La denuncia de una chica de 16 años que veraneaba con su familia activó un fuerte operativo judicial en Miramar, en pleno arranque de la temporada de febrero.

La denuncia implica a una menor que veraneaba con su familia. Se activaron operativos, análisis de cámaras y un fuerte hermetismo judicial y municipal, en pleno arranque de febrero.

La denuncia de una chica de 16 años que veraneaba con su familia activó un fuerte operativo judicial en Miramar, en pleno arranque de la temporada de febrero.
Según la reconstrucción incorporada a la causa, la adolescente estaba con un amigo en la zona de playa y fue interceptada por un hombre que actuó solo. Siempre de acuerdo con la denuncia, el agresor los amenazó con un arma blanca, redujo al chico y atacó sexualmente a la menor.
La investigación quedó a cargo del fiscal Rodolfo Moure. Con el testimonio del joven que la acompañaba como eje, los investigadores procuran cerrar una descripción física que permita identificar al sospechoso, señalado como un hombre de menos de 40 años.
En las horas posteriores se montó un despliegue policial en el corredor costero y alrededores, con patrullajes visibles y tareas de búsqueda más discretas entre la gente que sigue yendo y viniendo por la rambla.
Parte del trabajo se concentra en el relevamiento de cámaras públicas y privadas, una herramienta clave pero con límites: no todas cubren el área completa y las condiciones de iluminación complican algunos tramos.
En paralelo, tanto el ámbito judicial como el municipio mantuvieron un perfil bajo ante la prensa. Desde la comuna indicaron que pusieron a disposición recursos, en especial las imágenes del centro de monitoreo local, mientras avanza el análisis.
El caso se filtró rápido en conversaciones de vereda, en grupos de padres y en la sobremesa de los turistas. En una ciudad que vive la temporada a pleno, el golpe fue doble: por la gravedad del hecho y por la sensación de vulnerabilidad en un sector que muchos describen como “tranquilo” incluso de noche.
Se notó, también, un cambio de chip. Más reparos para dejar salir a chicos y chicas, más miradas a la hora de cruzar hacia la arena, más llamados para “volvé apenas salgas”. Cautela pura, sin vueltas.
El episodio ocurre a pocos días de una fecha cargada para la ciudad y para el partido de General Alvarado: se cumplen 25 años del crimen de Natalia Melmann, por el que cada verano se realizan actos de pedido de justicia. En ese contexto, el nuevo caso reabre temores y refuerza el reclamo de respuestas rápidas.
Por estas horas, la prioridad es una sola: identificar al agresor y detenerlo. La causa sigue bajo reserva mientras se procesan testimonios, registros de cámaras y cualquier dato que permita ponerle nombre y rostro al sospechoso.