Robo y destrozos en un Centro de Día en barrio María Selva
Ocurrió en el Centro de Día Peiroten (Avellaneda 6600) que asiste a personas con discapacidad. Rompieron aberturas, robaron elementos de trabajo e inutilizaron la alarma. Reclaman mayor vigilancia en la zona.
Vandalismo en el Centro de Día Peiroten (Avellaneda 6600). Foto: Gentileza
El amanecer del viernes dejó una escena devastadora en el Centro de Día Peiroten, ubicado en Avellaneda al 6600, en el corazón del barrio María Selva. Ventanas rotas, destrozos, faltantes y una sensación de vulnerabilidad que atraviesa a una institución que desde hace cuatro décadas acompaña a personas con discapacidad intelectual.
Eran las 7 de la mañana cuando el personal llegó para abrir la institución y se encontró con lo peor. Una ventana de la cocina —desde donde se elabora el almuerzo para los concurrentes— había sido violentada. El interior, revuelto. Los daños, evidentes. Los faltantes, todavía imposibles de dimensionar del todo.
“Rompieron la ventana, robaron parlantes, un televisor y un montón de elementos que aún no pudimos ver bien porque todo es muy reciente”, relató a El Litoral la directora del centro, Andrea Zeller, visiblemente afectada.
Huellas, abandono y miedo
En el lugar quedaron rastros del ingreso: una cuchilla, una remera y numerosas huellas que ahora forman parte de la investigación policial. También fue destruido el teclado del sistema de alarma, lo que incrementa el temor a un nuevo ataque.
"Nunca vimos algo así", expresó la directora del Centro. Foto: Gentileza
“Lo que más nos preocupa es que vuelvan de noche y quieran llevarse lo poco que tenemos, que es para las terapias de nuestros concurrentes”, señaló Zeller. El perjuicio económico, admitió, fue “muy grande”.
Un riesgo que va más allá del robo
La preocupación excede el daño material. El mayor temor es que una situación similar ocurra con el centro en funcionamiento. “Acá vienen personas con discapacidad intelectual. Nos angustia pensar que puedan entrar cuando estamos con los concurrentes adentro”, advirtió la directora.
La inseguridad también alcanza al personal, que ingresa muy temprano, cuando el barrio aún está desierto. “Nunca hay nadie que vigile”, subrayó.
"No hay presencia policial en esta zona", aseguran las víctimas. Foto: Gentileza
Según relatan desde la institución, no se trata de un hecho aislado. “El barrio está complicado. Han ingresado en varias casas de familia. Los vecinos muchas veces nos avisaron que había personas dando vueltas”, contó Zeller. Si bien en otras ocasiones hubo intentos de ingreso, “nunca con tanta violencia”.
Actividades suspendidas
Como consecuencia del ataque, el Centro de Día Peiroten debió suspender sus actividades. Será necesario reparar las aberturas dañadas y reinstalar la alarma. Recién entonces podrán volver a abrir sus puertas. “Creemos que lunes o martes de la semana que viene retomaremos la actividad”, estimó la directora.
El reclamo
El pedido es claro y directo: mayor presencia policial. “Hay un descuido muy grande. Necesitamos que refuercen la vigilancia, que la policía circule por esta zona, sobre todo en los horarios en los que estamos trabajando”, reclamó Zeller.
Mientras tanto, una institución clave para la inclusión permanece en pausa, golpeada no solo por el robo, sino por la sensación de estar sola frente a una inseguridad que avanza.