Samuel “Chiche” Gelblung construyó durante décadas una de las carreras más reconocibles del periodismo argentino. Pasó por revistas, diarios, radio y televisión, pero fue especialmente en la pantalla donde desarrolló un estilo que combinó investigación, entrevistas, polémicas y recursos poco habituales para el periodismo de la época.
Las entrevistas más recordadas de Chiche Gelblung y las historias que marcaron su carrera
Desde sus investigaciones en Memoria hasta el uso del detector de mentiras, sus cruces televisivos y sus coberturas internacionales, Chiche Gelblung construyó una trayectoria marcada por un estilo directo, polémico y alejado de los formatos tradicionales.

Entre sus trabajos más recordados aparecen las entrevistas a figuras internacionales, los interrogatorios con detector de mentiras y distintas investigaciones que buscaban poner a prueba historias que circulaban en los medios.
Su trayectoria comenzó en el periodismo gráfico. En 1966 ingresó a la revista Gente y, una década después, llegó a ocupar el cargo de director. Más adelante trabajó en Editorial Perfil y participó de distintos proyectos periodísticos. En los años 90 dio un paso decisivo hacia la televisión con Memoria, programa que se convirtió en uno de los principales espacios de su carrera.
A partir de allí, Gelblung fue consolidando una forma particular de entrevistar: preguntas directas, búsqueda de declaraciones fuertes y una puesta en escena que muchas veces convertía la entrevista en un acontecimiento televisivo.

Entrevistas que trascendieron a la televisión argentina
Uno de los momentos destacados de Memoria fue la entrevista a Mia Farrow, actriz estadounidense y expareja del director Woody Allen. La conversación es mencionada entre los hitos televisivos de Gelblung por la repercusión que tuvieron las entrevistas y las investigaciones realizadas durante aquella etapa.
La entrevista también permite entender el tipo de televisión que Gelblung desarrolló durante los años 90: un programa periodístico que no se limitaba a la actualidad política o policial, sino que podía incorporar personajes internacionales y acontecimientos vinculados con el mundo del espectáculo.
Memoria fue, en ese sentido, una plataforma fundamental para instalar su nombre entre una audiencia masiva. El programa comenzó en 1994 y se caracterizó por sus investigaciones durante casi una década.
Pero el contenido de las entrevistas no era el único elemento distintivo. Gelblung también incorporó recursos que terminaron convirtiéndose en marcas de su televisión.

El detector de mentiras: una de sus grandes marcas
Entre los recursos más reconocibles de Chiche Gelblung estuvo el detector de mentiras, presentado como una herramienta para poner a prueba las declaraciones de los entrevistados.
El polígrafo fue utilizado con distintas figuras y casos que tenían una fuerte repercusión pública. Entre los nombres mencionados en el repaso de sus momentos televisivos aparecen Guillermo Luque, acusado por el crimen de María Soledad Morales; John Bobbitt y Guillermo Patricio Kelly.
La utilización del detector transformaba una entrevista convencional en una escena de tensión. La persona entrevistada no solamente debía responder preguntas, sino que además quedaba expuesta a un mecanismo que pretendía determinar si estaba diciendo la verdad.
Ese formato contribuyó a consolidar una de las características centrales de Gelblung como conductor: convertir una conversación periodística en un acontecimiento televisivo.

Las investigaciones que buscaban desenmascarar fraudes
Otro capítulo importante de su carrera estuvo relacionado con investigaciones sobre supuestos fenómenos sobrenaturales y personajes que aseguraban tener capacidades extraordinarias.
En 1991, Gelblung investigó al parapsicólogo Ricardo Gil Lecha, quien afirmaba poseer poderes sobrenaturales. La investigación contó con la participación del ilusionista Ladislao Enrique Márquez y terminó exponiendo el mecanismo utilizado para presentar como reales determinados supuestos poderes.
El caso es recordado porque representa otro aspecto de su trabajo: la utilización de la televisión no solamente para entrevistar, sino también para poner a prueba públicamente determinadas afirmaciones.
Algo similar ocurrió años después con Alex Orbito, un supuesto cirujano que aseguraba poder realizar operaciones sin bisturí. En Memoria, Gelblung investigó el procedimiento y mostró que el supuesto tejido extraído durante esas intervenciones correspondía a menudos de pollo y no a órganos humanos enfermos.
Estas investigaciones contribuyeron a construir la imagen de un periodista dispuesto a llevar sus preguntas hasta el límite para comprobar una historia.

