La Justicia dio un paso decisivo este lunes en la investigación que rodea al oscuro circuito de las "Propofest". Chantal "Tati" Leclercq, médica residente de tercer año en el Hospital Rivadavia, fue formalmente imputada por el delito de administración fraudulenta. La acusación apunta a la presunta sustracción de fármacos críticos de la institución pública donde se formaba, un eslabón más en la cadena de irregularidades que ya involucra a otros profesionales de la salud.
Imputaron a "Tati" Leclercq por un particular hallazgo en el laundry de su edificio
La médica del Hospital Rivadavia quedó formalmente acusada de administración fraudulenta. Un hallazgo clave en un lavaropas y las confesiones sobre el consumo de fentanilo y propofol complican su situación procesal.

El hallazgo en el laundry
Uno de los puntos más inquietantes de la causa surgió de la propia convivencia vecinal. En el edificio donde reside Leclercq, sobre la Avenida Santa Fe, los habitantes del consorcio habían manifestado su preocupación semanas atrás. Según consta en el expediente, un vecino reportó el hallazgo de agujas hipodérmicas en el filtro de las secadoras del laundry: “Me encontré con todo esto en el filtro”, advirtió en el chat grupal.

Apenas tres días después, otra vecina reforzó la alerta pidiendo revisar las máquinas antes de usarlas por el peligro sanitario que representaba. Mientras el grupo de WhatsApp ardía en reclamos, Leclercq, quien integraba el chat, mantuvo un silencio absoluto. Para los investigadores, este descarte descuidado de material médico coincide con el perfil de consumo que la propia imputada habría reconocido en ámbitos privados.

Confesiones y el entramado delictivo
La imputación, impulsada por el juez Alejandro Litvack tras una denuncia inicial del Dr. Javier Sánchez Sarmiento, se sustenta no solo en las sospechas de robo, sino en testimonios recabados por la Asociación Argentina de Anestesiología (AAARBA). En reuniones previas, Leclercq habría admitido el consumo de sustancias de alta peligrosidad fuera del ámbito hospitalario, tales como propofol, ketamina, fentanilo y midazolam.

La causa se desprende del expediente principal que investiga a Hernán Boveri y Delfina “Fini” Lanusse, ambos procesados por maniobras similares en el Hospital Italiano. La Justicia intenta determinar si existía un circuito organizado para desviar estos medicamentos —estrictamente controlados— hacia reuniones privadas donde se realizaban los denominados "viajes controlados".
La sombra de una muerte sospechosa
Aunque la imputación actual es por la sustracción de los fármacos, la figura de Leclercq sigue bajo la lupa en otra causa paralela: la muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar. El profesional fue hallado sin vida con una vía conectada en su brazo en un departamento de la calle Juncal.

Las cámaras de seguridad y el rastro digital confirmaron que tanto "Tati" Leclercq como "Fini" Lanusse estuvieron en el domicilio de Zalazar poco después de su fallecimiento. Se investiga si en esa visita se manipularon pruebas o se retiraron dispositivos electrónicos y sustancias antes de la llegada de la policía.
El caso "Propofest" desnuda una realidad alarmante sobre el control de estupefacientes en los centros de salud de mayor complejidad. Mientras la defensa de Leclercq intenta desvincularla del robo sistemático alegando consumos personales, la Justicia avanza sobre las pericias de su teléfono y tablet secuestrados en el country Santa Bárbara. La medicina, una profesión destinada a salvar vidas, se ve hoy manchada por un caso donde el conocimiento técnico se utilizó para bordear los límites de la muerte.








