Con el listado de reformas en una mano y la calculadora en la otra, la Casa Rosada vuelve a mirar a las provincias.

El ministro del Interior reactivó este viernes la ronda de reuniones visitando a Cornejo en Mendoza, con la mirada puesta en las leyes que Javier Milei quiere empujar en el Congreso.

Con el listado de reformas en una mano y la calculadora en la otra, la Casa Rosada vuelve a mirar a las provincias.
Diego Santilli puso en marcha una nueva ronda de conversaciones con gobernadores aliados con el objetivo de negociar los apoyos para los proyectos que el gobierno de Javier Milei quiere avanzar en el Congreso durante el período de sesiones ordinarias.
El punto de partida fue este viernes Mendoza, a donde viajó el Ministro del Interior para encontrarse con el gobernador Alfredo Cornejo.
La Libertad Avanza depende de una red de acuerdos con provincias, bloques aliados y sectores dialoguistas para sostener su hoja de ruta legislativa. Ese esquema le permitió hasta ahora avanzar en temas sensibles como la reforma laboral y la baja en la edad de imputabilidad. Pero el margen es escueto e inestable, en medio de las denuncias que erosionan la imagen del gobierno.

Cornejo, tras el encuentro, transparentó la naturaleza del encuentro: "Hoy recibí en Mendoza al ministro del Interior, @diegosantilli , en el inicio de una serie de encuentros con gobernadores para avanzar en la agenda parlamentaria impulsada por el presidente @JMilei de cara a las sesiones ordinarias del Congreso. Además actualizamos información de las obras nacionales inconclusas. Desde Mendoza acompañamos este proceso entendiendo la necesidad de avanzar en reformas que den previsibilidad, ordenen reglas y generen condiciones para la inversión y el crecimiento. El trabajo coordinado entre Nación y provincias es clave para consolidar ese rumbo".
Santilli reactivó la agenda con los jefes provinciales enfocado de lleno en la discusión parlamentaria. La misión es negociar respaldo para blindar los proyectos que el Gobierno quiere empujar este año en el Congreso que incluye una ley para fortalecer la propiedad privada, la ley de desalojos, la modificación de la Ley de Glaciares, la ley de tierras rurales, el endurecimiento de penas y la incorporación de nuevos tipos penales para delitos migratorios.

A eso se suma la llamada Ley Hojarasca, diseñada por Federico Sturzenegger, que busca eliminar leyes consideradas obsoletas o restrictivas de libertades y, además, retirar el financiamiento del Círculo de Legisladores y de la Federación Argentina de Municipios. Esa iniciativa ya había sido enviada en 2024, pero no se trató y perdió estado parlamentario, por lo que el Poder Ejecutivo volvió a remitirla a Diputados. En la Casa Rosada creen que la nueva mayoría construida puede darle este año una oportunidad que antes no tuvo.
También está en juego la reforma electoral que empuja el Gobierno, con la eliminación de las PASO y el intento de unificar calendarios provinciales. Ese frente, según una de las notas, también genera resistencias, incluso entre aliados que quieren preservar autonomía en sus distritos. Ahí la conversación se vuelve todavía más sensible porque las reglas electorales tocan el nervio del poder territorial.
El punto de partida de esa ronda fue Mendoza. Santilli viajó este viernes para reunirse con Alfredo Cornejo, uno de los mandatarios más alineados con la Casa Rosada en el universo de gobernadores no libertarios.
La reunión se presentó como el primer paso de una nueva agenda federal que está previsto que continúe durante los próximos días con otros mandatarios provinciales. De todos modos, Santilli ya venía de mantener encuentros con Ignacio Torres, gobernador de Chubut, y Marcelo Orrego, de San Juan, dos nombres que también integran el esquema de apoyos sobre el que se recuesta Milei para sostener su agenda legislativa.

El dato muestra que el oficialismo no está buscando interlocución con cualquier provincia, sino con aquellas que considera clave para sostener los equilibrios en el Congreso. No es casual. En ese esquema, Santilli se ubica como uno de los articuladores principales. Aunque no lo hace en soledad, comparte esa tarea con la mesa política que integran Karina Milei, Manuel Adorni, Santiago Caputo, Patricia Bullrich y Martín Menem. Pero es él quien pone el cuerpo en el territorio, recorriendo las provincias para bajar el mensaje y escuchar los planteos de los gobernadores.
Porque la conversación entre Nación y provincias, a esta altura, ya no puede leerse únicamente en clave ideológica. Hay un componente fiscal que se volvió determinante. El vínculo con los gobernadores tuvo durante el último mes nuevos capítulos con la caída de la recaudación y el impacto sobre las transferencias automáticas, factores que metieron presión sobre las cuentas provinciales.
En el caso puntual de Mendoza, la reunión con Cornejo no iba a limitarse al temario parlamentario. Sobre la mesa estuvieron reclamos por obras clave para la conectividad provincial, especialmente la ruta nacional 7, corredor estratégico para el vínculo con Chile, y tramos pendientes de la ruta 40. La administración mendocina viene insistiendo con esos pedidos y el Gobierno nacional ya avanzó con procesos licitatorios vinculados a esos proyectos.