Durante años, Argentina fue considerada uno de los países con mejores coberturas de vacunación de América Latina. Sin embargo, esa situación comenzó a cambiar después de la pandemia de Covid-19 y los datos más recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF muestran un escenario que preocupa.
La cobertura de vacunación en Argentina sigue cayendo y preocupa el riesgo de enfermedades prevenibles
Aunque las vacunas del Calendario Nacional son gratuitas y obligatorias, ninguna alcanza hoy el 95% de cobertura recomendado por los organismos internacionales. El descenso abre la puerta al regreso de enfermedades que estaban controladas.

Ninguna de las vacunas del Calendario Nacional alcanza actualmente el nivel de cobertura necesario para garantizar la inmunidad colectiva y evitar la reaparición de enfermedades prevenibles.
Las estimaciones internacionales correspondientes a la revisión 2025 reflejan un retroceso sostenido entre 2022 y 2024. El problema es especialmente marcado en los niños que ingresan a la escuela y en los adolescentes, dos grupos donde varias vacunas presentan coberturas muy por debajo de las metas sanitarias.
A esto se suma una fuerte desigualdad entre provincias y la presencia de más de 100.000 niños que no recibieron ninguna dosis, una cifra que ubica a Argentina entre los países con mayores dificultades de la región.

Qué vacunas preocupan más y por qué bajaron las coberturas
La mayor caída corresponde a la segunda dosis de la vacuna triple viral (MCV2), que protege contra sarampión, rubéola y paperas. Según las estimaciones de la OMS y UNICEF, pasó de una cobertura del 96% en 2014 al 46% en 2024, una reducción de 50 puntos porcentuales.
También retrocedieron de manera importante otras vacunas fundamentales durante el primer año de vida:
La tercera dosis contra difteria, tétanos y tos convulsa (DTP3) cayó del 94% al 75%.
La tercera dosis contra hepatitis B descendió del 94% al 75%.
La vacuna contra Haemophilus influenzae tipo b (HIB3) registró la misma disminución.

La BCG, que protege contra las formas graves de tuberculosis, pasó del 99% al 81%.
La primera dosis de la vacuna triple bacteriana bajó del 98% al 80%.
En tanto, las primeras dosis de la vacuna contra el sarampión y la rubéola también muestran un descenso importante, al pasar del 95% al 82%.
La situación es todavía más delicada entre los niños de 5 años. Además de la segunda dosis de la triple viral, otras vacunas obligatorias como la de la varicela, la triple bacteriana y la antipoliomielítica registran coberturas cercanas al 46% y 48%.
En la adolescencia también se observan niveles preocupantes. La vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH), que ayuda a prevenir distintos tipos de cáncer, alcanza apenas al 55% de las mujeres y al 51% de los varones de 11 años.
La cobertura contra el meningococo ronda el 52%, mientras que la triple bacteriana acelular llega al 54%.
Los especialistas coinciden en que ninguna de estas cifras alcanza el 95% recomendado para generar inmunidad comunitaria, un umbral que permite evitar brotes de enfermedades altamente contagiosas.

Por qué bajó la vacunación y qué pueden hacer las familias
Los informes técnicos coinciden en que la caída responde a múltiples factores y no a una única causa.
Uno de ellos es lo que los expertos denominan la "paradoja del éxito". Gracias a décadas de vacunación sostenida, enfermedades como el sarampión o la rubéola prácticamente desaparecieron de la vida cotidiana. Como consecuencia, muchas familias dejaron de percibir el riesgo y postergan la aplicación de las vacunas.
Otro factor determinante fue la pandemia. Durante 2020 numerosos controles de salud se suspendieron o retrasaron y muchas personas nunca retomaron el calendario de vacunación.

A ello se suman las dificultades económicas. En numerosos hogares, el costo del traslado hasta un centro de salud o la necesidad de priorizar otras urgencias terminan retrasando controles que deberían realizarse en fechas específicas.
Los especialistas también señalan una menor presencia de campañas masivas de información y recordatorios oficiales, además de la circulación de información falsa sobre vacunas en redes sociales.
Otro aspecto relevante es que casi la mitad de los niños menores de cinco años no asiste al jardín de infantes, un ámbito donde históricamente se controlaba el cumplimiento del calendario.
Finalmente, durante la migración al sistema electrónico NOMIVAC también se registraron dificultades para consolidar los registros, aunque los expertos aclaran que ese problema no alcanza para explicar por sí solo la magnitud de la caída.

Cómo saber si faltan vacunas
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan revisar el carnet de vacunación de todos los integrantes de la familia.
Las vacunas del Calendario Nacional son:
Gratuitas.
Obligatorias.
Se aplican en hospitales y centros de salud públicos de todo el país.
No requieren orden médica, salvo situaciones especiales.
Si el carnet se perdió, el historial puede recuperarse consultando en el vacunatorio donde se realizaron las aplicaciones o a través de los registros provinciales y del sistema NOMIVAC, cuando corresponda.

¿Quiénes deberían prestar especial atención?
Los especialistas aconsejan revisar especialmente los esquemas de:
Niños de 5 años que ingresan a la escuela.
Adolescentes de 11 años.
Bebés menores de un año.
Personas embarazadas.
Adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Un desafío sanitario que requiere recuperar las coberturas
Los datos de la OMS y UNICEF muestran que Argentina dejó de ocupar el lugar de referencia regional que había construido durante décadas en materia de vacunación.
Hoy el país integra el grupo de naciones de América Latina que no alcanzan el 90% de cobertura en ninguna vacuna del calendario y ocupa el tercer lugar de la región en cantidad de niños sin ninguna dosis aplicada.








