La Unidad de Nefrología y Trasplante del Hospital José María Cullen atraviesa el período de mayor actividad desde su creación. El desempeño registrado durante el primer semestre de 2026 representa más del doble de los procedimientos que se concretaban en los primeros años del programa y marca un nuevo récord para el principal centro público de trasplante renal de la provincia.
Récord de trasplantes renales en el primer semestre de 2026
Con 18 procedimientos realizados entre enero y junio, el Hospital Cullen registró el mejor primer semestre desde la creación de la Unidad de Nefrología y Trasplante, en 2012. En mayo, además, alcanzó los 300 trasplantes renales efectuados.

El director del hospital, Bruno Moroni, destacó “que un hospital público alcance estos niveles de actividad en trasplante renal es motivo de un enorme orgullo y demuestra que la decisión del gobernador Maximiliano Pullaro y de la Ministra de Salud, Silvia Ciancio, de fortalecer el sistema público con planificación, inversión y equipos altamente capacitados se traduce en más acceso a prestaciones de máxima complejidad y de excelente calidad. Detrás de cada trasplante hay una nueva oportunidad de vida para un paciente y su familia, y también el compromiso cotidiano de profesionales que trabajan con excelencia y vocación para que ese objetivo sea posible”.

El programa de trasplantes comenzó en octubre de 2012, luego de la creación de la unidad especializada en febrero de ese mismo año. Desde entonces, la actividad fue creciendo de manera sostenida: se realizaron 9 trasplantes en los primeros tiempos, luego 11, 17 y 18 intervenciones anuales, hasta estabilizarse durante varios años en un promedio cercano a los 25 procedimientos anuales.
Crecimiento
El salto más importante se produjo recientemente. El máximo histórico había sido de 28 trasplantes anuales, marca que se mantuvo durante cuatro o cinco años consecutivos. Sin embargo, en 2025 el Cullen alcanzó un nuevo récord con 36 trasplantes renales realizados en un año.

Ahora, los números de 2026 permiten anticipar una nueva marca. Entre enero y junio ya se concretaron 18 trasplantes: dos en enero, dos en febrero, seis en marzo, dos en abril, cinco en mayo y uno en los primeros días de junio.
“El año pasado fue récord y en lo que va de 2026 tenemos una actividad superior a la de los años previos. Si seguimos este ritmo, podemos igualar o incluso superar lo realizado en 2025”, explicó el doctor Mariano Arriola, jefe de la Unidad de Nefrología y Trasplante y coordinador del Departamento de Trasplantes.
Según detalló, el crecimiento responde principalmente a dos factores: una mayor disponibilidad de órganos para trasplante y el incremento de pacientes incorporados a la lista de espera. Actualmente, el servicio realiza el seguimiento de unos 400 pacientes trasplantados y cuenta con una lista de más de 130 personas.
Una red que se activa en pocas horas
Los pacientes provienen del centro-norte de la provincia, padecen insuficiencia renal crónica y permanecen en tratamiento de diálisis hasta que se dispone de un órgano compatible para el trasplante. Cada uno de esos procedimientos se desarrolla junto con Cudaio, organismo del Ministerio de Salud de la provincia, responsable de la procuración y de coordinar los procesos de donación y trasplante.
Cuando eso ocurre, el operativo se pone en marcha de inmediato. El paciente es convocado de urgencia, se realizan los estudios prequirúrgicos y en apenas dos o tres horas puede ingresar al quirófano. La cirugía dura alrededor de tres horas y posteriormente el paciente continúa su recuperación en terapia intensiva y en la Unidad de Trasplante.

Con 18 procedimientos realizados en apenas seis meses, el Hospital Cullen consolida su posición como referente provincial en trasplante renal y se encamina a registrar uno de los años de mayor actividad desde la creación del servicio, reflejando el fortalecimiento sostenido de la capacidad del sistema público para brindar prestaciones de alta complejidad.
“Te cambia la calidad de vida; es volver a vivir”
Gabriela Varalda cuenta lo que significó recibir tres trasplantes renales a lo largo de su vida. Los dos últimos fueron realizados en el Hospital José María Cullen, donde continúa en seguimiento.
La resiliencia acompaña la vida de Gabriela Varalda desde la infancia. Tenía apenas un año y diez meses cuando sufrió un Síndrome Urémico Hemolítico que dañó sus riñones y marcó el inicio de un largo camino de tratamientos, controles médicos y desafíos.
A los 13 años comenzó a realizar hemodiálisis y, poco antes de cumplir 14, recibió su primer trasplante renal. El riñón fue donado por su madre y le permitió recuperar una vida plena. “Tuve una adolescencia hermosa y totalmente normal”, recuerda. Ese primer trasplante la acompañó durante 19 años y medio.

Cuando el órgano dejó de funcionar, volvió a la diálisis durante más de tres años. Luego recibió un segundo trasplante con un órgano proveniente de un donante fallecido. Sin embargo, una infección por virus BK provocó la pérdida del riñón apenas tres años después.
Lejos de bajar los brazos, Gabriela siguió adelante. En 2020 recibió su tercer trasplante renal, también gracias a la donación de un órgano cadavérico. Ese riñón continúa acompañándola hasta hoy.
A lo largo de este recorrido, el Hospital Cullen se convirtió en una referencia fundamental. Allí se realizaron sus dos últimos trasplantes y continúa efectuándose los controles periódicos. “No tengo palabras más que para agradecer. Los médicos, enfermeros, cirujanos, nefrólogos y urólogos siempre estuvieron presentes. Nunca me descuidaron”, asegura.
Hoy, a punto de cumplir 50 años, Gabriela disfruta de una vida normal junto a su esposo y sus dos hijas, Milagros y Alma. Para ella, los trasplantes que recibió nunca fueron una limitación sino nuevas oportunidades. “Yo no vivo contando los años desde el trasplante. Vivo la vida. Me trasplanté, renací y seguí adelante”, resume.








