Robos y violencia: pesadilla sin fin de una comerciante en San José del Rincón
El fin de semana desvalijaron su negocio. Al otro día volvieron a robarle. Fue amenazada y golpeada por los delincuentes. La policía detuvo a los agresores pero uno de ellos, por ser menor, quedó en libertad
La víctima tras ser golpeada por los delincuentes. Foto: Gentileza
La secuencia parece sacada de una película de terror, pero es la vida real de una comerciante de la costa santafesina. En pocos días, María Soledad (45) fue víctima de un robo, un nuevo intento de ingreso a su negocio, amenazas y una agresión física. Todo, en San José del Rincón.
El caso, que ya había sido expuesto en una primera instancia por El Litoral tras el desvalijamiento de su local durante el fin de semana, sumó en las últimas horas capítulos aún más graves.
Seguidilla de males
Todo comenzó en la madrugada del sábado, en medio de una tormenta. Allí, delincuentes ingresaron al maxikiosco que la mujer abrió hace apenas cuatro meses sobre calle San Martín al 2300 y se llevaron mercaderías.
El hecho fue reflejado por este medio, dando cuenta del impacto económico y emocional para la víctima, que recién inicia su actividad comercial. Pero lo peor estaba por venir.
Regresaron por mas...
El domingo por la noche, cerca de las 20, un joven volvió a merodear el lugar. Esta vez, la comerciante logró retenerlo hasta la llegada del Comando Radioeléctrico. Fue trasladado, pero la situación no terminó allí.
Durante la tarde del martes “me amenazaron de muerte. Cuando bajé del auto me agarraron del cuello, me empujaron y me pegaron una patada”, relató la mujer a El Litoral, todavía con secuelas físicas visibles.
La agresión ocurrió a pocos metros de su vivienda y negocio, en barrio Villa Añatí.
Aprehendidos por vecinos y traslado policial
Según consta en los partes oficiales, el episodio derivó en una intervención policial tras un desorden en la vía pública. Al llegar, los uniformados encontraron que vecinos habían retenido a dos sospechosos.
Personal policial detuvo a los agresores. Foto: Gentileza
Se trata de un adolescente de 16 años y un joven de 18, ambos vinculados a los hechos denunciados por la comerciante. Las víctimas presentaban lesiones, certificadas luego por personal médico.
Uno preso, otro entregado a los padres
Por disposición del fiscal en turno, el menor fue restituido a sus progenitores, mientras que el mayor quedó detenido e imputado por amenazas y lesiones leves dolosas.
Además, se ordenó remitir con urgencia las actuaciones vinculadas al robo ocurrido durante el fin de semana, en el que también habría estado involucrado.
“No me van a doblegar”
A pesar del cuadro, la mujer asegura que no piensa cerrar su negocio. “Me dejaron sin nada, pero no voy a parar. Doy trabajo a tres chicos y no los voy a dejar en la calle”, sostuvo.
El miedo, reconoce, no es por ella sino por su entorno. “A mí ya me dijeron que me vieron en los medios, que van a volver”, contó.
Personal policial detuvo a los agresores. Foto: Gentileza
Mientras tanto, en el barrio crece el malestar. La reacción vecinal —que derivó en la aprehensión de los sospechosos— expone un clima de hartazgo frente a una seguidilla de hechos delictivos.
En paralelo, la víctima intenta sostener su actividad en un contexto adverso, donde abrir un comercio también implica, cada vez más, asumir riesgos.