Rafaela: proponen fortalecer el Programa Mi Primera Licencia con prácticas obligatorias
La iniciativa impulsada en Rafaela incorpora un módulo práctico de Motoescuela y amplía el alcance a estudiantes de escuelas para adultos, con el objetivo de reducir la siniestralidad vial y garantizar una formación más integral.
Quienes aprueban el Programa Mi Primera Licencia acceden a beneficios concretos, como la eximición del pago de sellados municipales.
Integrantes de la División de Capacitación y Divulgación de Educación Vial de la Municipalidad de Rafaela, encabezados por la ingeniera Mariana Arias, mantuvieron una reunión de trabajo con el concejal Juan Scavino y su equipo técnico para avanzar en la modificación de la ordenanza que regula el Programa Mi Primera Licencia de Conducir.
"Mi primera licencia" se enmarca en el plan de seguridad vial Quién Pierde? y tiene como objetivo brindar a los jóvenes las herramientas necesarias para desempeñar una conducta responsable en el tránsito de la ciudad.
La propuesta apunta a actualizar y fortalecer una política pública que se implementa desde 2012 y que ya capacitó a miles de jóvenes rafaelinos en materia de seguridad vial. El eje central de la reforma es profundizar la formación práctica y ampliar el alcance del programa a nuevos sectores de la población.
Más formación práctica para motociclistas
Uno de los cambios más relevantes es la incorporación de un módulo práctico obligatorio de Motoescuela para quienes gestionen por primera vez la licencia de conducir motocicletas. Esta instancia se sumará a la capacitación teórica y al módulo de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) ya vigente, y se desarrollará en un circuito cerrado con prácticas supervisadas por instructores especializados.
La propuesta apunta a actualizar y fortalecer una política pública que se implementa desde 2012
La medida responde a un diagnóstico claro: los motociclistas, especialmente los jóvenes, integran uno de los grupos con mayor vulnerabilidad en el tránsito. La combinación de inexperiencia, exposición directa y menor protección estructural convierte a este segmento en prioritario dentro de las estrategias de prevención.
Con la incorporación de la Motoescuela se busca fortalecer la percepción del riesgo, mejorar la toma de decisiones en situaciones críticas y desarrollar habilidades de conducción defensiva antes de la circulación en la vía pública. El objetivo es que el aspirante no solo apruebe un examen, sino que adquiera herramientas reales para una movilidad segura.
Mayor inclusión en el acceso al programa
El segundo eje de la modificación propone ampliar el alcance del programa a estudiantes mayores de 18 años de todas las Escuelas de Educación Modalidad Permanente para Adultos (EMPA) de la ciudad.
Hasta el momento, el beneficio alcanzaba a jóvenes de entre 18 y 20 años y a alumnos de la Escuela Primaria para Adultos “Libertador General José de San Martín”. Con esta ampliación, se garantiza igualdad de oportunidades en el acceso a la capacitación vial, independientemente del recorrido educativo o la edad del estudiante.
La iniciativa reconoce que la educación vial es un derecho y una herramienta de inclusión social, especialmente para quienes retoman sus estudios en la adultez y necesitan la licencia de conducir como recurso para acceder al empleo o mejorar su movilidad cotidiana.
Beneficios y enfoque integral
Quienes aprueban el Programa Mi Primera Licencia acceden a beneficios concretos, como la eximición del pago de sellados municipales y el cumplimiento de las charlas obligatorias requeridas para tramitar la licencia.
Con estas modificaciones, el programa consolida un enfoque integral que combina formación teórica, prácticas supervisadas, capacitación en RCP y ahora Motoescuela obligatoria. La propuesta refuerza el rol del Estado local en la prevención de la siniestralidad, la promoción de conductas responsables y la construcción de una cultura vial más segura.
La actualización normativa, actualmente en análisis, busca dar respuesta a los nuevos desafíos del tránsito urbano y posicionar a Rafaela como una ciudad que invierte en educación vial como política estratégica de cuidado de la vida.