Con la llegada de las temperaturas más bajas, también aumenta la circulación del Virus Sincicial Respiratorio (VSR), el principal responsable de las infecciones respiratorias agudas bajas en los niños pequeños.
Bronquiolitis: se registraron más de 38.000 casos en 2026 y alertan por el aumento de infecciones en bebés
El Virus Sincicial Respiratorio (VSR) es la principal causa de bronquiolitis y neumonía en menores de dos años. Aunque la vacunación durante el embarazo representa un avance importante, especialistas advierten que todavía hay miles de niños que llegan a la temporada de circulación viral sin protección.

En Argentina, durante las primeras 22 semanas de 2026 ya se notificaron más de 38.000 casos de bronquiolitis y 563 internaciones por VSR, según datos del Boletín Epidemiológico Nacional.
En este contexto, especialistas remarcan que actualmente existen herramientas capaces de prevenir gran parte de las formas graves de la enfermedad, aunque todavía persisten brechas que dejan a muchos bebés sin protección.

Enfermedad frecuente que puede complicarse
La bronquiolitis es la infección respiratoria baja más frecuente en los niños menores de dos años y tiene como principal causante al Virus Sincicial Respiratorio.
La doctora Mariana Lanzotti explicó, a El Litoral, que el virus es responsable de un importante aumento de consultas pediátricas, internaciones y ausentismo laboral de las familias durante la temporada invernal.
"Las infecciones respiratorias bajas por Virus Sincicial Respiratorio producen bronquiolitis y neumonías y hoy pueden prevenirse mediante la vacunación materna y una estrategia integrada con el uso del anticuerpo monoclonal nirsevimab", señaló la especialista.

El VSR tiene circulación estacional y en Argentina su mayor actividad se concentra entre abril y septiembre. Durante ese período es responsable de entre el 60% y el 80% de los casos de bronquiolitis.
La enfermedad suele comenzar como un resfrío común, con síntomas similares a los de una infección de las vías respiratorias superiores. Sin embargo, en algunos niños evoluciona hacia un compromiso de los bronquiolos, generando dificultad respiratoria y tos.
"La bronquiolitis empieza como un catarro de vías aéreas superiores. Si evoluciona, aparecen la agitación para respirar y la tos. Habitualmente se acompaña de fiebre al inicio del cuadro", explicó Lanzotti.

Si bien los menores de un año con enfermedades preexistentes constituyen el grupo de mayor riesgo, la especialista remarcó que no es posible anticipar qué bebé desarrollará una enfermedad grave.
"Ese es uno de los principales problemas del Virus Sincicial Respiratorio. No podemos predecir quién se va a complicar ni quién va a necesitar una internación con oxígeno", afirmó.
Esa situación también se refleja en los datos epidemiológicos nacionales, que indican que cerca del 80% de los cuadros graves ocurren en bebés previamente sanos, nacidos a término y sin factores de riesgo identificables.
Además de las complicaciones inmediatas, la infección puede dejar consecuencias posteriores.
Según detalló la pediatra, los niños que padecen infecciones respiratorias bajas por VSR tienen mayor predisposición a presentar episodios de sibilancias en los años siguientes.

También pueden desarrollar otitis media aguda y, como consecuencia de las infecciones bacterianas asociadas, requerir tratamiento con antibióticos, una situación que preocupa por el incremento de la resistencia antimicrobiana.
Vacunación materna y anticuerpos
Desde 2024, Argentina incorporó al calendario nacional la vacunación contra el Virus Sincicial Respiratorio para personas embarazadas entre las semanas 32 y 36 con 6 días de gestación. Esa estrategia permite que la madre produzca anticuerpos y los transfiera al bebé antes del nacimiento.
Sin embargo, Lanzotti explicó que esa medida, aunque muy importante, no alcanza para proteger a todos los recién nacidos.

"Existe un grupo muy importante de niños que todavía queda sin cobertura. Son aquellos que nacieron antes de que transcurrieran los 14 días necesarios desde la vacunación de la mamá, los hijos de madres que no pudieron vacunarse y también los bebés de mujeres con compromiso de la inmunidad", indicó.
Para esos casos, además de los lactantes considerados de alto riesgo —como prematuros, niños con bajo peso al nacer, cardiopatías congénitas o enfermedad pulmonar— existe la posibilidad de administrar el anticuerpo monoclonal nirsevimab.
La especialista destacó una de sus principales ventajas: ofrece protección inmediata.
"Este anticuerpo protege desde el momento en que se aplica. No tiene contraindicaciones y puede administrarse hasta los dos años de edad en aquellos niños con factores de riesgo que requieran protección durante una primera o segunda temporada de circulación viral", explicó.

Actualmente, el Ministerio de Salud de la Nación incorporó nirsevimab para prematuros y niños con cardiopatías congénitas en todas las jurisdicciones del país.
Sin embargo, los datos disponibles muestran que todavía persiste una importante brecha de protección para miles de lactantes que no reúnen esos criterios y llegan a su primera temporada de circulación viral sin inmunidad suficiente.
En ese escenario, Córdoba decidió ampliar la estrategia preventiva mediante la compra de cerca de 10.000 dosis del anticuerpo monoclonal para inmunizar también a los bebés nacidos desde enero de 2026 que no estén protegidos contra el virus.
La iniciativa busca garantizar igualdad en el acceso a la prevención tanto en el sistema público como privado y se basa en administrar el anticuerpo antes del alta de las maternidades o en vacunatorios habilitados de la red provincial.

En la misma línea, diversas sociedades científicas, entre ellas la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP), la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE) y la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), coinciden en recomendar una estrategia integrada que combine la vacunación materna con el uso de anticuerpos monoclonales para los bebés que no hayan quedado adecuadamente protegidos.
Mientras la circulación del Virus Sincicial Respiratorio continúa aumentando y se espera un incremento de casos en las próximas semanas, los especialistas coinciden en un mensaje central: hoy existen herramientas para reducir significativamente el impacto de la bronquiolitis, especialmente durante el primer año de vida.
Lanzotti también recordó cuáles son los signos que deben motivar una consulta médica inmediata. Entre ellos mencionó la fiebre que no cede con antitérmicos, el rechazo del alimento, la dificultad para dormir debido a la agitación, la respiración acelerada o el hundimiento de las costillas al respirar.








