Delfina “Fini” Lanusse negó ante la Justicia haber participado del presunto robo de medicamentos del Hospital Italiano y buscó despegarse de las acusaciones que la involucran en la causa conocida como “Propofest”. En su declaración, rechazó los cargos y sostuvo que su nombre quedó comprometido por los dichos de una examiga y colega.
“Nunca robé nada”: la defensa de “Fini” Lanusse por el presunto robo de drogas al Italiano
La médica residente declaró ante la Justicia y negó su participación en la sustracción de propofol. Apuntó contra una colega y aseguró que su nombre fue perjudicado por una examiga.

“Nunca robé nada, soy intachable”, afirmó la médica residente al ser indagada ante el juez Javier Sánchez Sarmiento. En esa misma línea, aseguró que fue perjudicada por una persona de su entorno y apuntó a una examiga, a la que describió como alguien con problemas psiquiátricos.
La defensa de Lanusse ante el juez
La declaración de Lanusse se dio en el marco de una investigación que la tiene procesada junto al anestesista Hernán Boveri por el delito de administración fraudulenta. La causa busca determinar si ambos participaron de la sustracción de ampollas de propofol del Hospital Italiano para su uso fuera del ámbito asistencial.

El procesamiento fue dictado la semana pasada. El juez no ordenó prisión preventiva, pero sí dispuso una serie de restricciones: les prohibió salir del país y fijó embargos por 100 millones de pesos para cada uno mientras avanza la instrucción.
En paralelo, Boveri también declaró y ensayó su propia defensa. Sostuvo que los medicamentos encontrados durante los allanamientos en su departamento estaban destinados a uso veterinario, aunque esa explicación no cerró el cuadro de sospechas que sigue bajo análisis judicial.
Cómo se originó la causa Propofest
El expediente se abrió a partir de otra investigación, la que intenta reconstruir las circunstancias de la muerte del anestesista Alejandro Zalazar. El médico, de 29 años, fue hallado sin vida en su departamento el 20 de febrero, en un caso que rápidamente encendió alarmas dentro del sistema de salud.

La autopsia determinó que Zalazar murió por una sobredosis de propofol y fentanilo. En su vivienda se hallaron medicamentos anestésicos, instrumental médico y elementos vinculados a la administración intravenosa de esas sustancias, lo que abrió una línea de pesquisa sobre el origen de los fármacos.
A partir de esa reconstrucción, la investigación avanzó sobre el Hospital Italiano. Allí se detectó la posible salida irregular de anestésicos de uso controlado y quedaron bajo la mira Boveri y Lanusse, ambos vinculados al servicio de anestesiología.
Consumo, acusaciones cruzadas y dos causas paralelas
Antes de su indagatoria judicial, Lanusse ya había quedado expuesta en otra declaración, ante la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires. Allí admitió que consumía propofol y que atravesaba problemas de consumo desde hacía alrededor de dos años, aunque atribuyó ese proceso a la influencia de Boveri.
El anestesista, por su parte, reconoció en sede administrativa que la había drogado en algunas oportunidades, aunque dijo que existía consentimiento y que había sido la propia Lanusse quien sustrajo los medicamentos del centro de salud. Esa secuencia profundizó las acusaciones cruzadas entre ambos imputados.
La Justicia, mientras tanto, mantiene separados los dos ejes del caso. Por un lado, la muerte de Zalazar. Por otro, la presunta administración fraudulenta en perjuicio del Hospital Italiano por la salida irregular de fármacos. Ambos expedientes avanzan en paralelo y comparten parte del trasfondo que rodea a las llamadas “propofest”.
Qué se investiga ahora
La hipótesis principal no está centrada en narcotráfico ni en comercialización a gran escala, sino en la sustracción y utilización indebida de drogas legales, pero de uso hospitalario estricto. La figura penal que hoy analiza la Justicia es la de administración fraudulenta, con foco en el perjuicio patrimonial y funcional al hospital.
En ese marco, la declaración de Lanusse fue un intento de desmontar la acusación sobre su rol concreto en el caso. Su estrategia fue negar de plano el robo, rechazar la versión que la ubica como responsable de la sustracción de ampollas y trasladar parte del origen de las sospechas a una interna personal.
La causa sigue abierta, con medidas de prueba en marcha y con el foco puesto en reconstruir la ruta de los anestésicos, determinar responsabilidades individuales y establecer si existió una maniobra sostenida dentro y fuera del ámbito hospitalario.









