Los hermanos Lisandro Javier Acosta y Miguel Ángel Acosta, y Miguel Angel Aquino y Javier Moreyra fueron imputados por el fiscal Sebastián Galleano por los robos, daños al Centro de Atención a la Niñez y la Familia (CANIF) del barrio Luján, de Reconquista.
Prisión preventiva para cuatro jóvenes que asaltaron un centro infantil en Reconquista
El fiscal Sebastián Galleano les atribuyó el delito de robo en banda. Se les dictó prisión preventiva. Los trabajadores del Canif de Barrio Luján suspendieron actividades por tiempo indeterminado.

En la mañana del martes, los malvivientes que con su accionar delictivo obligaron a los trabajadores -objeto de amenazas- a cerrar el lugar de contención familiar, escucharon en silencio la atribución penal esgrimida por el representante de la Unidad Fiscal del MPA.
La investigación realizada por personal de la Comisaría Segunda a cargo del comisario Maximiliano Mayal permitió que el fiscal avanzara con la acusación por tres hechos puntuales englobados en la figura de robo calificado en banda, en concurso real con tentativa de robo en relación al tercero de los casos.
Los imputados habían cometido los ilícitos contra la propiedad el 29 de marzo, 5 y 9 de abril, a raíz de lo cual el Canif debió suspender sus actividades por tiempo indeterminado debido a la sucesión de entraderas, con destrozos e intimidaciones al personal incluidos.
Tras ser encartados, recayó sobre los cuatro una medida cautelar de prisión preventiva por el plazo de ley dictada por el juez Eduardo Basualdo, a instancia del fiscal Galleano que argumentó la requisitoria en el peligro de fuga latente y de entorpecimiento probatorio en base a los frondosos prontuarios policiales de los apuntados.
Prontuarios
Galleano explicó que “se ha llevado adelante la audiencia imputativa donde se dieron a conocer las identidades, los hechos y la evidencia”, y precisó que se trató de un accionar “conjunto, coordinado y previamente concertado”.
Según la investigación, los hechos ocurrieron en tres oportunidades: “Esto configura tres hechos en concurso real”, indicó el fiscal, quien remarcó que los imputados ingresaron reiteradamente al mismo lugar “de la misma forma y logrando el desapoderamiento de muchos elementos de valor”.
Entre los objetos sustraídos se encuentran “un proyector LED portátil, tres tablets y diversos insumos utilizados para la atención de niños”, lo que agrava la situación por tratarse de una institución con fines sociales.
La calificación legal es “robo calificado por haber sido cometido en banda, en concurso real, y en grado de tentativa respecto del último hecho”, en calidad de coautores.
Con relación a la prisión preventiva, el funcionario judicial indicó que «se expuso la cantidad de causas en trámite e incluso condenas anteriores”. Y destacó además que incluso una de las personas detenidas estaba con libertad regulada por otro hecho.
Ataques
El Canif de Luján es un dependiente de la Secretaría de Desarrollo Humano municipal, que brinda contención alimentaria, educativa y recreativa a niños y familias del sector.
Trabajadores de la institución habían denunciado venían recibiendo ataques: «Cada vez que vamos nos extorsionan o nos piden distintas cosas que sabemos que es para consumo”, señalaron, y agregaron: “Sabemos que tienen armas de fuego”.
El primer hecho ocurrió el 29 de marzo, cuando los agresores forzaron una puerta y robaron un proyector y tres tablets. Luego, el 5 de abril, volvieron a ingresar al predio: si bien no lograron acceder al interior por la presencia de rejas, sustrajeron desde afuera camperas destinadas a niños, resmas de hojas y otros elementos. El 9 de abril se registró un nuevo ataque con daños en el ingreso y destrozos, aunque sin robo.
La situación generó preocupación en el personal: “No estamos cumpliendo nuestro trabajo por el miedo y las amenazas que nos han hecho”. Además, expusieron que los agresores intimidaron a vecinos para evitar denuncias.
Desde la Secretaría se decidió cerrar el lugar hasta que existan garantías de seguridad. “Hasta que no haya una solución, no se van a reactivar las actividades”, advirtieron desde el área.
El equipo del espacio y la vecinal mantuvieron una reunión con la Fiscalía, pero expresaron quejas por lo que consideraron «falta de respuestas concretas». También señalaron que los agresores exigían dinero y alimentos de forma violenta, con frases como: “Acá no van a entrar más, nos tienen que dar todo lo que les decimos”.
Con las detenciones de los cacos y su puesta tras las rejas, el periférico y peligroso Barrio Luján respira un poco más tranquilo.









