Jennifer Aniston lleva décadas asociada a una imagen de vida activa y cuidado físico. Sin embargo, la actriz estadounidense reconoció que durante buena parte de su vida mantuvo una relación diferente con el ejercicio: prefería las rutinas cardiovasculares y evitaba el entrenamiento con pesas por temor a desarrollar una musculatura que no buscaba.
Jennifer Aniston reveló un secreto sobre su cuerpo que impactó a los fanáticos
La actriz de 57 años contó que durante mucho tiempo temió desarrollar demasiada musculatura. Ahora prioriza la fuerza, la movilidad y la salud ósea.

A los 57 años, su mirada cambió. La protagonista de Friends explicó que actualmente le da mayor importancia al trabajo de fuerza, la movilidad y la salud de los huesos. Su objetivo ya no está centrado únicamente en mantenerse delgada, sino en conservar un cuerpo fuerte y funcional con el paso del tiempo.
“Tenía miedo de levantar pesas porque pensaba que iba a volverme demasiado musculosa”, contó Aniston al recordar cómo pensaba cuando era más joven. Según explicó, durante años recibió el mensaje de que las mujeres debían evitar determinados ejercicios para no “volverse demasiado voluminosas”.
Ese concepto hizo que buena parte de sus entrenamientos estuvieran concentrados en el cardio. La actriz recordó que recurría principalmente a la cinta, la bicicleta y la elíptica, mientras que las pesas ocupaban un lugar mucho más reducido dentro de sus sesiones.

El cambio físico
La transformación de su rutina comenzó a tomar fuerza durante sus 50. Aniston empezó a interesarse más por el entrenamiento de fuerza y por ejercicios que le permitieran trabajar diferentes grupos musculares sin someter al cuerpo a sesiones prolongadas de alta intensidad.
Actualmente, sus entrenamientos suelen ser de cuerpo completo y duran entre 40 y 50 minutos. La actriz realiza aproximadamente cuatro sesiones por semana y combina ejercicios de fuerza con movimientos funcionales, resistencia, movilidad y estabilidad. También incorpora caminatas, yoga y pilates como parte de una rutina más amplia.
Una de las disciplinas que adoptó con mayor protagonismo es Pvolve, un método de entrenamiento de bajo impacto que utiliza movimientos funcionales y elementos de resistencia. Aniston comenzó a practicarlo después de una lesión y desde 2023 mantiene una relación comercial con la marca, de la que también es inversora.
La actriz trabaja junto a la entrenadora Dani Coleman, quien adapta las sesiones y utiliza progresivamente ejercicios de fuerza y resistencia. La intención es que el entrenamiento pueda sostenerse en el tiempo y que la intensidad se ajuste a las necesidades de cada jornada.

Fuerza y longevidad
Para Aniston, uno de los principales motivos detrás de este cambio es el envejecimiento. La actriz comenzó a prestar especial atención a la relación entre masa muscular, estructura ósea y movilidad, especialmente a partir de los cambios físicos que experimentó después de los 50.
Su nueva filosofía está vinculada con una idea concreta: llegar a edades avanzadas manteniendo la capacidad de moverse y realizar actividades cotidianas. En una entrevista reciente, explicó que observar el deterioro de la movilidad de sus padres también influyó en la forma en que piensa actualmente el ejercicio.
“Me siento fuerte y sentirse fuerte en tu cuerpo es una sensación muy poderosa”, afirmó la actriz al describir lo que representa para ella su nueva manera de entrenar. El objetivo dejó de ser completar sesiones cada vez más exigentes y pasó a estar relacionado con la constancia y la posibilidad de mantener la actividad física durante muchos años.
Aniston también modificó la manera de medir el resultado de una sesión. Ya no considera que un entrenamiento sea efectivo únicamente si termina exhausta o completamente transpirada. La prioridad está puesta en sostener una rutina variada y progresiva.
Así, aquello que durante años evitó por temor a desarrollar demasiada musculatura se convirtió en una parte central de su entrenamiento. A los 57 años, Jennifer Aniston apuesta por las pesas y el trabajo funcional como herramientas para conservar fuerza, movilidad y autonomía mientras avanza en una nueva etapa de su vida.








