Beba mordida por un perro: estable, en coma inducido y bajo cuidados intensivos
La beba sigue en coma inducido, estable y bajo cuidados intensivos. Sufrió gravísimas lesiones en el cráneo y compromiso neurológico. "Las próximas horas siguen siendo determinantes", precisó el Dr Pablo Ledesma, director del Hospital de Niños.
Dr. Pablo Ledesma; director del Hospital de Niños Orlando Alassia
Una beba de un año permanece internada en estado crítico en el Hospital de Niños “Dr. Orlando Alassia”, tras haber sufrido un violento ataque de un perro. El parte médico fue brindado este lunes por el director del efector, doctor Pablo Ledesma, quien detalló la complejidad de las lesiones y la evolución clínica de la paciente.
Según explicó el profesional, la niña ingresó el viernes por la tarde con heridas severas producto de la mordedura de un perro, presuntamente perteneciente al entorno familiar. “Ingresa con una herida en su cráneo que compromete cuero cabelludo, partes óseas e incluso se observa una fractura”, precisó.
Cirugía compleja y daño encefálico
Ledesma señaló que, tras ser estabilizada en la guardia, la paciente fue derivada de inmediato a terapia intensiva y luego a quirófano. Allí se realizó una intervención de alta complejidad que incluyó la reparación de la fractura, la limpieza profunda de la herida, la extracción de esquirlas óseas y el control de la presión intracraneana.
“El traumatismo produce un efecto inflamatorio en la masa encefálica, lo que clínicamente se denomina edema, y eso es lo que termina determinando el cuadro”, explicó el director del hospital, dejando en claro la gravedad del compromiso neurológico.
Coma inducido y estabilidad clínica
Tras la cirugía, la beba regresó a terapia intensiva, donde permanece ventilada y en coma farmacológico inducido. “No está consciente porque está con asistencia respiratoria mecánica. Se encuentra con monitoreo constante y todo el soporte clínico y medicamentoso”, detalló.
El cuadro de salud de la beba sigue siendo de extrema gravedad. Foto: archivo El Litoral
De acuerdo al parte médico, desde su ingreso la paciente se ha mantenido clínicamente estable, sin cambios significativos en su estado. “Eso es un buen signo”, remarcó Ledesma, aunque aclaró que las primeras horas y días siguen siendo determinantes.
Las horas decisivas
El médico explicó que, si bien suele hablarse de las primeras 72 horas como un período crítico, en este tipo de casos el riesgo puede extenderse más allá. “A veces no son 72, pueden ser 96 horas. No podemos aventurar resultados, pero por la experiencia, son casos que pueden resolverse y la paciente puede recuperarse”, indicó con cautela.
La lesión se localiza en la región parieto-occipital, es decir, en la parte posterior de la cabeza. El director del Alassia destacó que la rápida atención y el traslado inmediato fueron factores clave para que hoy la niña se mantenga con vida.
Ledesma también subrayó la vulnerabilidad extrema de la menor frente al ataque. “Un perro de gran porte tiene una fuerza muscular muy importante y la contextura física de una niña de esta edad marca una enorme diferencia de condiciones”, señaló, al tiempo que insistió en la importancia de la intervención médica oportuna.
Cómo fue el ataque
El dramático episodio ocurrió el viernes por la tarde en una vivienda ubicada en calle Estrada al 1900, en el suroeste de la ciudad de Santa Fe. Por razones que aún se investigan, la beba fue atacada por un perro dentro del domicilio.
La rapidez en el traslado y la atención fueron clave para que la beba esté viva. Foto: archivo El Litoral
Tras el ataque, la menor fue asistida de urgencia en el lugar y trasladada de inmediato al Hospital de Niños Orlando Alassia, donde quedó internada bajo estricta observación médica. Fuentes policiales confirmaron que la niña sufrió pérdida de masa encefálica y levantamiento del cuero cabelludo como consecuencia directa de la mordedura.
El caso generó una fuerte conmoción y volvió a encender la alarma sobre los riesgos que implica la convivencia entre perros de gran porte y niños pequeños, mientras la familia y el personal de salud aguardan, con extrema cautela, la evolución de la pequeña paciente.