Ya pasaron poco más de dos años del rimen de Carlos Alberto “Pelusa” Farías. Por el crimen, un hombre fue detenido poco después del hallazgo del cadáver. Se trata de Augusto Joaquín Monzón, quien la semana pasada fue hallado culpable de homicidio criminis causa por un jurado popular en el marco de un juicio oral. Este lunes se realizó la audiencia de cesura y el juez Pablo Spekuljak le impuso la única pena prevista para este tipo de delitos, la prisión perpetua.
El juez le impuso la pena de prisión perpetua al hombre que asesinó a “Pelusa” Farías
La semana pasada, en el marco de un juicio oral, el jurado resolvió que Augusto Joaquín Monzón era culpable del delito de homicidio criminis causa. Este lunes se realizó la audiencia de cesura del proceso.

Durante la audiencia, el defensor del condenado, el abogado Gabriel José Martín, planteó la inconstitucionalidad de la pena, al sostener que su carácter absoluto iría en contra de la ley de leyes de nuestro país y en contra distintos pactos internacionales. Su reclamo fue rechazado de plano por el magistrado.
De esta manera, se impuso lo solicitado por el fiscal del caso, el doctor Estanislao Giavedoni, y el abogado de la familia de la víctima, Martín Risso Patrón.
El agravante “criminis causa” fue aceptado por el jurado, porque durante las audiencias se comprobó que Monzón mató a Farías para conseguir impunidad, luego de robarle una importante suma de dinero en dólares.

La trampa
“Pelusa” se dedicaba al cambio informal de moneda extranjera y con esa excusa Monzón lo convocó a un local céntrico ubicado en plena peatonal San Martín, entre Eva Perón y La Rioja.
Fue durante la siesta del 21 de febrero de 2024. El asesino le dijo al “arbolito” que necesitaba hacer una compra grande de dólares. Según se pudo reconstruir.

Ambos se encontraron frente al comercio y Monzón -que le había robado las llaves a su novia, quien trabajaba en el lugar- le abrió la puerta. Una cámara los tomó a ambos cuando entraban al lugar, pero sólo uno de ellos salió, con su camisa empapada y una bolsa en sus manos.

Ataque artero
Monzón habría tomado desprevenido a Farías, quien recibió tres fuertes golpes en la cabeza. Estiman que pudo usar un matafuegos que había en el lugar. Cualquiera de los tres traumatismos que la víctima tenía en el cráneo -según se pudo observar en la autopsia- era lo suficientemente fuerte para dejar fuera de combate a una persona o de matarla.
Por lo tanto, el segundo y el tercer golpe se hicieron para asegurar el resultado del ataque, tal como fue planteado por fiscalía y querella.
Monzón limpió la sangre del lugar lo mejor que pudo. Luego, arrastró el cuerpo sin vida hasta el fondo de la propiedad, donde había un depósito. Lo colocó adentro de un mueble y lo cubrió con bolsas y otros elementos. Allí, luego de revisar las cámaras de seguridad de la peatonal lo encontró la Policía de Investigaciones.








