Tini Stoessel y Rodrigo De Paul lucieron el mismo tatuaje en Tulum: la particularidad del diseño
La cantante y el futbolista disfrutan sus vacaciones en México con amigos. Además de compartir varias postales del lugar paradisíaco y ahora, ambos llevan un nuevo dibujo en su piel.
Durante los últimos días, ambos compartieron en redes sociales distintas postales del viaje.
Un detalle compartido, sutil pero imposible de pasar por alto, volvió a colocar a Tini Stoessel y Rodrigo De Paul en el centro de la escena. Durante la despedida de sus vacaciones en Tulum, ambos mostraron el mismo tatuaje, un gesto íntimo que acompañó el clima de relax y complicidad que compartieron frente al Caribe.
Vacaciones compartidas en uno de los destinos favoritos
Arena blanca, mar calmo y días sin agenda pública. Así fueron las vacaciones de Tini Stoessel y Rodrigo De Paul en Tulum, uno de los destinos más elegidos por figuras del espectáculo y el deporte para desconectarse.
Durante los últimos días, ambos compartieron en redes sociales distintas postales del viaje: paisajes naturales, atardeceres frente al mar y momentos de descanso que marcaron el cierre de su estadía en México antes de retomar compromisos laborales.
Tulum quedó atrás, pero el tatuaje compartido permanece como testimonio.
El detalle que captó todas las miradas
Entre esas imágenes, hubo una que concentró la atención: el mismo tatuaje visible en la piel de ambos. El diseño, discreto pero idéntico, apareció casi al final de las vacaciones, como una marca personal que selló el viaje y que rápidamente fue identificada por sus seguidores.
Lejos de grandes producciones o anuncios formales, el gesto se integró de manera natural a la narrativa visual del descanso: una señal compartida que acompañó la despedida del destino y que sumó un nuevo capítulo a la historia personal de la pareja.
"Qué lindo fue", escribió Tini Stoessel en el final de sus vacaciones.
Intimidad, descanso y una despedida sin estridencias
Las imágenes desde Tulum mostraron a la cantante y al mediocampista en un clima relajado, alejados por unos días de escenarios, entrenamientos y giras. El tatuaje, en ese marco, funcionó como un símbolo íntimo, más ligado al momento vivido que a la exposición pública.
El viaje cerró sin declaraciones ni mensajes explícitos, pero con una secuencia de fotos que hablaron por sí solas: descanso, complicidad y un recuerdo permanente grabado en la piel.
Con el final de las vacaciones, ambos se preparan para regresar a sus respectivas agendas profesionales. Tulum quedó atrás, pero el tatuaje compartido permanece como testimonio de un verano que eligieron despedir juntos, lejos del ruido y cerca del mar.