La especie había sido encontrada con vida y durante varias jornadas fue asistida por especialistas de la Fundación Temaikén, Cethus y la Prefectura Naval Argentina, que intentaron trasladarla hacia aguas más profundas.
Murió una ballena que intentaron rescatar tras quedar varada en San Isidro
El ejemplar permaneció varios días en la costa bonaerense y fue asistido por especialistas de Temaikén, Cethus y Prefectura Naval Argentina durante un complejo operativo.

La ballena que permanecía varada en la costa de San Isidro murió durante este fin de semana luego de los trabajos realizados para intentar devolverla al mar abierto.
Según informaron fuentes vinculadas al operativo, las condiciones desfavorables dificultaron las maniobras y el animal no logró superar la situación pese a los esfuerzos de los equipos especializados.

Desde la Fundación Temaikén explicaron: “Nuestro equipo acompañó al ejemplar durante todo el operativo, monitoreando permanentemente su estado y realizando las maniobras posibles para brindarle la mejor oportunidad. Lamentablemente, y a pesar de los esfuerzos realizados, el animal no logró sobrevivir”.
Se trataba de una ballena sei
El ejemplar fue identificado como una ballena sei (Balaenoptera borealis), una especie de gran tamaño que suele habitar aguas oceánicas profundas y cuya presencia cerca de la costa no es frecuente.
Durante el rescate participaron especialistas de la Fundación Temaikén y Cethus, junto con efectivos de la Prefectura Naval Argentina, que colaboraron con embarcaciones y tareas de asistencia.

La ballena sei es considerada una de las especies más grandes del planeta. Los adultos pueden superar los 18 metros de longitud y su alimentación está basada principalmente en krill, pequeños peces y otros organismos marinos.
Las dificultades durante el rescate
Desde el inicio del operativo, los especialistas habían advertido que el traslado presentaba complicaciones debido al lugar donde quedó atrapado el animal.
Uno de los principales obstáculos fue la falta de un aumento suficiente en el nivel del agua. Los equipos monitorearon las condiciones de la marea durante los días en los que la ballena permaneció varada, pero la situación no permitió avanzar como esperaban.
Finalmente, pese al trabajo conjunto de las organizaciones y organismos involucrados, el ejemplar murió sin poder regresar a su hábitat natural.








