. Las sesiones son ante las barras a las que pueden ir los ciudadanos, ante la prensa y constan en el Diario de Sesiones que, fielmente a lo que se expone desde las bancas, transcriben los taquígrafos. Pero a las reuniones parlamentarias las narran, explican y escriben los cronistas parlamentarios.
Michlig reconoció diferencias en Unidos por faltazo ante una ley sobre violencia de género
La Cámara de Senadores de Santa Fe logró dar media sanción sobre tablas y con el quórum justo una ley pedida por el Ejecutivo para un tema urgente: el aumento de los femicidios y las respuestas que hoy puede dar el estado. Pero hubo dudas (y costos internos) en el oficialismo. Define Diputados.

Los periodistas deben en ocasiones también exponer lo que no se vio. E incluso poner especialmente el foco en aquello. La tarea conlleva riesgos. Implica ir por fuera de las declaraciones textuales y saber interpretar lo que dicen los pasillos, en este caso, de la Cámara de Senadores de la Provincia de Santa Fe.

Terminaba la sesión del jueves 22 de octubre, que fue convocada con premura pero suficiente antelación, y el quórum se había sostenido con esmero por los presentes. En el mejor de los casos con apenas 12 de 19 senadores. Y lo más grave: 2 de ellos del bloque opositor que fueron imprescindibles para sesionar.
El presidente provisional del Senado, Felipe Michlig, se pasó la tarde contando pares para que haya quórum y consideró necesario referirse al faltazo, palabra que no usó pese a que la repetían los periodistas, porque sabe que tras las ausencias hay razones políticas.

En la escuela hay un faltazo cuando los alumnos se ponen de acuerdo para huir de sus obligaciones. Es casi un ensayo de una medida de fuerza y las razones pueden perfectamente obedecer a fines tan loables como pasarla bien o saborear una adolescente rebelión.
En la Legislatura no puede pensarse en esos términos. Nadie se hace la rabona ante una sesión. Y menos aún caben comparaciones con las obligaciones laborales, con el tiempo de trabajo que los empleados compran mediante los salarios.
Una voz con ecos
Michlig es el radical que lidera a la Cámara alta, el titular del Comité Provincial de la UCR y ha sido clave para edificar Unidos, antes de la elección de 2023. El jueves pasado amonestó a los propios, a los integrantes de la bancada oficialista ausentes, que -es verdad- son quienes deben "garantizar" el quórum. "Son dos sesiones al mes", graficó y pegó donde duele mediante esa simplificación.
"La gente nos ha elegido para dar respuestas", les dijo desde la presidencia de la Cámara a quienes no estaban en sus bancas.

"Sé que hay opiniones encontradas en nuestro bloque, diversas, que hay miradas distintas… Por eso reconozco especialmente a los que están hoy presentes, y que (en algunos casos) incluso pensando distinto se quedaron para dar quórum y tratar las leyes que nos pide el Ejecutivo", subrayó.
Sobre el texto con media sanción, reconoció que podrá haber cambios en Diputados y que "tal vez no sea la solución definitiva" pero sí que, "en solo una semana (…) le damos herramientas a quienes nos dan todos los días seguridad y contención". Se trata de intentar prevenir femicidios.
A los presentes les agradeció: "Se los reconozco a ustedes, aquí", destacó. Subrayó la obligación de "estar en sus bancas para legislar", que es "para lo que nos votaron".

Luego también pidió a los diputados dar la mayor celeridad al tema y recordó que están "desde hace cinco meses" proyectos de ley del Ejecutivo sobre herramientas para la seguridad que "entraron por esa cámara y todavía estamos esperando".
Le dedicó un refrán a "una diputada" que tildó de "machista" al Senado y le reprochó "mirar la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio", lo que desató aún más interpretaciones.
Consenso
En la sesión se había logrado dar media sanción a una extensa ley de casi 90 artículos, gracias al respaldo opositor que remedió las ausencias en el oficialismo y a las modificaciones que se consensuaron a partir de propuestas del justicialismo.
En cualquier parlamento, cuando hay algo fuerte que tratar, si se discuten asuntos relevantes, es raro o muy raro que las ausencias no respondan a razones más de fondo que una mera falta de contracción a la labor parlamentaria.
Pocos lo notaron, pero es importante: el Senado lleva ya varias sesiones sin orden del día (sin despachos de comisiones) y en su última sesión ni siquiera se reunieron los jefes de los bloques en la Comisión de Labor Parlamentaria. Se trataba de aprobar cuanto antes el mensaje del Ejecutivo.
Se decidió avanzar en una semana y no hubo tiempo para revisar dudas vinculadas a eventuales cuestionamientos constitucionales. O el temor a que haya un "forum shopping" (elegir el juzgado que suele dar la razón) al demandante. Si avanza la norma todos los jueces serán competentes ante la urgente respuesta que merece la violencia de género.