La polémica con Mirtha Legrand
Otro episodio que quedó registrado entre los momentos más recordados de su carrera fue la polémica vinculada con Mirtha Legrand.
Gelblung consiguió material correspondiente a un exabrupto de la conductora y lo difundió en televisión. Con el tiempo, incluso realizó una recreación ficcional del episodio. Años después, explicó que el material original había llegado a sus manos a través del periodista Gerardo Rozín.
El episodio sintetiza otra característica de la trayectoria de Gelblung: su capacidad para detectar material con potencial televisivo y convertirlo en contenido de alto impacto.
Más allá de las opiniones que generó su estilo, sus intervenciones formaron parte de una televisión en la que el límite entre entrevista, investigación y espectáculo era mucho más permeable que en los formatos periodísticos actuales.
De las entrevistas a las coberturas internacionales
La carrera de Gelblung tampoco quedó limitada a los estudios de televisión. Durante décadas realizó coberturas periodísticas en distintos lugares del mundo y trabajó como corresponsal de guerra.
Uno de los episodios destacados fue su cobertura en China. Gelblung fue considerado el primer periodista argentino en realizar una cobertura en ese país y, durante ese trabajo, tuvo que hacerse pasar por un médico turista.
Muchos años después, cuando ya tenía 78 años, volvió a cubrir un conflicto armado. En 2022 viajó a Ucrania para realizar una cobertura de la guerra entre Rusia y Ucrania.
Ese regreso a las coberturas internacionales mostró una faceta diferente del periodista. El mismo profesional conocido por sus entrevistas polémicas y sus recursos televisivos también había desarrollado una carrera vinculada con el periodismo de terreno.
Radio, televisión y una carrera que atravesó generaciones
La trayectoria de Gelblung continuó más allá de Memoria. En 1998 llegó a Radio 10 con Edición Chiche, programa que tuvo un prolongado éxito en la emisora. En 2008 comenzó a trabajar en Radio Mitre con Hola Chiche. Posteriormente pasó por otras emisoras y continuó desarrollando proyectos vinculados con el periodismo y los medios digitales.
También recibió distintos reconocimientos a lo largo de su carrera. Entre ellos figuran premios Martín Fierro por su trabajo en radio y el Premio Konex en la categoría Comunicación y Periodismo como conductor radial.
En junio de 2026, después de una internación de casi un mes, volvió a hablar públicamente sobre su recuperación y confirmó su regreso a la televisión de Crónica. En aquella entrevista definió a la televisión como su “primera casa” y recordó que, al comenzar su carrera, pensaba que su lugar natural sería la máquina de escribir.
Un estilo que quedó asociado al periodismo de alto impacto
Repasar las entrevistas y los momentos más recordados de Chiche Gelblung permite observar cómo cambió la televisión argentina y también cómo determinados recursos terminaron formando parte de su identidad profesional.
La entrevista a Mia Farrow, el detector de mentiras, las investigaciones sobre supuestos poderes sobrenaturales, la denuncia televisiva contra Alex Orbito y la polémica vinculada con Mirtha Legrand son episodios muy diferentes entre sí. Sin embargo, todos comparten una característica: fueron pensados para generar una reacción inmediata en el público.
A eso se suma una trayectoria que excedió ampliamente la televisión. Gelblung trabajó en medios gráficos, radio, televisión y plataformas digitales, y también ejerció como corresponsal en escenarios internacionales.
Su carrera, atravesada por investigaciones, entrevistas, controversias y coberturas, terminó convirtiéndolo en una figura difícil de separar de la historia de los medios argentinos de las últimas décadas. Un periodista cuyo nombre quedó asociado a una manera particular de hacer televisión: buscar una historia, llevarla al límite y convertir la entrevista en uno de los grandes protagonistas de la pantalla.








