Los caños de Vaca Muerta abrieron una disputa industrial por el "costo argentino"
Una empresa india se quedó con una millonaria licitación por la provisión de tubos de acero. Techint cuestionó el procedimiento y amenaza con denunciar dumping. Milei cargó contra Paolo Rocca y Sturzenegger defendió la compra como señal de apertura. En el medio, advierten por empleos en juego.
Obreros en la construcción de un gasoducto para transportar gas natural desde la formación Vaca Muerta. Foto: Archivo / REUTERS / Martin Cossarini.
La licitación por los tubos de acero para un gasoducto estratégico —el que transportará gas desde Tratayén (Neuquén) hasta San Antonio Este (Río Negro), base del proyecto de Gas Natural Licuado (GNL)— desató un conflicto a gran escala en la industria nacional.
El proceso lo convocó Southern Energy, el consorcio a cargo del gasoducto que llevará el gas de Vaca Muerta hasta los barcos de licuefacción. Allí conviven pesos pesados: PAE (familia Bulgheroni), Pampa (Mindlin), YPF, la noruega Golar y la inglesa Harbour Energy. La licitación se abrió en octubre y cerró el 23 de diciembre.
Llegaron ofertas de 15 proveedores de distintos países (Argentina, España, China, India, Colombia, México, Japón, Grecia y Turquía, entre otros). Seis avanzaron: los técnicamente aprobados y homologados internacionalmente. En el plano local, solo lo hizo Techint a través de Tenaris, la productora de ductos petroleros sin costura.
La india Welspun presentó la propuesta más competitiva por USD 203 millones. Según las fuentes del proceso, no fue sólo una cuestión de número ya que también presentó mayor flexibilidad en forma de pago y garantías, un punto central en una obra con estructura de costos “ajustada” y cronograma estricto, según las crónicas periodísticas.
Paolo Rocca, ceo de Techint.
La oferta ganadora habría sido 45% más baja que la de Techint, cuya propuesta quedó como la más cara entre las seis finalistas, con una distancia de USD 90 millones, sostienen quienes siguieron la licitación. Admiten incluso que, en una oferta posterior, Tenaris (del Grupo Techint) recortó un 5% su precio, pero aun así habría quedado USD 80 millones por encima de Welspun. Las ofertas chinas, en tanto, fueron casi 15% más caras que la adjudicada.
Desde Techint replicaron que la comparación de precios es de “peras con manzanas”, ya que su propuesta incluía logística, aranceles, tasa estadística y otros gastos que no habría contemplado la ganadora. Del lado de Southern Energy niegan ese argumento y sostienen que las ofertas eran equivalentes.
En Navidad apareció otro capítulo de la pelea: según explican en Southern Energy, la segunda oferta de Tenaris llegó el 24 de diciembre, fuera de plazo, con la licitación cerrada y el contrato encaminado. El 30 de diciembre se le comunicó a la empresa que, aun con mejora, la propuesta ganadora seguía siendo más favorable.
El 6 de enero, ya con el contrato firmado con Welspun y quince días después de la adjudicación, Tenaris presentó una propuesta de first refusal, ofreciendo igualar condiciones comerciales. Un día después, el consorcio reiteró el “no”: fuera de plazo, afectaría la igualdad de oportunidades para todos los participantes.
La “nueva Argentina” de Milei
El conflicto escaló este martes cuando Techint dejó trascender que podría avanzar con un recurso antidumping. Y ahí apareció el Presidente.
Javier Milei calificó como “don chatarrín” a Paolo Rocca, dueño del Grupo Techint, en un posteo en X. Defendió la apertura de importaciones y sugirió que quienes cuestionan la decisión lo hacen por intereses: “La nueva Argentina”, sostuvo.
Uno de los posteos de Milei respecto al planteo de Techint.
A su vez, el libertario defendió la apertura de importaciones y apuntó contra quienes critican la decisión, insinuando que las objeciones responden a intereses personales. “Si ves ‘periodistas’, ‘economistas’ y políticos hablándote de la industria del acero y los prejuicios que causa la apertura, ya sabés quien le llena el sobre...”, disparó.
El argumento central es de la compra más barata más allá del origen del producto. Si el costo está subsidiado por “China, el Congo o Kamchatka”, el punto es que “el subsidio lo pagan ellos. ¿Por qué pagarlo acá?", razonan en Casa Rosada.
Sturzenegger y el “anti compre nacional”
En la misma línea argumental se expresó Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado. A través de un extenso posteo en X, salió a respaldar públicamente la adjudicación a Welspun, cuestionando la lógica de que debería ganar Techint por ser “productor nacional”.
Su eje fue directo: Techint habría ofrecido los caños 40% más caros —dato que también difundió el funcionario— y eso, sostuvo, sería “indefendible”. “Caños más caros implican menor rentabilidad del proyecto, menores inversiones, menos empleo, menos exportaciones”, argumentó. En su lectura, el sobrecosto podría terminar empujando el precio de la energía para empresas y consumidores: “el costo argentino”, lo llamó.
Federico Sturzenegger, Ministro de Desregulación.
Después fue por la segunda polémica: si Techint puede igualar el precio tras ver las ofertas, ¿por qué no cambiar el proveedor? Sturzenegger respondió con dos razones: si las licitaciones se hacen con first refusal, se espanta a los competidores; y si se cambia el adjudicatario después, se destruye la credibilidad del proceso (“me presento y luego me birlan la oferta”). En sus términos, menos competencia futura, costos más altos. Y Vaca Muerta, dice, necesita reglas estables.
Dumping e impacto laboral
En el mercado dan por hecho que Techint haría presentación por dumping y competencia desleal contra Welspun. Pero, hasta el momento, no habría una presentación formal.
Ese tipo de denuncia debería llegar a la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE), que depende de la Secretaría de Industria y Comercio, a cargo de Pablo Lavigne, hombre de confianza del ministro de Economía, Luis Caputo. El dato no es menor: en una disputa de este calibre, el lugar donde caiga el expediente y el clima político de la época pesan casi tanto como la planilla de costos.
Techint, por su parte, sostiene que en competencia “leal” su oferta es competitiva a precio internacional y que la diferencia del 40% que circuló es “falsa”, insistiendo en que su propuesta incluía rubros logísticos y tributarios no contemplados por la ganadora.
El sector metalúrgico nacional viene registrando caídas en la producción.
Mientras, sectores gremiales advierten por el impacto laboral en el gigante industrial. Ángel Derosso, dirigente metalúrgico que disputará en marzo la conducción de la UOM en Campana —ciudad donde Techint fabrica tubos petroleros— advirtió que “toda importación, más allá de los tubos, es perjudicial para la mano de obra local”.
Puso números al impacto: “En este caso se dejan de generar 300 puestos de mano de obra”. Y comparó con la obra anterior, el gasoducto que se llamó Néstor Kirchner y hoy Perito Moreno: “El último gasoducto había generado 400 puestos extras a los fijos”, recordó.
En ese sentido, destacaron que Tenaris SIAT emplea a unas 420 personas de manera directa y que, por cada puesto interno, se generan aproximadamente otros cuatro a lo largo de la cadena de valor.