El nuevo año encontró a Lali Espósito y Pedro Rosemblat en un destino paradisíaco del litoral brasileño. Lejos de las cámaras, los sets de grabación y los escenarios, la pareja eligió priorizar el disfrute personal.

La pareja comenzó el 2026 alejados de los flashes y el ritmo vertiginoso del espectáculo. Junto a un grupo íntimo de amigos, eligieron las playas de Brasil como refugio para disfrutar del amor, la amistad y la desconexión. Las imágenes que compartieron en redes sociales muestran una intimidad sin artificios: mar, atardeceres, abrazos y complicidad.

El nuevo año encontró a Lali Espósito y Pedro Rosemblat en un destino paradisíaco del litoral brasileño. Lejos de las cámaras, los sets de grabación y los escenarios, la pareja eligió priorizar el disfrute personal.
A través de una publicación en su cuenta de Instagram, Lali compartió una serie de imágenes que revelan el tono de este viaje: momentos simples, piel al sol, risas compartidas y abrazos junto al mar.
Las postales no siguen un relato lineal ni responden a una lógica de exhibición turística. Son fragmentos de una vivencia personal que busca más transmitir sensaciones que mostrar destinos. Algunas imágenes incluso carecen de contexto visual definido, pero comunican descanso, libertad y felicidad.

El conductor Pedro Rosemblat, pareja de Lali desde 2023, aparece en varias de las fotos, aunque no como figura central. Se lo ve abrazando a la cantante en el mar, disfrutando de un atardecer, o simplemente presente como parte del entorno. Esta presencia sutil reafirma un vínculo sólido, donde la exposición pública se maneja con equilibrio y sin necesidad de excesos.
La pareja, que suele mostrarse unida pero reservada, mantiene una línea coherente en redes sociales: comparten lo justo, sin ostentaciones. Este viaje no fue la excepción.

El descanso no fue únicamente en pareja. Lali viajó acompañada por amigas muy cercanas como la directora y productora Juana Francisca García Blaya y la realizadora Morena Fernández Quinteros. En varias de las fotos se las ve compartiendo charlas, risas y momentos de disfrute en grupo.
Esta dimensión del viaje como espacio colectivo refuerza una idea que Lali ha expresado en más de una ocasión: la importancia de los vínculos reales por fuera del entorno mediático. Las imágenes reflejan compañerismo, complicidad y una mirada agradecida hacia esos afectos esenciales.

La artista acompañó las fotos con un breve texto: “FelicidadEs” seguido de un corazón. El mensaje, sencillo pero elocuente, da cuenta del estado emocional que atraviesa. Para Lali, el descanso no es solo físico sino también simbólico: un respiro necesario, un reencuentro con lo vital.
En otras imágenes aparecen velas sobre la arena, cenas al aire libre, cielos estrellados. Escenarios que evocan paz, conexión con la naturaleza y una búsqueda de sentido más allá del calendario profesional.

Con una carrera que no se detiene —entre giras, proyectos musicales y actuaciones—, Lali encuentra en estos viajes un modo de reequilibrar su energía. Lejos de los compromisos laborales, se muestra tal cual es: espontánea, luminosa, sin necesidad de filtros ni estrategias.
Pedro, por su parte, transita un buen momento como figura del humor político, combinando militancia, comunicación y nuevos formatos digitales. La armonía entre ambos, tanto en lo público como en lo privado, se refleja en cada imagen compartida.
Más que unas vacaciones, lo que Lali y Pedro muestran en estas imágenes es una elección: la de vivir con autenticidad, lejos de las exigencias del show permanente. Amor, amistad y libertad fueron los pilares de este inicio de año. Y, como en toda buena historia, no hace falta decir mucho cuando lo que se transmite es genuino.