La Justicia ha dado un paso fundamental en la investigación por la misteriosa muerte del Dr. Salazar. Mediante peritajes tecnológicos y rastreos de geolocalización, se determinó fehacientemente que Chantal “Tati” Leclercq y Delfina “Fini” Lanusse estuvieron en la vivienda del profesional horas después de su fallecimiento.
“Tati” Leclercq y “Fini” Lanusse habrían estado en el departamento del médico Salazar tras su muerte
Peritajes de geolocalización y el análisis de cámaras de seguridad confirmaron que las dos médicas ingresaron a la vivienda del profesional antes del arribo policial. Un allanamiento en San Isidro busca determinar si se retiraron fármacos controlados que habrían desaparecido del Hospital Italiano.


El caso, que mantiene en vilo a la opinión pública, suma ahora sospechas sobre la manipulación de la escena y el posible retiro de sustancias controladas.

El rastro digital que las delató
Lo que comenzó como una investigación por muerte dudosa ha derivado en una trama de ribetes complejos. Según fuentes judiciales, el fiscal Cubría y el juez Santiago Bignone lograron reconstruir los movimientos de las dos mujeres —quienes formaban parte del entorno cercano del médico— gracias al análisis de celdas de telefonía móvil y registros de cámaras de seguridad del edificio.
Los informes confirman que tanto Leclercq como Lanusse accedieron al departamento de Salazar en un horario donde el médico ya habría estado sin vida, contradiciendo versiones preliminares y abriendo un interrogante central: ¿qué fueron a buscar?

Allanamientos y búsqueda de fármacos
En las últimas horas, y por exhorto enviado al Juzgado de Garantías N° 5 de San Isidro, se realizó un procedimiento en el domicilio de Leclercq. La orden judicial era específica: secuestrar cualquier dispositivo electrónico y, fundamentalmente, ampollas de propofol y midazolam.
Aunque la joven médica colaboró con el procedimiento, los investigadores confirmaron que no se hallaron medicamentos en su propiedad. No obstante, la atención sigue puesta en el Hospital Italiano, donde la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) radicó una denuncia por el faltante de este tipo de drogas en el Servicio de Anestesia, vinculando el posible robo de insumos con el círculo de Salazar.

La situación de las implicadas
A pesar de la contundencia de las pruebas que las sitúan en la escena del hecho post-mortem, fuentes del caso aclararon que, hasta el momento, “Tati” Leclercq no se encuentra formalmente acusada de un delito penal directo relacionado con la muerte, aunque su testimonio y la pericia de sus equipos electrónicos —secuestrados en el allanamiento— serán determinantes para definir su imputación por encubrimiento o hurto de material médico.
Por su parte, la defensa de las involucradas busca desestimar la relevancia de su presencia en el lugar, alegando razones personales o de auxilio que, hasta ahora, no terminan de cerrar para la fiscalía.

Un cierre con más dudas que certezas
El caso Salazar parece estar lejos de cerrarse. La confirmación de que la escena fue "visitada" antes de la llegada de los peritos oficiales no solo entorpece la labor forense, sino que sugiere una organización previa para ocultar pruebas. La Justicia ahora aguarda el arqueo oficial de stock del Hospital Italiano para confirmar si los fármacos que habrían causado —o estado presentes en— la muerte del médico salieron ilegalmente de dicha institución.








