Qué es el journaling y por qué escribir todos los días se convirtió en un hábito saludable
Desde cuadernos pensados para organizar pensamientos hasta contenidos virales que transforman la escritura en un momento personal, esta práctica gana adeptos y respaldo profesional por sus efectos positivos en el equilibrio emocional y la calidad de vida.
La tendencia va más allá de escribir como expresión creativa: es una herramienta para el bienestar.
Cada 23 de enero, el Día Mundial de la Escritura a Mano invita a detenerse y volver a un gesto tan simple como poderoso: escribir a mano. En una época dominada por pantallas y teclados, la fecha propone recuperar el vínculo con el papel y la birome, con el tiempo lento y con una práctica que apela a la concentración, la memoria y la expresión personal desde un lugar íntimo y tangible.
En ese marco, el journaling —la escritura cotidiana en un cuaderno personal— aparece como una de las formas contemporáneas de resignificar el acto de escribir. Lejos de la idea rígida del diario íntimo tradicional, se trata de una práctica flexible que acompaña rutinas, pensamientos y emociones para registrar momentos y reconectar con la experiencia diaria.
Diseño, colores y recortes hacen del journaling una práctica más atractiva y fácil de incorporar.
Volver a escribir a mano en pleno siglo XXI
Lejos de ser una costumbre nostálgica, escribir a mano atraviesa hoy una revalorización cultural. En TikTok, Instagram y YouTube, millones de usuarios muestran sus rutinas de journaling: cuadernos intervenidos, letras imperfectas, listas, dibujos y reflexiones que convierten el papel en un refugio cotidiano.
Este auge también impulsó a marcas de papelería a diseñar cuadernos especiales con consignas diarias, espacios para registrar emociones, hábitos, gratitud o estados de ánimo. La premisa es simple: escribir para detenerse, pensar y registrar lo que pasa puertas adentro.
En el marco del Día Mundial de la Escritura a Mano, la tendencia suma un sentido más profundo: escribir no solo como expresión creativa, sino como herramienta concreta para el bienestar.
Qué dice la ciencia sobre llevar un diario
Las investigaciones son claras. Escribir regularmente lo que se piensa y se siente ayuda a liberar emociones, comprender experiencias y reducir el estrés. Además, llevar un diario puede mejorar las relaciones interpersonales, disminuir la presión arterial y atenuar síntomas de depresión.
Así lo explica Jeffrey Leichter, psicólogo clínico colegiado en Sanford Health, quien sostiene que el journaling es una práctica con múltiples beneficios terapéuticos: “Llevar un diario es una excelente manera de aliviar el estrés, lograr objetivos conductuales y facilitar el procesamiento emocional de los acontecimientos de la vida”.
Según detalla el especialista, distintos estudios demostraron que la escritura cotidiana puede impactar incluso en el plano físico: “Las investigaciones sugieren que puede ayudar con el estado de ánimo e incluso a mejorar la función inmunitaria”.
Uno de los datos más llamativos citados por Leichter señala que registrar tres cosas buenas que sucedieron durante el día durante 14 días produjo reducciones en los síntomas depresivos comparables a la eficacia de antidepresivos en personas con depresión leve o moderada.
Una de las claves del journaling es que no existen reglas fijas. No se trata de escribir bien ni de seguir un formato determinado. “No hay una forma ‘correcta’ o ‘incorrecta’ de llevar un diario”, explicó Jeffrey Leichter y aclaró que “cada persona necesita encontrar la que mejor le funcione”.
El psicólogo recomienda, por ejemplo, escribir entre 10 y 20 minutos sobre los eventos del día, una práctica que puede ayudar a comprender desafíos emocionales, inspirar soluciones y detectar patrones de conducta. Otra estrategia útil es tomar un problema grande y dividirlo en partes más pequeñas, transformando lo abrumador en algo manejable.
Leichter señala que también puede implementarse escribir listas, preguntas, pensamientos sueltos o incluso frases sin sentido aparente forma parte del proceso.
Gratitud, atención plena y autoconocimiento
El journaling no solo sirve para descargar preocupaciones. Escribir sobre aquello por lo que se siente gratitud es otra técnica ampliamente recomendada. Los estudios indican que enfocarse en lo positivo puede reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo, favorecer el sueño y disminuir procesos inflamatorios.
Para Leichter, además, llevar un diario es una forma accesible de entrenar la atención plena: “Llevar un diario es una buena manera de aprender y practicar la atención plena —estar presente en el momento sin juzgar— y fortalecer nuestra capacidad de introspección y autocomprensión”.
El especialista también destaca que la escritura puede ser un complemento eficaz en tratamientos terapéuticos, especialmente en personas que atraviesan experiencias traumáticas.
La premisa es simple: escribir para detenerse, pensar y registrar lo que pasa puertas adentro.
Consejos simples para empezar a escribir
Para quienes sienten curiosidad pero no saben por dónde empezar, tienen que tener en cuenta que la clave, - según subraya Leichter-, es encontrar aquello que genere alivio y bienestar. Algunas pautas pueden ayudar:
Escribir todos los días, aunque sean pocos minutos.
Tener papel y lapicera a mano, o usar una app si resulta más cómodo.
Escribir lo que salga, sin preocuparse por la ortografía ni la forma.
Usar el diario como un espacio privado, sin obligación de compartirlo.
Vincular la escritura a un hábito diario, como antes de dormir o al despertar.
Escribir a mano permite poner orden cuando todo parece caótico. Ayuda a reconocer miedos, pensamientos y emociones, y transforma la escritura en un momento de pausa y cuidado personal. Un té, un lugar tranquilo y unas hojas en blanco pueden ser suficientes.
En el Día Mundial de la Escritura a Mano, el journaling aparece como una práctica sencilla pero poderosa. Un gesto íntimo que, lejos de las pantallas, conecta mente y cuerpo y recuerda que escribir también puede ser una forma de sanar.