El Gobierno de Santa Fe realizó un relevamiento aéreo para conocer el estado actual de los principales cursos de agua del norte provincial y de la cuenca baja del río Salado, luego de las importantes lluvias registradas durante los últimos meses. La recorrida incluyó los arroyos Saladillo, Golondrinas, El Rey, El Toba y el río Salado, además de lagunas, cañadas, canales, rutas y obras hidráulicas. Las tareas abarcaron sectores de los departamentos La Capital, San Justo, Vera, Garay, General Obligado y San Cristóbal.
Santa Fe relevó la cuenca baja del Salado y confirmó que no hay desbordes generalizados
Un vuelo técnico y mediciones realizadas en seis puntos de control determinaron que los niveles se mantienen por debajo de las alertas. El operativo abarcó sectores de seis departamentos santafesinos.

El vuelo se realizó el 26 de agosto. Partió de Sauce Viejo, recorrió los arroyos Saladillo Dulce y Amargo hacia el norte, llegó hasta Reconquista y Cañada Ombú, y regresó por el sistema del arroyo Golondrinas y el río Salado. Participaron funcionarios del Ministerio de Obras Públicas y de Protección Civil de la provincia.
El informe tiene en cuenta que las lluvias fueron muy importantes. En lo que va de 2026, los departamentos Vera, San Justo y 9 de Julio superaron sus promedios anuales, que van de 900 a 1.050 milímetros. En algunos sectores, incluso, se acumularon entre 1.200 y 1.500 milímetros en seis meses.
En ese contexto, el agua observada en lagunas, bajos, cañadas y antiguos cauces de ríos forma parte del funcionamiento natural de esos ambientes. Son zonas que retienen el excedente de lluvia y ayudan a que el agua circule de manera más lenta hacia los cursos principales.
En ese marco, el secretario de Recursos Hídricos del Ministerio de Obras Públicas, Nicolás Mijich, destacó “la planificación y la ejecución de acciones para avanzar con obras en 100 localidades con riesgo hídrico. Esto fue una decisión del gobernador Pullaro al inicio de la gestión para, también, poner en condiciones toda la red de canales de la Provincia. De 10.000 kilómetros, ya se intervinieron más de 5.000 y para el 2027 van a ser 7.000. con lo cual el 70 por ciento de la infraestructura de canales va a quedar en condiciones”.

Desde Recursos Hídricos se solicitó a la ciudadanía que, para no generar situaciones de falsa alarma, se informe a través de fuentes oficiales, como el Instituto Nacional del Agua, como de la Secretaría de Recursos Hídricos o la Facultad de Ciencias Hídricas de la UNL. La Secretaría de Recursos Hídricos de la Provincia cuenta con una red de monitoreo que hoy tiene más de 100 estaciones, de las cuales 54 son propias. Esas estaciones miden caudales, precipitaciones y forman parte de la red de alerta de la Provincia. Esa información está disponible en el sitio del gobierno de Santa Fe para ser consultada permanentemente: https://www.santafe.gov.ar/index.php/web/content/view/full/206664”.
Los números del relevamiento
Las mediciones realizadas los días 26 y 27 de agosto muestran que los seis puntos de control de la cuenca baja del río Salado estaban por debajo de los niveles de alerta. El río Calchaquí, en La Higuera, marcó 4,36 metros, frente a una alerta de 5 metros. En Paso de las Piedras, el río Salado estaba en 5,91 metros, por debajo de los 7,50 metros de alerta. En San Justo registró 6,16 metros, frente a 6,50; en Emilia, 4,55 frente a 5,50; en Recreo, 3,53 frente a 5,70, y en Santo Tomé, 3,23 frente a 5,70. Además, los caudales medidos se ubicaron por debajo de los máximos de referencia.
Durante el vuelo se verificó que el arroyo Saladillo tenía agua en condiciones medias y sectores de almacenamiento natural. Los cruces viales no mostraban diferencias importantes entre los niveles de agua de un lado y otro de las rutas, lo que indica que las alcantarillas, puentes y demás obras de paso permiten el escurrimiento. Las rutas provinciales 62, 61, 281, 39, 56 y 38 funcionaban sin inconvenientes; incluso, los aliviadores de las rutas 38 y 281 no estaban activos.
En el Saladillo Dulce, a la altura de La Brava, el agua circulaba sin inconvenientes y el sistema conservaba espacio para recibir nuevos aportes. Los arroyos El Toba y Malabrigo tenían el agua dentro de sus cauces. En el arroyo El Rey se encontraron algunos bancos de sedimentos cerca de la ruta nacional 11, que serán analizados para definir si es necesario realizar tareas de limpieza, aunque no impedían el paso del agua.
En la Cañada de la Muñeca, se observa escasa acumulación de agua combinada con vegetación, condición típica de un ambiente de bañado. El Canal El Inglés se encontraba dentro de su cauce y permitía el ingreso de maquinaria para continuar con las excavaciones previstas hasta la ruta provincial 3. El Canal La Loca no presentaba circulación de agua y estaba en condiciones de ser intervenido con la obra de Troncales Zona Norte.
También se observó agua en las zonas más bajas del sistema del arroyo Golondrinas, en las lagunas El Bonete y El Palmar y en el valle del río Salado. La presencia de hacienda pastando y desplazándose con normalidad en cañadas y bañados fue otro dato relevante. Los animales además contaban en general con lugares secos para descansar y buena oferta forrajera en los campos naturales relevados, subrayaron desde la secretaría de Agricultura, del Ministerio de Desarrollo Productivo.
En los cruces del río Salado con las rutas provinciales 2 y 61, en San Justo y Villa Soledad, el agua se mantenía dentro del cauce principal y no avanzaba hacia las zonas urbanizadas. Aunque se trata de barrios ubicados en el valle natural de inundación del río, durante la inspección había todavía una amplia superficie disponible para contener el agua.

Monitoreo y prevención
El relevamiento se inscribe en las acciones de prevención que el Gobierno provincial lleva adelante ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño. El monitoreo de los cursos de agua, las intervenciones previstas en canales y la remoción del terraplén ferroviario del Plan Circunvalar permiten contar con información actualizada, mejorar el escurrimiento a futuro y anticipar respuestas en los sectores más sensibles. Esa obra, entre Esperanza y Candioti, concluyó esta semana.
La evaluación concluye que, pese a las lluvias extraordinarias, el sistema mantiene condiciones adecuadas de funcionamiento. Los cursos de agua siguen teniendo espacio para conducir el caudal y las lagunas, cañadas y zonas bajas conservan capacidad para almacenar los excedentes.









