El expediente que se abrió tras la muerte de Mauro Nicolás Gómez en barrio Roque Sáenz Peña (ex Alfonso) está lejos de cerrarse. Por el contrario, con el correr de las horas empezó a mutar: lo que al inicio parecía un caso relativamente lineal derivó en una trama con liberaciones, una imputación inesperada y preguntas clave que siguen sin respuesta.
El homicidio ocurrió el viernes pasado sobre calle Zavalla al 1900. Gómez cayó abatido en plena vía pública, en un episodio que desde el primer momento mostró más sombras que certezas. La escena, lejos de aclarar el hecho, dejó elementos sueltos que todavía hoy incomodan a los investigadores.
La fiscal María Laura Urquiza quedó al frente de la investigación y, aunque la causa avanzó con medidas concretas, el cuadro general sigue incompleto.
Liberaciones
En las últimas horas se confirmó una decisión que reconfigura el tablero judicial: los cuatro hombres que habían sido detenidos inicialmente —todos vinculados a un camión repartidor de bebidas que se encontraba en el lugar— recuperaron la libertad. Entre ellos había incluso un custodio.
La medida se tomó luego del análisis de las evidencias recolectadas, que no permitieron sostener una imputación por el homicidio. Así, el foco dejó de estar puesto en los ocupantes del camión y se desplazó hacia otro actor clave del episodio.
El hermano del fallecido
Quien sí continuará privado de su libertad es el hermano de la víctima fatal. Según se supo, será imputado hoy por un delito de robo, aunque hasta el momento no trascendieron detalles sobre ese hecho puntual.
El hermano de la víctima hoy fue imputado en Tribunales. Foto: archivo El Litoral
La imputación también estará a cargo de la fiscal Urquiza y abre una línea paralela dentro de una causa que, en rigor, aún no logra explicar quién apretó el gatillo.
Secuencia confusa
De acuerdo a lo que se pudo reconstruir de manera extraoficial, Mauro Gómez y su hermano se habrían encontrado con un tercer individuo, todavía no identificado, en el mismo punto donde estaba detenido el camión de reparto con cuatro ocupantes.
Doctora María Laura Urquiza; la fiscal que investiga el caso. Foto: archivo El Litoral
Ese cruce —del que se desconocen pormenores— pudo haber sido un intento de robo o algún tipo de intercambio. Lo cierto es que, a partir de allí, la situación escaló hasta terminar en un ataque a balazos que dejó a Gómez muerto sobre el asfalto.
El arma que nunca apareció
Uno de los grandes enigmas del caso gira en torno al arma homicida. Se trataría de un revólver calibre 22 que no fue hallado ni en la escena del crimen ni en poder de los hombres que iban en el camión. Tampoco hay certezas sobre quién la portaba ni qué destino tuvo tras el disparo fatal. El autor material del homicidio, en tanto, logró escapar y continúa prófugo.
Con cuatro liberados, un hermano imputado por otro delito y un homicida sin identificar, la causa avanza, pero no cierra. El crimen de barrio Sur sigue siendo un rompecabezas incompleto, en el que cada nueva medida judicial parece abrir más interrogantes que respuestas.