Redes, celulares y territorios: las claves del mapa narco en Santa Fe
Los teléfonos celulares secuestrados durante los allanamientos en San Justo serán determinantes para reconstruir vínculos, opinó el director de Investigación Criminal, Rolando Galfrascoli
Allanamientos por microtráfico en San Justo. Foto: Gentileza
Con los allanamientos ya ejecutados y los primeros resultados sobre la mesa, el foco se trasladó a otro plano: la lectura política y criminal de lo ocurrido. En ese sentido, el director provincial de Investigación Criminal, Rolando Galfrascoli, dejó definiciones que apuntan a explicar por qué el narcomenudeo se convirtió en un eje central de la política de seguridad.
Lejos de considerar al narcomenudeo como un delito menor, el funcionario fue categórico: “detrás del microtráfico hay violencia”.
La afirmación no es nueva, pero cobra peso a partir de los últimos procedimientos. Armas de fuego, municiones y estructuras organizadas aparecen, según explicó, como elementos recurrentes en este tipo de investigaciones.
Aunque no siempre haya hechos violentos visibles en el momento, el impacto se manifiesta en el entorno: disputas territoriales, amenazas y escalada delictiva.
Conexiones que exceden lo local
Otro de los puntos destacados fue la insistencia en que estas organizaciones no operan de manera aislada. Galfrascoli remarcó que las redes detectadas en ciudades intermedias, como San Justo, suelen depender de estructuras mayores que abastecen y organizan la distribución.
Detenidos por microtráfico en San Justo. Foto: Gentileza
En ese esquema, la Justicia provincial actúa sobre el último eslabón,la venta minorista, mientras que las instancias superiores quedan bajo órbita federal.
La pista digital
En esa línea, la tecnología aparece como un aliado clave. Los teléfonos celulares secuestrados durante los operativos serán determinantes para reconstruir vínculos.
Los agentes secuestraron drogas, armas y celulares clave. Foto: Gentileza
“Ahí están las conexiones”, deslizó el funcionario, aludiendo a que buena parte de la trama criminal se sostiene en comunicaciones que ahora serán analizadas.
La mutación del delito
Uno de los diagnósticos más contundentes tuvo que ver con la transformación de ciertas bandas. Según explicó, grupos que antes se dedicaban a delitos como robos o arrebatos encontraron en el microtráfico un paso siguiente casi inmediato.
“La organización, la logística y el manejo de la violencia ya están”, resumió, al describir una transición que —asegura— se repite en distintos puntos del país.
“No dar tregua”
El funcionario también defendió la estrategia de intervención sostenida. La consigna, dijo, es clara: no dejar espacios libres para el avance de estas estructuras.
El Director de Investigación Criminal, Rolando Galfrascoli. Foto: archivo El Litoral
En ese marco, vinculó los operativos recientes con una política más amplia orientada a reducir la violencia “altamente lesiva”, atacando sus causas indirectas.
Barrios en foco
Sin mencionar solo un caso puntual, Galfrascoli hizo referencia a sectores urbanos donde el narcomenudeo y la violencia aparecen entrelazados.
Puntos de venta activos, circulación de armas y disputas territoriales forman parte de un mismo escenario que —según planteó— requiere abordajes simultáneos desde la investigación y la prevención.